El 17 de diciembre de 2025, Juan Carlos Ferrero y Carlos Alcaraz separaban sus caminos tras casi diez años juntos. Desde entonces, el extenista se pasó al golf para sumarse al equipo Ángel Ayora, mientras Carlitos siguió su curso junto a Samuel López. Ahora, seis meses después, Ferrero ha hablado en una entrevista con Corriere della Sera sobre el tenista, Roland Garros y Jannik Sinner, entre otros temas como presente y futuro del tenis masculino.
Roland Garros ha vivido este 2026 una edición distinta a la que suele acostumbrar. Sin Alcaraz, con Sinner derrotado en segunda ronda en un partido marcado por el calor que llevaron al italiano a sufrir calambre y vómitos. Djokovic tan solo aguantó una ronda más para caer ante Fonseca en un duelo de cinco sets. En el plano femenino tampoco Sabalenka pudo llegar a la instancia final. En este sentido, Ferrero detalló: “Están ocurriendo cosas extrañas. No está Alcaraz, que sobre tierra habría sido el favorito, y Sinner cayó muy pronto. Para todos los demás ha sido un despertar: han abierto los ojos y han pensado que esta es la oportunidad de su vida”.
A su juicio, Alexander Zverev cuenta con ventaja frente al resto de los candidatos, aunque resalta que lo más importante es el mensaje que deja este torneo para el futuro inmediato del tenis: “París 2026 marca un punto de inflexión para los perseguidores, que han entendido que Sinner no es invencible”.
La reflexión de Ferrero lo lleva a analizar el desarrollo reciente del tenis masculino, especialmente la rivalidad entre Alcaraz y Sinner. Ferrero conoce de cerca esa dinámica, ya que durante años diseñó la progresión de Alcaraz tomando a Sinner como referencia. “Es una situación que conozco bien: durante años entrené a Carlos con el objetivo de derrotar a Jannik. Es decir, las mejoras estaban calibradas específicamente para Sinner”.
En relación al rendimiento de Sinner en Roland Garros, Ferrero apunta a un problema físico como causa principal de su eliminación. “Se puso 5-1 en el tercer set contra Cerúndolo golpeando la pelota de maravilla, con una superioridad total. Después llegó el derrumbe”. En este contexto, Ferrero establece un paralelismo con Alcaraz y explica cómo las condiciones de entrenamiento influyeron en la preparación del español. “A diferencia de Carlos, que nació en Murcia, en el sur de España. Aquí, en Villena, muchas veces lo dejaba más tiempo en pista durante los días abrasadores precisamente para acostumbrarlo al sufrimiento de esas temperaturas”.
El recuerdo de Alcaraz sigue muy presente para Ferrero, quien destaca la capacidad de lucha. “Carlos nunca se rinde, ni siquiera cuando parece muerto”, afirma. El entrenador señala que lo que más extraña es la presencia cotidiana de Alcaraz en la cancha: “Su manera de estar en la pista: agresivo, pero siempre con una sonrisa. Lo vi crecer desde los 15 años, alcanzando niveles que no creía posible. Con él tenías la sensación constante de que estabas escribiendo la historia de este deporte”.

A la hora de comparar a Sinner y Alcaraz, Ferrero se inclina ligeramente por el español. “Para mí, al cien por cien, Carlos está un poco por encima: algo así como 55%-45%”. Esta diferencia la atribuye a la variedad de recursos y a la capacidad de cambiar el ritmo de los partidos, cualidades que trabajó intensamente con Alcaraz, siempre con la mira puesta en superar a Sinner.
Ferrero también respondió sobre la posibilidad de entrenar a Sinner. Reconoce que tiempo atrás no lo habría considerado: “Hace solo unos meses le habría dicho que no: la ruptura con Carlos era demasiado reciente y no estaba preparado. Pero hoy, que me siento más fuerte, respondo: ¿por qué no? A Sinner le gusta trabajar duro y está dispuesto a todo para seguir siendo el número uno. Esa actitud me gusta. Sería maravilloso entrenarlo”.
Ferrero también repasó algunas de las decisiones más importantes en la formación de Alcaraz. “A Carlos le impuse desde el principio entrenamientos duros y disciplina. Lo llevé al límite muchas veces. Lo mantuve con los pies en la tierra. Es mi manera de actuar y el trabajo nos ha recompensado”. Ante la alusión a la broma de Riccardo Piatti respecto a que con él Alcaraz nunca habría comprado un yate de nueve millones de dólares, Ferrero respondió con humor: “Tiene razón… Quizá le dije demasiadas veces que no, pero Carlos para mí era familia y yo educo así a mis hijos”.

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