Noa Lang fue protagonista de uno de los incidentes más escalofriantes de los últimos años en la Champions League, cuando sufrió un profundo corte en su dedo pulgar tras impactar contra un cartel de publicidad en los últimos minutos del partido entre Liverpooly Galatasaray. La impactante imagen y los gestos de dolor del neerlandés recorrieron el mundo. Tal fue la gravedad de la lesión, que hasta tuvo que pasar por el quirófano para evitar una amputación. Hoy, una semana después de ese grave hecho, el jugador del Galatasaray habló por primera vez del tema: «No recuerdo qué pasó».
«Intenté detenerme usando un cartel publicitario, detrás del cual había un objeto punzante. Al final, me cortaron parte del dedo. La verdad es que no recuerdo qué pasó, pero el dedo está en su sitio. Los médicos dicen que sobreviviré, así que todo bien», contó, mientras se recupera tras la intervención.
Tratando de desdramatizar la impactante imagen y todo lo vivido, el futbolista, cuyo pase es propiedad del Napoli, pero actualmente se encuentra a préstamo en el Galatasaray, hasta se animó a bromear con lo sucedido: «Ahora mismo, me cuesta ir al baño y jugar a la PlayStation”.
El momento de la grave lesión de Lang
Galatasaray viajó a Inglaterra con el sueño vivo, pero sufrió un baldazo de agua fría: pese a haber ganado la ida por 1-0, el Liverpool de Alexis Mac Allister les dio una paliza por 4-0 en la vuelta por los octavos de final de la Champions League, quedándose el resultado global en 4-1 y llevándose los Reds el pase a los cuartos. Pero una de las imágenes más virales del encuentro no fue ningún gol, sino lo que le sucedió a Noa Lang, del equipo turco, quien sufrió una escalofriante lesión en su pulgar de la mano derecha.
El delantero neerlandés ingresó en el arranque de la segunda mitad. Pero en el final del partido, a los 81′ y con un 4-0 ya definido, el futbolista del Galatasaray fue a pelear una pelota detrás del arco de los Reds, c ayó sobre un cartel y, al intentar sostenerse, se cortó profundamente el pulgar.
@SC_ESPN
De manera inmediata y ante una reacción lógica, el neerlandés se acostó en el césped gritando de dolor, lo que provocó el rápido ingreso del cuerpo sanitario. A los médicos les costó detener la hemorragia y tuvo que recibir oxígeno al retirarse en camilla. Con el vendaje ya en el dedo, se dirigió directo al hospital para cerrar la herida que sufrió.





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