Gustavo Costas no es más el técnico de Racing. Así lo decidió la comisión directiva luego del muy flojo semestre que tuvo el equipo, que terminó con la insólita eliminación en la fase de grupos de la Copa Sudamericana. Por eso, Diego Milito y Sebastián Saja le comunicaron al DT que no seguiría al cargo del plantel, dando por finalizado un ciclo que alcanzó la gloria en la Academia.
La conquista de la Sudamericana, el mayor logro
Costas volvió a Racing el 18 de diciembre del 2023. Luego del paso en falso que significó el ciclo de Fernando Gago, el DT regresaba al club de sus amores para poner en marcha su tercer paso como entrenador luego de que la dirigencia encabezada en ese entonces por Víctor Blanco se volcara por él ante la falta de alternativas.
Así, Costas llegó con las ideas muy claras: darle una identidad al equipo y hacerlo campeón. Y para eso trajo a siete incorporaciones que terminarían siendo la columna vertebral de su plan: Bruno Zuculini, Santiago Sosa, Adrián Martínez, Maximiliano Salas, Santiago Solari, Agustín García Basso y Facundo Cambeses. «Los espero a todos para llevar a Racing a lo más alto», fue su última frase en la presentación de los refuerzos. Sabía cosas…
Si bien su ciclo comenzó con una derrota 0-1 ante Unión, con el paso de los partidos empezó a verse el Racing de Costas. Intenso, directo y con una delantera que brillaba como lo fue la dupla Salas-Maravilla. Así, Costas conseguiría su primer gran triunfo: le ganó 1-0 a Independiente en la fecha siete de aquel campeonato, el cual sería un impulso para lo que vendría.
Al poco tiempo comenzó la Copa Sudamericana y Racing se puso el traje de candidato enseguida, ganando su grupo y desarrollando una efectividad impresionante ante los brasileños: se cargó a Atlético Paranaense en cuartos de final, sacó adelante una durísima serie de semifinales ante Corinthians -nadie olvidará los goles de Salas y Martirena bajo el diluvio de San Pablo- y a Cruzeiro en la final. Esa final en la que rompió el maleficio.
Porque claro, era el favorito pero el peso de los 36 años sin títulos internacionales se hacía notar en la previa en Asunción. Pero el Racing de Costas tenía hambre e intensidad, la misma que mostró el DT siempre al costado de la cancha, por lo que se repuso a un gol mal anulado y pasó a estar arriba 2-0 con los goles de Martirena y Maravilla, no se intimidó con el descuento de Kaio Jorge, y liquidó todo con esa corrida memorable de Roger Martínez.
Más gloria con la Recopa y la espina de la Libertadores
Así, la mufa ya era parte del pasado, pero Costas iba por más, porque sabía que Racing estaba para más. Por eso no tuvo problemas en derrotar a Botafogo en la Recopa ganándole 2-0 en Avellaneda y Río de Janeiro, así como también volvió a competir como hace mucho no pasaba en la Copa Libertadores.
Ya sin Juanfer ni Roger Martínez, bajas que la Academia nunca pudo reemplazar, Costas siguió adelante con ese equipo que no dejaba a gamba a nadie y se permitió ilusionar. Así llegó hasta la semifinal, instancia a la que no accedía desde 1997, y luchó hasta el final ante Flamengo, que lo eliminó con un ajustado 1-0 en el Maracaná. Pero no había nada para reprocharse más allá de que para Costas significó una espina enorme: «Pido disculpas, defraudé a mi gente», diría en conferencia al borde de las lágrimas.
Y lo cierto es que quizás ese fue el principio del fin, porque enfocarse en la Copa le hizo desatender el campeonato, por lo que no pudo volver a clasificarse para tener revancha.
El cambio de paradigma en los clásicos
Ahora bien, en todo ese tiempo, Costas sería determinante en otro aspecto clave para Racing: los clásicos. El DT se va con un saldo positivo en los partidos ante los demás grandes, de los cuales dirigió 19, ganó nueve, empató cinco y perdió la misma cantidad. De hecho, no tiene saldo negativo con ninguno: 1-3-1 ante Independiente, 3-2-1 vs. Boca, 2-0-2 frente a River y 3-0-1 contra San Lorenzo.
Y de esos partidos hay victorias memorables como el 3-2 al CARP y 1-0 al Xeneize en los octavos y semifinales del Clausura 2025 respectivamente, así como también el 1-0 al Rojo por la Liga Profesional 2024.
El ocaso que nadie quería
Por todo esto, a principios de año, Diego Milito decidió extenderle el contrato hasta diciembre del 2028. Y es que más allá de las desilusiones en la Copa Libertadores y la final del Clausura 2025, Costas había demostrado que sabía cómo reinventarse.
Ahora bien, antes de poner el gancho hubo dudas, porque el DT pidió varios nombres que no llegaron, además de que nunca pudo reemplazar la salida de Maxi Salas, lo que hizo más tirante una relación que siempre fue tensa. Es sabido: el fútbol que pregona Costas no es del gusto de Milito. Así las cosas, por lo conseguido y por el amor que le tienen los hinchas, renovó por dos años más.
Pero lo que nadie imaginaba era el magro semestre que se venía. Desde su debut en el Apertura, Racing estaba desconocido: sin fútbol, desconectado, sin ideas y sin intensidad, la característica principal que caracterizó a su equipo durante dos años. Por eso, la Academia perdió los primeros tres partidos del campeonato, en el cual estuvo cortando clavos para acceder a playoffs hasta la última fecha.
Con varios tiros en los pies, Racing perdió partidos insólitos y tampoco estuvo a la altura en los clásicos, tal como sucedió en el 0-1 ante Independiente -con el penal errado de Maravilla picándola- o el 0-2 frente a River, que ganó por regalos de la propia Academia.
Pero lo que terminó de marcar el fin de su ciclo fue la Sudamericana. Sí, ese torneo que lo llevó a tocar el cielo con las manos. En un grupo que en los papeles era accesible, Racing no estuvo a la altura. No compitió ante Botafogo pero tampoco ante Caracas, que le empató en Venezuela y este miércoles en el Cilindro, cuando el ciclo de Costas empezó a llegar a su fin.
Ya en la conferencia de prensa las dudas estaban, con el propio DT reconociendo que el semestre fue «muy malo» y que no iba a tomar ninguna decisión «en caliente» sobre su continuidad. Pero este sábado Milito y compañía se adelantaron y le comunicaron la decisión al entrenador poniéndole fin a un exitosísimo paso en el que dirigió 134 partidos, ganó 71, empató 23 y perdió 40, además de esos dos títulos que quedarán para siempre en la historia.






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