Hace cuatro meses hubo récord de llamadas entre River y San Lorenzo por un nombre propio que sacudió el último mercado de verano: Johan Romaña. En una vereda, el CARP le había propuesto al Cilón comprar el 50% de la ficha del colombiano por u$s 2.500.000, con una opción por el mismo monto para adquirir la otra mitad. Del otro lado, en San Lorenzo consideraron que la propuesta no alcanzaba sus pretensiones. Así pujaron durante varias semanas. El tiempo pasó, el mercado avanzó, comenzó el Apertura 2026 y hoy Romaña, quien estuvo muy cerca de reforzar a River, buscará eliminarlo del torneo con la camiseta azulgrana.
Fue, sin dudas, una de las grandes novelas del verano argentino. Porque el interés de River por el defensor colombiano no sólo generó conversaciones permanentes entre Núñez y Boedo, sino también una fuerte repercusión alrededor del propio futbolista. Mientras los dirigentes negociaban cifras, porcentajes y formas de pago, Romaña eligió expresarse en silencio. O, mejor dicho, mediante indirectas en sus redes sociales.
En medio de las semanas más calientes de la negociación, el marcador central publicó en Instagram una frase que rápidamente se viralizó: “Ten la madurez de saber que el silencio es más poderoso que tener la última palabra”. Un mensaje breve, ambiguo y cargado de interpretación en un contexto donde su futuro parecía estar cada vez más cerca de River.
Pero no fue el único posteo sugestivo. Días después, ya con el ultimátum de River sobre la mesa y la negociación entrando en una etapa decisiva, Romaña volvió a expresarse con otra historia que alimentó todavía más el clima de tensión: “Tuvieron que hablar mal de mí para quedar bien con otros”. Esta vez, además, agregó un detalle imposible de ignorar: corazones agrupados con los colores de San Lorenzo. Una señal que en Boedo interpretaron como un guiño de pertenencia en plena disputa con River.
Mientras tanto, desde la dirigencia azulgrana buscaban marcar postura públicamente. “Es de público conocimiento la oferta de River y no nos satisface, razón por la cual sigue siendo jugador de San Lorenzo”, dijo en aquel momento Sergio Costantino, presidente de la Comisión Directiva transitoria del Ciclón. Sin embargo, en la misma declaración dejó abierta una puerta que sostuvo la expectativa en Núñez: “Le dijimos que cualquier oferta que sea conveniente para él y para San Lorenzo la vamos a analizar” y “no vamos a poner trabas”.
En River entendían que había un factor clave para destrabar todo: la voluntad del futbolista. Creían que, tarde o temprano, el deseo de dar el salto podía inclinar la balanza. Pero el pase nunca terminó de cerrarse. San Lorenzo resistió, sostuvo su postura económica y finalmente retuvo a uno de los pilares de su equipo.
Hoy, varios meses después de aquellas negociaciones frenéticas, la historia tendrá un capítulo inesperado. Romaña se quedó en San Lorenzo y es una pieza todavía más importante. Titular indiscutido, líder defensivo y último hombre de un equipo que construyó su solidez desde atrás, el colombiano será uno de los grandes protagonistas del cruce eliminatorio. El defensor que River quiso para reforzar su última línea ahora intentará dejarlo afuera del campeonato. Porque el mercado pasó, pero la novela todavía juega su partido.




Deja una respuesta