Fue uno de los jugadores que hizo cambiar la postura de Independiente en el clásico de Avellaneda. Fue uno de los motivos por el que el equipo dio un paso adelante, creció en confianza y llegó al gol de Gabriel Ávalos ante Racing. El buen ingreso de Mateo Pérez Curci hizo que le metiera presión a Gustavo Quinteros de cara al enfrentamiento ante Boca. ¿Se ganó un lugar desde el arranque o seguirá esperando en el banco?
El juvenil de 20 años, que reemplazó a Lautaro Millán, de rendimiento irregular en lo que va de la temporada, mostró personalidad, criterio con la pelota y una frescura que le dio aire a un Rojo que necesitaba respuestas en un partido de alta exigencia en el Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini. Su actuación no pasó desapercibida y ahora la decisión quedará en manos del entrenador, teniendo en cuenta que se trata de una posición en la que no venía encontrando respuestas.
El camino de Mateo
“Entrenó toda la semana junto a Millán, era la duda que teníamos para ver quién iniciaba. Entró, lo hizo muy bien y recuperamos la confianza de un pibe del club que puede aportar mucho”, indicó Quinteros en conferencia de prensa. ¿Qué hará ahora? ¿Le dará la confianza al pibe? ¿Lo irá llevando de a poco? ¿Será titular en un duelo bien chivo en la Bombonera?
Mateo debutó el 1° de noviembre del año pasado en la victoria 3-0 frente a Atlético Tucumán. Fue el propio GQ el que le dio la confianza para hacer su estreno como futbolista profesional. Su buen andar en la pretemporada hizo que fuera titular en el primer encuentro de esta temporada ante Estudiantes. Sin embargo, la merma en su rendimiento llevó a que el cuerpo técnico se inclinara por llevarlo de a poco.
El bajón y cómo trabajó
“Con Mateo estuvimos trabajando mucho no sólo desde la confianza, sino con el psicólogo del club. Es un chico muy inteligente que se dio cuenta que, después de ese buen nivel que tuvo, bajó y perdió un poco de confianza. Está mucho mejor, lo demostró en la Copa Argentina”, explicó Quinteros sobre la situación que estuvo atravesando Pérez Curci.
Los números reflejan que el volante todavía transita sus primeros pasos en la Liga Profesional. Suma cinco partidos en el año (cuatro por el torneo y uno por Copa Argentina), con apenas una titularidad, y acumula ocho presencias desde su debut. Pero su irrupción reciente parece haber modificado el escenario. “Ahora mismo estoy hecho una montaña rusa de emociones. No lo puedo describir, es una sensación muy linda. Tenía muchas ganas de entrar. Había hecho una buena semana y sentía que podía estar, así que me preparé para eso”.
Con este contexto, el cuerpo técnico deberá resolver si apuesta por el envión anímico y futbolístico del juvenil o si sostiene a Millán en un partido de máxima exigencia como lo es enfrentar a Boca. La duda está planteada y, a pocos días del clásico, la pulseada por ese lugar promete ser uno de los focos centrales en la previa.



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