«Jugamos con 10 casi todo el partido y es muy difícil, pero la gente se metió en ese puesto vacía», valoró Gustavo Costas, como si los hinchas fueran ese jugador número 11 que simbólicamente reemplazó al expulsado Toto Fernández, a los 4′ del PT frente a Barracas Central. Pero la tribuna no sólo alentó. También fijó posiciones. Aplaudió. Reprobó. Rugió. Mandó mensajes fuertes. Se desahogó. principalmente, contra la dirigencia que encabeza Diego Milito, presidente, algo que nunca antes había sucedido en lo que va de su gestión.
El clima había tomado temperatura después de aquel empate 1-1 con Aldosivi, seguido de declaraciones fuertes de Costas acerca de un problema que «no es táctico, es de actitud», según sus palabras. Eso que veía el DT era compartido por hinchas e, incluso, por algunos futbolistas. La falta de compromiso no se perdona en el fútbol y activa urgencias, como ocurrió en este caso.
Un rato antes del comienzo del juego, el técnico recibió una ovación que lo emocionó y dejó constancia de un fuerte respaldo. La pelota, caliente, la tenían los jugadores, que estaban expuestos. Acusaron recibo de lo señalado por su conductor en Mar del Plata y reaccionaron con una entrega mayúscula que les permitió ser más que Barracas en todo el primer tiempo, aun con un hombre menos.
El Cilindro reconoció ese corazón, pero las piernas se cansaron, el Guapo empezó a crecer y bajaron los primeros «a ver si entienden todos los jugadores…».
Una vez más quedó en evidencia que al equipo ya no le alcanza con la intensidad. Desde 2025 a esta parte el plantel perdió jerarquía sistemáticamente por mercados de pases magros, entre nombre que se fueron y reemplazos de menor categoría. El hincha -y Costas, puertas adentro- viene reclamando mejores refuerzos desde hace tiempo y el fastidio acumulado un día fue más allá de las redes sociales. Hubo erupción a viva voz.
«La comisión, la comisión, se va a la puta que los parió», explotaron los hinchas desde todos los costados, tras algunos silbidos a los jugadores. Producto del hartazgo popular, por primera vez desde que es presidente (asumió a inicios de 2025), Milito se vio como blanco del enojo masivo aunque no hayan mencionado directamente al ídolo.
El malestar de los hinchas de Racing
Los hinchas le reclaman «el salto de calidad» del que tanto habló el ex delantero en época de campaña electoral. Hasta acá no observaron ese crecimiento en materia de refuerzos por malas elecciones o dinero puesto en jugadores varios que demostraron no estar a la altura de vestir la camiseta de Racing.
Producto de esta baja de calidad, Racing no pudo clasificarse a la Libertadores de este 2026, hoy pena en su pelea por ingresar a octavos del Apertura, reúne cinco partidos al hilo sin poder ganar en el torneo local y marcha tercero en el Grupo E de la Sudamericana. Muy lejos quedó aquel equipo aplastante que ganó la Sudamericana 2024 y la Recopa 2025…
También los fanas pusieron en la balanza un estado del campo de juego que pasó por un momento paupérrimo y hoy está mejor, pero aún sin mostrarse en su plenitud; les disgusta que Milito y sus dirigentes más cercanos no salgan a darles explicaciones públicas a los socios; sienten que se perdió peso perdido en la AFA; critican el manejo con ciertos jugadores que pidieron mejoras salariales, no las recibieron y se generaron incomodidades…
Si bien tiene una banca potente de la tribuna, Costas no sale indemne en el reparto de culpas porque el equipo en este semestre no termina de convencer con su juego, más allá de que haya merecido ganar algunos encuentros que empató o perdió.
Pedidos que no fueron complacidos
Son varios los futbolistas que buscaron irse en el último mercado, pero Racing (está en todo su derecho) rechazó ofertas por ser consideradas insuficientes. Como además no hubo incrementos en contratos, como los casos de Santiago Sosa y García Basso, la relación de futbolistas con la dirigencia se tornó tensa.
Costas, muy cercano a los jugadores, siempre supo que no era el DT de Milito, pero se quedó tras ganar la Sudamericana porque era una carta política fuerte de cara a las elecciones. Desde su amor por la camiseta (y con un buen contrato), aceptó continuar en un plantel cada vez más diezmado. Por ejemplo, no cuenta con un buen lateral suplente de Gabriel Rojas y el 9 como recambio de Maravilla Martínez es Damián Pizarro, chileno que nunca convenció al entrenador y no tiene la categoría necesaria para un club grande de la Argentina.
Dentro del vestuario había caído mal que Costas no hiciera autocrítica luego del partido con Aldosivi al señalar que «no es un problema táctico». El equipo aprobó en ese aspecto actitudinal, Costas salió fortalecido por el fortísimo respaldo de los hinchas y la dirigencia, todo lo contrario.



Deja una respuesta