Boca volvió a ganarle el superclásico a River. Lo hizo en noviembre del año pasado en la Bombonera por 2-0 y lo repitió ahora en el Monumental por 1-0. Y con seis titulares que también habían estado en aquella ocasión, al igual que Claudio Ubeda, que acumula dos victorias en sus dos enfrentamientos ante el Millonario. Más especial se hace esta victoria para él si encima se tiene en cuenta que llegó al 13° partido sin perder.
Son 63 días invicto para el DT y su equipo: perdió por última vez ante Vélez, por 2-1 en Liniers el 8 de febrero. Ya desde el 15/2, con el empate sin goles frente a Platense, su equipo no volvió a conocer la derrota: le siguieron un 0-0 vs. Racing, un 2-0 vs. Gimnasia de Chivilcoy, un 1-1 vs. Gimnasia de Mendoza, un 3-0 vs. Lanús, un 1-1 vs. San Lorenzo, un 1-1 vs. Unión, un 2-0 vs. Instituto, un 1-0 vs. Talleres, un 2-1 vs. Universidad Católica, un 1-1 vs. Independiente, un 3-0 vs. Barcelona de Ecuador y ahora este 1-0 frente a River.
Es un balance de siete triunfos y de seis empates para este equipo. Uno que mostró su primera gran versión con el 3-0 a Lanús en La Fortaleza, el 4 de marzo, por la séptima fecha del Apertura. Y que desde ese día, salvo por alguna que otra lesión, administración de cargas o cualquier otro percance, sale de memoria.
Estos 11 que le ganaron al Granate y a River, son los mismos 11 que vencieron también a la Universidad Católica (2-1) y a Barcelona de Ecuador (3-0) y que empataron solamente frente a San Lorenzo (1-1).
Aquel día contra el Granate, el Sifón halló a su equipo ideal. Y comenzó a aceitar un estilo, una forma de jugar. Y la confianza creció. En los jugadores, en él, en su equipo de trabajo y sobre todo en sus hinchas. Porque fue hace menos de dos meses cuando la gente lo silbó y lo criticó duramente. Sucedió en ese 1-1 ante el recién ascendido Gimnasia de Mendoza en la Bombonera, el 28 de febrero.
En las conferencias posteriores, siempre dijo entender a la gente. Agachó la cabeza y siguió adelante. Juan Román Riquelme y los futbolistas siempre fueron su respaldo, al margen de lo que pasaba puertas afuera de Boca Predio.
En Lanús empezó a cambiar la mano. Y las dos victorias en el comienzo de la Libertadores que consolidaron a Ubeda en el cargo. «Pudo haber sido el partido más importante por repercusión», dijo sonriente el DT luego del 3-0 frente a Barcelona de Ecuador, un partido que, por el contexto, despachó al que anteriormente el técnico había considerado como el mejor: ese 3-0 frente a Lanús justamente.
Y fue, de hecho, tras ese 3-0 vs. Barcelona que se volvió a ganar el reconocimiento de los hinchas. Porque previamente, más allá de las victorias y de la levantada del equipo, todavía había los hinchas murmuraban alrededor suyo. Incluso cuando la voz del estadio lo mencionó antes de que comience el partido con los ecuatorianos hubo una importante indiferencia de parte de los fanáticos. Por eso fue muy notorio ver cómo, tras ese triunfazo, la gente lo aplaudió y lo felicitó mientras se marchaba a los vestuarios. Y él, desde luego, agradeció ese cariño.
Y un rato después, llegaron los autógrafos en el playón. Hasta tuvo el gesto de ponerle su firma a una camiseta que le tiraron de la platea preferencial en medio del partido: su equipo le daba la tranquilidad necesaria para hacer algo así. Inédito. Al punto que recibió alguna crítica desde Ecuador de parte de Carlos Alfaro Moreno (ídolo y ex presidente de Barcelona). Pero sin mala intención de su parte, el Sifón vive con la misma humildad y tranquilidad de siempre. Consciente de que en el tramo final de 2025 ya se lo comparó con Lionel Scaloni y después tuvo que remarla…
Ahora está armado. Sólido. No pierde y es puntero de su grupo en soledad en la Libertadores, con seis unidades, y está tercero en la Zona A del Apertura con 24 puntos, a apenas un paso de asegurarse la clasificación a los playoffs (restan dos fechas). Va por el 14° partido sin perder al hilo. Y esta recta final será la gran prueba para él: primero, clasificarse a los mata-mata y después ver qué tan lejos llega, con unos hinchas que, a pesar de que ahora lo reconocen, no festejan un título desde la Supercopa Argentina obtenida en marzo del 2023. Y que exigen ir por todo.



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