La Conmebol recibió un informe de presunta manipulación en el partido que Independiente Rivadavia igualó 1 a 1 con Fluminense el 6 de mayo en el estadio Islas Malvinas de Mendoza, por la cuarta fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores, según informó el periodista Raphael Zarko en el sitio Globoesporte. El motivo de sospecha: la amonestación que Tomás Bottari, de la Lepra, recibió a los 36 minutos del primer tiempo.
Se detectó un volumen anormal en una pequeña casa de apuestas de Argentina, se difundió. El jugador paró con el brazo un pase del argentino Rodrigo Castillo a Luciano Acosta. El árbitro uruguayo Gustavo Tejera inmediatamente mostró la tarjeta amarilla.
En estos casos, las investigaciones son responsabilidad de la Unidad Disciplinaria de la Conmebol. Según el Código de la entidad, quienes participen en casos de amaño de partidos están sujetos a una sanción de hasta cinco años de inhabilitación para participar en actividades relacionadas con el fútbol, si son declarados culpables tras la investigación. En casos graves, la sanción puede ser de por vida. Aunque por situaciones similares se aplicó un año en Brasil.
Recordar: en las agencias de apuestas se puede arriesgar dinero no solo a ganador o autor de un gol, también si habrá amarillas. Y un cliente puede realizar apuestas simultáneas: que coincida que va a recibir una amonestación un jugador en un partido y que también pasará lo mismo con un futbolista de otro match, y cuando se dan esas coincidencias el reembolso es mucho mayor.
De todas maneras, Bottari no podrá ser imputado sin pruebas. Cuando surgió la operación Penalidad Máxima en Brasil, hubo varios chats de jugadores con apostadores que dieron evidencia judicial. Y algunos de los futbolistas confesaron su responsabilidad ante la Justicia.
Hasta el viernes por la noche, no hubo comunicados de la Conmebol ni de Independiente Rivadavia por la difusión de esta información.
Independiente Rivadavia se clasificó a octavos de final como ganador de su grupo.


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