Alan Schlenker, ex líder de Los Borrachos del Tablón, la barra de River, quien fue condenado en septiembre de 2011 a prisión perpetua en la Unidad 6 de Rawson por el asesinato de Gonzalo Acro, realizó una fuerte denuncia tras no poder brindar una entrevista que había anunciado con antelación.
«Hoy (miércoles) a las 18 horas voy a estar en Blender hablando de todo con Mauro Zeta». La publicación en X generó una gran expectativa, a la espera de que rompiera el silencio con fuertes declaraciones. Sin embargo, no pudo salir al aire. » Alan no te caga nunca cuando te promete una llamada, nunca», aseguró el periodista, sorprendido por la situación en medio del programa.
Sin poder establecer la comunicación esperada, fue su esposa, Patricia, la que hizo una primera aclaración a través de un audio que recibió la producción: «El Servicio Penitenciario es muy incierto. Es raro que no haya llamado porque es muy puntual y es una persona que dice tal horario y llama, no es una persona que sea de faltar a la palabra. Pero el Servicio Penitenciario es hostil y no maneja ni los horarios, ni los horarios, ni que haya una requisa ni que los encierren. Quizá fue a propósito porque nosotros lo anunciamos».
Horas después, a través de su cuenta de Instagram, que en su descripción contiene la aclaración «cuenta administrada por familiares» y en la que Schlenker, desde hace años, exige justicia, dio detalles de lo sucedido con una sensible acusación.
«Iba a dar una entrevista y me censuraron con prácticas absolutamente irregulares por parte del Servicio Penitenciario Federal. Cuando regresé a mi celda me habían dejado un mensaje mafioso. Ya solicité a la Fiscalía Federal de Rawson que me tomen declaración en forma privada, sin agentes penitenciarios escuchando. Se metieron con mi familia y ahora voy a ir hasta las últimas consecuencias», afirmó.
A mediados de febrero, Schlenker también había sido noticia, pero una situación mucho más feliz: fue papá por segunda vez y pudo conocer a su hija luego de haber recibido un permiso especial para salir de la cárcel de Rawson y viajar entre móviles, custodia reforzada y un protocolo especial a una clínica de Trelew, donde vive su familia.




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