Partido caliente, chivo, típico de Copa Libertadores. Boca y Cruzeiro protagonizaron un duelo que tuvo más de batalla -25 infracciones sancionadas- que de fútbol en Belo Horizonte. Ya habían subido las revoluciones con la roja a Bareiro en el final del PT, en el complemento llegó el gol de los brasileños y, tras el pitazo final, descontrol generalizado.
Ni bien el uruguayo Ostojich marcó el final del partido, los de Boca fueron masivamente a buscar al 10 de Cruzeiro, Matheus Pereira, quien evidentemente boqueó ni bien terminó el juego. Paredes fue el primero que se le fue al humo, y detrás se encolumnaron sus compañeros.
Entre los más calientes estaban Ayrton Costa, Lautaro Blanco, el arquero Brey y también el Chelo Weigandt, quien hasta volteó de un empujón a un hombre de la seguridad local. Di Lollo hacía gestos con la mano indicando que uno de los rivales los había cargado.
Los brasileños armaron un cerco en torno al 10, entendiendo rápidamente por dónde venía la mano, e intentaron aislarlo mientras lo de Boca lo buscaban en el campo de juego. Duró varios minutos el encontronazo, hasta que finalmente ayudantes y colaboradores lograron separar a las partes, poniendo el foco en lo que viene y en no sumar más sancionados.



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