La nueva chance para Salas frente al sprint decisivo de River

Una chance más. Maximiliano Salas está ante las puertas de una oportunidad invaluable en River. Otra que, esta vez, intentará aprovechar: la lesión de Sebastián Driussi frente a Boca le abrió una plaza al delantero por el que el club desembolsó € 8.000.000 más impuestos, que llegó de Racing como potencial figura pero que hasta el momento en 2026 no logró afianzarse.

Es tan cierto que en los apenas 335 minutos que Salas sumó en lo que va del año -ante Boca y Tigre, su mayor nivel de participación: 72’- pudo destaparse, porque convirtió el 2-0 definitivo frente a Estudiantes en Río Cuarto, también es real que Maxi aun no ha conseguido establecerse con Coudet: hasta el Súper, en el ciclo de Chacho sólo había jugado 38’ en tres encuentros.

Maxi Salas ante Boca. Foto Maxi FaillaMaxi Salas ante Boca. Foto Maxi Failla

El promedio de 30’ por encuentro es elocuente: hasta el momento, a Maxi le ha costado ensamblarse. Con una baja prestación (seis tiros al arco, apenas), baja precisión para las entregas (78%) e incomodidad para moverse en una posición que le resulta ajena. Y es que, si bien Marcelo Gallardo lo utilizó allí, nunca pudo copiar lo que pudo realizar en Racing.

Con nuevo look -melena platinada al mejor estilo del Chacho noventoso- Salas espera restablecerse. Volver a ser. “ Estoy contento por volver a convertir. Cuando el equipo no funciona o no anda, cuesta más. Esto es entre todos: no es meter gol sino laburar para el equipo. A veces toca, a veces no. Me siento feliz”, había dicho luego de marcar su único gol en el año.

Maxi Salas, en el Súper ante Boca. REUTERS/Agustin MarcarianMaxi Salas, en el Súper ante Boca. REUTERS/Agustin Marcarian

“Cuando uno está bajoneado o caído ellos la bancan. Y hay grandes líderes que saben manejar el grupo y tratan de estar con los chicos que no están teniendo minutos. Esto lo sacamos todos juntos”, había reflexionado en aquel domingo de marzo en Córdoba, en la segunda presentación de Coudet.

Contra Aldosivi tendrá una nueva prueba. Sabiendo que no será eventual: la recuperación de Driussi demandará al menos dos semanas y Salas tendrá que probar que está a la altura del desafío. Porque debajo suyo hay juveniles: Joaquín Freitas, acostumbrado a jugar detrás de la referencia y Agustín Ruberto, quien irá al banco. Y el almanaque no brinda tregua.

Maxi, en su gol ante Estudiantes de Rio Cuarto. Foto Marcelo CarrollMaxi, en su gol ante Estudiantes de Rio Cuarto. Foto Marcelo Carroll

Con un sprint de partidos decisivos -Aldosivi y Atlético Tucumán a nivel doméstico; Bragantino (2), Carabobo y Blooming por la Sudamericana- Salas tiene la chance de demostrar. De validar aquella inversión. De demostrar por qué River insistió tanto por él.

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