Geográficamente hablando, Arabia Saudita es un territorio ubicado en Oriente Próximo. Conceptualmente, desde el debut inesperado en Qatar 2022 para la Argentina es un epítome que sintetiza el estado de alerta futbolístico en la Selección luego de un comportamiento por fuera de los estándares esperables. Mauritania, en ese contexto, fue un Arabia.
Cuando Lionel Scaloni opinó que fue “mejor” que el pico negativo de la curva de rendimiento de la Mayor se diera a 80 días del debut en el Mundial y frente a un adversario sin cartel, el deté lo hizo considerando un contexto mucho más abarcativo. Una preocupación que el cuerpo técnico tenía producto de una desincronización entre los niveles de jugadores que están considerados como potenciales titulares, y que se evidenció en el 2-1 del viernes.
La premoción de Scaloni que se hizo presente ante Mauritania
No fue coincidencia que en la primera charla que Scaloni mantuvo con el grupo al comenzar la semana de entrenamientos, el entrenador buscara plantear el estado de situación que percibía a poco más de dos meses del debut frente a Argelia en Kansas City. Tanto es así que durante la conferencia de prensa del jueves, el pujatense recalcó que los jugadores “son conscientes de lo que se juegan”. Y que si bien su staff está “eternamente agradecido por los que nos han hecho ganar”, en paralelo también “necesitamos gente capaz». En términos futboleros: separó el poster del presente. Y del futuro inmediato.
Internamente la actuación del equipo no gustó. Aunque el factor Panichelli pudo haber sido un atenuante al momento de asumir riesgos en un campo de juego húmedo y traicionero (Joaquín sufrió una lesión ligamentaria en la última práctica previa al amistoso ante Mauritania), el bajón se sabe puertas adentro del predio que excede a la pésima noticia que el grupo recibió durante la nochecita del jueves -y que fue oficializada el viernes temprano por la AFA.
Si, como anticipó , el CT sentía la necesidad de reunir a los jugadores después de cuatro meses -no se veían desde el amistoso ante Angola en Luanda- era porque en el transcurso de 130 días que separaron a aquel triunfo del primer entrenamiento en el predio se observaron vaivenes en distintos futbolistas de la primera línea de elección. Hasta reconoció que “recuperar algunos rendimientos” era un objetivo para esta triple fecha de partidos, que incluye los dos en la cancha de Boca (Mauritania y Zambia) además del ensayo de fútbol con la Sub 20 en la que el deté pudo terminar de testear a casi todos los convocados.
El Dibu y una frase dura para reaccionar
Las palabras de Emiliano Martínez, dentro de ese sentido, también fueron un termómetro de lo que el plantel sintió tras el 2-1. El Dibu utilizó términos de alto kilaje conceptual: dijo que hizo falta “corazón”, de “actitud” y de “sangre”, además de ironizar con la “ventaja” de no haber disputado la Finalissima ante España luego de una performance por debajo de la vara de aprobación ante un adversario de bajo ranking.
El speech del marplatense se dio mientras casi todos los futbolistas se retiraban del estadio sin hablar, con rostros de decepción pese al triunfo, con caras de haber recibido el impacto íntimamente: la sinergia no fluyó, no hubo cohesión, no hubo precisión en los pases ni músculo ni voracidad. No afloró esa genética identitaria de la Scaloneta. Y aunque todo tipo de factores pueden haber influido en la pendiente negativa, la solución debe aparecer contrarreloj. Y con poco margen de trabajo en conjunto: la próxima lista será la de los 26 que irán al Mundial y los amistosos en la víspera se disputarán con esos intérpretes.
Aunque Scaloni comprende tanto esta coyuntura como que este grupo ha demostrado una facilidad para la resiliencia. Que frente a rivales de altísima gama logró estar a la altura y superarlos. Incluso en la adversidad. Después de Arabia, por caso, se reestructuró en la brava y terminó ganando el Mundial. Apenas un ejemplo de lo que es capaz este grupo, ahora en proceso de remodelación. Cohesionar a la renovación con la historia y recuperar la tonicidad es el desafío ante esta alerta post Mauritania. Para despabilar a la Selección y reiniciar a tiempo para soñar.



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