Rosario Central recibió un castigo por los hechos ocurridos en el partido ante Banfield, por la fecha 11 del Torneo Apertura. En ese encuentro, el primero post victoria en el clásico ante Newell’s, la hinchada se mofó de su eterno rival. Además de banderas y fuegos pirotécnicos -el partido se detuvo casi dos minutos- l o más grave vino cuando arrojaron muñecas de mujeres y bebés a la cancha.
La imágen se viralizó de manera inmediata y generó indignación en varios sectores y, sobre todo, en el Asamblea Lesbotransfeminista de Rosario. Esto le trajo consecuencias al Canalla, por los próximos dos partidos que deberá jugar en condición de local en el certamen.
El castigo a Rosario Central por los festejos desmedidos post clásico
Según pudo confirmar el medio Ovación, el Canalla abrirá las puertas de su cancha a los hinchas, pero estos no podrán tener banderas, instrumentos y elementos de animación. Esto será por los próximos dos encuentros que dispute en condición de local: frente a Atlético Tucumán y Sarmiento de Junín.
El coordinador de Seguridad en Eventos Masivos de la ciudad, Gustavo Velázquez, confirmó que este castigo no abarca a la Copa Libertadores. El protocolo depende de la organización a cargo de Conmebol. La mayor preocupación de Central estaba en este punto porque, luego del partido con el Decano, el 7 de abril hará su debut en el certamen internacional contra Independiente del Valle en Arroyito.



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