Hace dos semanas, también en pleno Monumental, la imagen de Eduardo Coudet pidiéndole a Lautaro Rivero que se hiciera amonestar ante Belgrano para que llegara al clásico no había pasado inadvertida. Los gritos del Chacho en el campo de juego para que su player se diera cuenta, la ansiada tarjeta consumada y la referencia al asunto -cómica en ese momento- del DT en conferencia no habían pasado por alto. Así, el zaguero se limpió con la Acadé, jugó para sumar ritmo en Sudamericana ante Carabobo y fue también titular este domingo ante Boca. Un Súper que no olvidará por un muy flojo desempeño.
El ex Central Córdoba fue de mayor a menor de manera muy marcada, lejos de ese buen nivel que lo llevó a ser seguido y citado por Lionel Scaloni para la Selección. Un cierre de primer tiempo de terror. Primero, por la amarilla a Adam Bareiro en campo de Boca a los 43′, lejos del arco de River al tratar de presionar y frenar una respuesta del visitante. Y, apenas unos minutos después, la extensión de su brazo izquierdo al intentar bloquear la definición de Miguel Merentiel. Penal, con apoyo del VAR, y el posterior 1-0 de Leandro Paredes.
A partir de eso, Rivero, sin firmeza, caminó constantemente por el filo de la cornisa. No ofreció seguridad en la última línea, salvo un cruce que aguantó bien al ingresado Chango Zeballos. Es más, en el comienzo del segundo tiempo, le había regalado una pelota a Merentiel que no terminó de casualidad en el 2-0. Muy dubitativo, afectado en cada intervención. Condicionado, cerca del final, perdió en el cuerpo a cuerpo sobre la línea con Milton Giménez y obligó a Lucas Martínez Quarta a cruzar al delantero para que no se fuera derechito al arco de River.
Pudo haberse redimido de alguna forma con una acción dentro del área rival tras habilitación de Tomás Galván, pero no le llegó a dar con fuerza al arco para generar una chance clara de gol. Ni esa… A los 42′ del ST, Coudet lo sacó para poner a Ian Subiabre por la lógica desventaja en el marcador. Un Súper negativo para el 13.


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