04/05/2026 11:59hs.
El tiempo es oro y el tiempo de descanso no abunda en este calendario apretado por el Mundial. Por eso, lo que en las últimas horas consiguió River desde la logística para afrontar el desgastante viaje a Venezuela no es para nada menor: a pesar de que todavía rige la medida que Nicolás Maduro tomó el 12 de marzo del 2024 de prohibir que los aviones argentinos atraviesen el espacio aéreo de ese país, el vuelo será directo.
Lo concreto es que desde la dirigencia consiguieron que el chárter que traslade a la delegación rumbo a Valencia (ciudad donde queda Carabobo) sea de bandera chilena, algo que elude las restricciones diplomáticas que actualmente existen entre ambas naciones: será de la compañía Latam, saldrá del aeropuerto de Ezeiza y contará con bastante espacio como para que los integrantes de la delegación puedan descansar cómodamente.
Con salida el miércoles después del almuerzo y vuelta post partido para aterrizar en Buenos Aires cerca de las 9 de la mañana, se trata de una noticia muy celebrada por Eduardo Coudet en medio de esta seguidilla de partidos: si no se podía conseguir un vuelo de estas condiciones, el plantel tendría que haber adelantado la partida algunas horas y hacer una escala en Panamá o Colombia, situación que le pasó a Racing la semana pasada cuando visitó a Caracas (paró en Bogotá: en total, tuvo 11 horas de viaje).
Y que, de hecho, ya le había sucedido a River un par de semanas después de la decisión de Maduro, que no le dio margen de maniobra a la dirigencia para cambiar los planes. Aquella vez, a fines de marzo del 2024, para visitar a Deportivo Táchira por la fase de grupos de la Copa Libertadores, la logística incluyó un vuelo a Cúcuta (lindante con Venezuela) y desde ahí un viaje en micro hasta San Cristóbal. En total, todo ese periplo le demandó casi 15 horas al plantel que comandaba Martín Demichelis.


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