En el fútbol gana, claro, el que convierte más. Por eso el gol, es lo máximo. Ese grito sagrado que une a los hinchas en cualquier parte del mundo. Ese grito que gana partidos, que a veces no alcanza, es cierto, pero que muchas otras define títulos y se transforma en desahogo puro, fiesta, explosión, locura.
Hay goles que quedaron marcados para siempre y también goleadores que hicieron historia. De la grande. Y en el fútbol argentino, donde la pasión desborda en todos los rincones y a todas las edades, esos nombres y apellidos quedan en el recuerdo de manera aún más fuerte, más intensa.
Palermo, el Optimista del Gol
Y si hay un jugador que en este ámbito resalta sobre el resto en estos 30 años de ese es, sin dudas, Martín Palermo. Claro que su historia en el fútbol argentino trasciende lo local y abraza también lo internacional, pero hablando pura y exclusivamente de ligas argentinas (sin contar las copas nacionales), y considerando a partir de mayo de 1996, cuando nació , el Titán predomina con los 208 goles que convirtió vistiendo las camisetas de Boca y Estudiantes. Y, claro, así, está primero entre los artilleros de nuestro fútbol.
Un delantero al que siguió de cerca durante gran parte de su carrera: desde que se asentó en el Pincha en la temporada 96, mientras nosotros dábamos nuestros primeros pasos, hasta su posterior arribo a Boca en el 97, sus epopeyas ante el Madrid, su paso por el Villarreal, su vuelta al Xeneize, su llegada a la Selección, su gol agónico a Perú, bajo la lluvia, para meternos en el Mundial en Sudáfrica 2010 y su gol a Grecia en ese mismo Mundial. Una vida de película, sí…
Los dos torneos de Palermo como goleador
Y en el medio pasaron muchas cosas. Dentro de esas épocas doradas en La Boca, además de los diferentes e históricos títulos que conquistó, supo meterse en lo más alto de las tablas individuales. Esas que, si bien los protagonistas suelen dejar a un lado, son las que los terminan enalteciendo. Nuestro diario lo cubrió cuando fue el goleador del Apertura 98 (primer título de la era Bianchi), con 20 tantos en 19 partidos, una marca récord para los torneos cortos. Y años más tarde, en 2007, también volvió a terminar como máximo artillero del Clausura con 11 tantos.
Hizo goles de todos los colores, de todos los estilos, incluso lesionado, y a todos los rivales. De zurda, de derecha y de cabeza, su especialidad. ¡Hasta de mitad de cancha! Claro que en el Xeneize algunos de los más recordados son a River, el rival de toda la vida. Pero hay muchos, muchos más. Porque, como lo bautizó Bianchi, Palermo fue el Optimista del Gol.



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