Su llegada se produjo en silencio. A comienzos de julio de 2025, después de seis meses de charlas por lo bajo, Alex Woiski se transformó en un nombre y apellido que generó sorpresa en River tras ser anunciado, sentimiento que mutó rápidamente a expectativa al conocer su historia y observar con detenimiento sus jugadas en Youtube. Hasta el momento no pudo hacer ruido en Núñez, pero en el último 2-2 de la Reserva frente a Unión cortó su sequía, soltó el ansiado grito de gol que tenía atragantado y se ilusiona con elevar el tono de sus actuaciones.
Después de una jugada de Gonzalo Pereyra en el área, a Woiski le quedó la pelota servida en los pies y, de frente al arco, sacó un derechazo bajo para abrir el marcador (el Millonario se puso 2-0, pero el Tatengue lo remontó). Una conquista especial, necesaria teniendo en cuenta que no anotaba desde septiembre pasado contra Boca en el Camp, y que festejó con doble beso al escudo y mirando al cielo.
El mallorquín que acaba de cumplir 20 años, de madre argentina y fanático de River desde la cuna, quedó libre de los Bermellones y f irmó su contrato en el Monumental con extensión hasta diciembre de 2027, vínculo que incluye la cláusula de 100 millones de euros que es política institucional desde la salida de Franco Mastantuono al Real Madrid. Sin embargo, después de esa foto de presentación con el ex presidente Jorge Brito, Marcelo Gallardo, quien dio el visto bueno para su llegada, y Stefano Di Carlo en el césped del estadio, le costó la adaptación a nuestro fútbol.
Si bien integró el staff de la Selección Argentina Sub 20 que disputó el último Sudamericano en Venezuela, Alex se formó en España, promediando el 2023 llegó al Mallorca B y el mexicano Javier Aguirre lo tuvo en cuenta para entrenarse con la Primera en el cierre de la 23/24. Un salto que no pudo dar aún en Núñez más allá de que con el Muñeco compartió entrenamientos con el plantel profesional para que se fuera acostumbrando a otro roce, otro tipo de juego y otro estilo de vida.
Apenas un mes después de su llegada a River, el delantero de 1,70 metro, que puede jugar tanto por el centro como tirado hacia la izquierda con perfil cambiado -es diestro, sufrió un esguince en el tobillo izquierdo durante un entrenamiento con la Reserva que le cortó el envión inicial. Tras no haber sido convocado a los últimos dos partidos de 2025 y tampoco al primero de este año, sumó minutos contra Barracas Central, fue suplente contra Atlético Tucumán y por la decisión de Coudet de llevarse a ocho pibes a Cardales, el Pichi lo puso desde el arranque con la #7 en la espalda.
Con 13 partidos jugados en la Tercera del club «más grande de América» y al que alentó a la distancia desde chico, en su momento MG señaló que «irá ganando terreno en base a lo que muestre». Ahora con Coudet, un entrenador que rápidamente demostró que tiene en cuenta a los jóvenes, tendrá que empezar a hacer los méritos necesarios para entrar en el radar del Chacho.
El gol de Woiski en Reserva contra Unión
Video: LPF Play
El primer grito de Woiski en River, en Reserva vs. Boca
Video: LPF Play



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