Nasser Al-Khelaifi, presidente del Paris Saint Germain, quedó en el centro de una investigación judicial en Francia tras una denuncia presentada por Anticor, una asociación dedicada a combatir la corrupción y promover la transparencia en la gestión pública.
El dirigente qatarí no solo conduce al club parisino, sino que también lidera beIN Media Group, una empresa encargada de transmitir competencias deportivas a nivel internacional, y además forma parte de la Ligue de Football Professionnel, el organismo que organiza y regula el fútbol profesional en Francia.
Esta acumulación de roles es el punto central de la denuncia, ya que se considera que podría haber influido en decisiones clave dentro del mismo circuito económico.
Una negociación con varios desacuerdos
El conflicto comenzó a mediados de 2024, cuando la liga francesa intentaba vender los derechos de TV de la Ligue 1. Buscaban un acuerdo cercano a los 700 millones de euros, pero no lo lograron y las negociaciones se extendieron durante meses.
En ese contexto, hubo desacuerdos entre los dirigentes. Nasser-Al Khelaifi participó activamente y cuestionó a quienes llevaban adelante las negociaciones. También tuvo cruces con dirigentes como John Textor y Joseph Oughourlian, quienes señalaron un posible conflicto de intereses.
El cierre del acuerdo y la causa pendiente de resolución
Finalmente, la liga firmó dos acuerdos: uno con beIN Sports por unos 78,5 millones de euros por año y otro con DAZN por cerca de 300 millones. Sin embargo, este último no duró mucho debido a que la empresa británica rompió el contrato en 2025 tras no obtener los resultados esperados y tuvo que pagar una indemnización.
A partir de esto, Anticor sostiene que hay indicios de que Nasser Al-Khelaifi pudo haber influido en otros dirigentes para favorecer a beIN en la negociación. Desde el entorno del dirigente niegan estas acusaciones y aseguran que él no participa directamente en ese tipo de acuerdos, sino que son manejados por otros ejecutivos del grupo.
Con la denuncia ya formalizada, ahora será la justicia francesa la encargada de avanzar en la investigación y determinar si existió o no una incompatibilidad entre los distintos roles que ocupa el dirigente. El eje del análisis estará en establecer si su participación en distintos niveles de decisión pudo alterar la transparencia del proceso.



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