Como Juan Pablo Ángel en 1998, como Martín Demichelis en 2002 y como Enzo Pérez en 2021, cuando Matías Viña vio que Santiago Beltrán se iba rumbo al vestuario tras ver la roja frente a Carabobo, con su mirada hacia el banco de suplentes le dijo a Eduardo Coudet «atajo yo». Le llevó algunos minutos lookearse -con la ayuda de Ezequiel Centurión- para pararse bajo los tres palos en el inédito cierre del partido en Venezuela y no tuvo trabajo como arquero de River. Una victoria que ya se transformó en una simpática anécdota de su carrera y que dio lugar a risas en la concentración de Uruguay antes del Mundial.
«Hacer lo que hice, mantener el cero en el arco, ja». Con humor al recordar aquel momento por la Copa Sudamericana en medio de un vlog de la AUF, el lateral izquierdo, dentro de la lista de 26 jugadores que entregó Marcelo Bielsa, bromeó a la hora de darle un consejo al chino Rotchet, que pelea por la titularidad bajo los tres palos con Fernando Muslera.
«Muy bien, me sorprendió la postura. Transmitía mucha tranquilidad y seguridad al equipo. Poca pinta, pero marcó presencia», agregó el actual arquero de Inter de Porto Alegre. Más allá de las risas, Rotchet hizo hincapié en la personalidad y de la determinación inmediata que mostró Viña para asumir la responsabilidad en un momento caliente, con el visto bueno que le dio el Chacho con un matiz deportivo. Porque en los partidos informales en el Camp, Mati suele ponerse el buzo para dejar por un rato sus proyecciones por la banda izquierda y divertirse volando en el arco.
El detrás de escena de su fugaz historia con el buzo verde, similar al que lució Enzopé en otras noche internacional inolvidable, dejó otra perlita. En medio de la celebración en el vestuario, con Maxi Salas como héroe, MV hizo un pedido especial: poder llevarse los guantes en el bolso. Esa extensión del cuerpo del arquero que fue directo a su museo personal, entre camisetas, pelotas y medallas, tres de ellas como campeón de la Libertadores con Palmeiras (x2) y Flamengo.
«Lo vi muy bien, eh», lo supo destacar Coudet, humorada que luego incluyó un elogio y el detalle del plan para que no sufriera sobresaltos en los segundos finales: «Aunque tenés candidatos en el equipo, hay que ir a meterse.. . En las pelotas paradas en el final poníamos a Germán (Pezzella) más cerca porque no está acostumbrado al juego aéreo».
Más allá de poder contar con orgullo en el futuro que durante algunos segundos fue arquero, hecho que ya quedó registrado en las estadísticas, el charrúa -al margen de una lesión muscular- cerró el semestre dejando una buena imagen en Núñez como alternativa de Marcos Acuña.



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