Durante la ceremonia en la que fue investido como Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Madrid, Rafa Nadal fue preguntado por la situación de Carlos Alcaraz. El joven tenista español se encuentra en el centro de la conversación tras haber sido eliminado en semifinales de Indian Wells y después en la tercera ronda del torneo de Miami, dos resultados que han generado inquietud en algunos sectores del entorno deportivo. Nadal, con su habitual franqueza, respondió de manera tajante a la preocupación general: “No vamos a preocuparnos por dos derrotas; no tiene ningún sentido”.
El extenista mallorquín quiso destacar el valor de lo que Alcaraz está logrando en el tenis internacional y la importancia de reconocer el esfuerzo y los resultados del murciano. “Creo que todos debemos felicitarnos y agradecer a Carlos todo lo que está haciendo. Está dando al deporte español una cantidad de éxitos que hace veinte o treinta años eran difíciles de imaginar”, señaló el tenista balear, recordando el cambio de perspectiva que ha supuesto para el deporte nacional la irrupción de figuras como Alcaraz.
Nadal añadió que, tal vez, en España se hayan acostumbrado demasiado rápido a este nivel de éxito: “Quizá últimamente nos hayamos acostumbrado a ello, pero yo nunca pierdo de vista la dificultad de todo lo que consigue Carlos, igual que lo que logran otros deportistas españoles… o deportistas de cualquier país, en realidad. En este caso, Carlos es español, es de los nuestros. Y preocuparnos por dos derrotas no tiene ningún sentido, ni se le puede exigir más de lo que ya está dando”.
El mallorquín abordó también la reacción emocional que tuvo Alcaraz durante su partido ante Sebastian Korda, donde el murciano expresó abiertamente que quería irse a casa, dejando ver su frustración. Nadal explicó que ese tipo de momentos resultan comprensibles, incluso entre los deportistas más experimentados y exitosos: “Creo que, por mucho éxito o por muy buen momento que atravieses, todo el mundo tiene derecho a tener un día en el que esté frustrado o cansado. Eso es completamente normal”.
En su valoración, Nadal sugirió que probablemente Alcaraz, al verse después, habría preferido no exteriorizar sus emociones tan abiertamente: “Desde mi punto de vista, creo que cuando él se ve a sí mismo, seguramente habría preferido no exteriorizarlo. No hacía falta mostrarlo; ya lo sientes por dentro y te lo guardas. Estoy convencido de que, al verse, no le habrá gustado mostrarse así, pero es algo totalmente entendible. Todos podemos tener un día en el que las cosas no salen bien o en el que estás más cansado de lo habitual. Es absolutamente respetable y, desde la perspectiva de otro deportista, aún más comprensible”.
Nadal defendió la idea de que el error y el cansancio forman parte del deporte de élite y que incluso quienes han alcanzado la cima mundial pueden tener jornadas complicadas y momentos de bajón. “Al final, cuando uno viene de ganar el Open de Australia, tiene siete Grand Slams y es el número uno del mundo… ¿qué pasa, que va a ganar todos los partidos del año? Pues no, eso no va a ocurrir. Ahí está la explicación”, sentenció Nadal, subrayando que es irreal esperar una trayectoria perfecta de cualquier deportista, por muy alto que sea su nivel.
En sus declaraciones, Nadal transmitió un mensaje de serenidad y de confianza hacia Alcaraz, insistiendo en que no hay motivo para la preocupación tras dos resultados adversos y en que lo fundamental es valorar el conjunto de su trayectoria y el aporte que está realizando al deporte español.

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