11 años y 286 días. Ese es el tiempo que pasó desde la última vez que Boca y Huracán se enfrentaron por un duelo eliminatorio. Curiosamente, se dio en un contexto en el que no compartían la misma división y ninguno de los dos atravesaba un gran momento. Faltaba un mes y dos días para que Carlos Bianchi fuera despedido por Daniel Angelici y, así, dar por finalizada su tercera etapa como entrenador del Xeneize.
A su vez, el Globo se encontraba en la Primera Nacional y en diciembre, a través de un desempate con Atlético Tucumán (4-1), volvería a la máxima categoría del fútbol argentino. En ese entonces, todavía el entrenador quemero era Frank Darío Kudelka, que casi 100 días más tarde también dejaría su cargo para que asumiera Néstor Apuzzo de forma interina y luego consiguiera el ascenso.
Ese sábado 26 de julio de 2014, en el Bicentenario de San Juan, el conjunto de la Ribera se midió con el equipo de Parque Patricios por los 16avos de final de la Copa Argentina. Previamente, por estar en la B, los de FDK habían avanzado de forma ajustada en la Fase Final frente a Crucero del Norte por penales (5-4).
Los 11 de ambos equipos esa tarde-noche
El 11 del Virrey había sido Agustín Orión; Hernán Grana, Juan Forlín, Cata Díaz, Emanuel Insúa; Gonzalo Castellani, Cristian Erbes, Fernando Gago, Federico Carrizo; Jonathan Calleri, Emmanuel Gigliotti. Por su parte, Kudelka paró con Marcos Díaz; Germán Mandarino, Federico Mancinelli, Santiago Echeverría, Carlos Arano; Federico Vismara, Lucas Villarruel; Agustín Torassa, Patricio Toranzo, Gonzalo Martínez; Ramón Ábila.
Y sería Wanchope uno de los protagonistas de una tarde-noche de plena felicidad para Huracán, y al mismo tiempo una tétrica para el Xeneize. Porque a los 11 minutos del segundo tiempo, un contragolpe perfectamente ejecutado por quien luego vestiría los colores azul y oro, derivaría en el primer gol del Globo. A los 10′, Mancinelli aumentó la ventaja y sentenció el 2-0 final.
El cruce Bianchi – Ábila
Pero luego de la sorpresiva eliminación -el Quemero terminó coronándose en esa edición de la Copa Argentina más tarde-, del vestuario de Boca salió una frase que prendió la pmica. Es que Bianchi, con toda la bronca del mundo por la derrota de su equipo, le recriminó a sus dirigidos que «nos hizo un gol uno más gordo que yo», refiriéndose a Wanchope Ábila.
¿La respuesta del delantero? «Me divierte lo que dijo… Ser flaco no te garantiza nada si supuestamente soy gordito». Niell también mide poco y hace goles de cabeza. Todo quedó en anécdota. De hecho, es la última antes de que Boca y Huracán vuelvan a chocar en un mata-mata. ¿Dará el golpe como aquella tarde-noche en San Juan el Globo? ¿O el Xeneize se redimirá de aquella vez?




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