“¡Beeeeeeeeeep!”. Una camioneta estilo Jeep cruza -bordeando el límite establecido por el GPS- en la intersección de la West 47 Street y Broadway Boulevard. Flamean banderas celestes y blancas a los costados. Los kanseños acaban de darse cuenta de dos cosas: que los autos tienen bocina y que ya hay argentinos en la ciudad.
Hasta este lunes, Kansas City era una ciudad silenciosa, tranquila incluso en su Downtown. De suburbios de casas casi replicadas, con hamacas en sus porches y cestos de básquet delante de las cocheras.
Pero algo cambió. La marea está acá. En el Midwest de USA. Tierras de barbacoas, jazz y ardillas (muchas). Ahora de choripanes y vaciopan cerquita de la fuente del Mills Creek Park. Son las 17.30. En realidad, las 5.30 PM, hora del centro. Pero la gente llega temprano: nada de andar perdiendo tiempo en el hotel.
Todos juntos llegan: el bus para y una fila india de argentinos cruza la calle. Es interminable, aunque todos respetan las normas al atravesar la Main Street. En las callecitas no todos resultan tan apegados a las normas. Los autos igual frenan. Respeto total.
Porque Kansas City esperaba vivir esto. Cuentan los lugareños nacidos en Argentina que incluso en los últimos días en los WhatsApp locales se habían viralizado videos del Obelisco. Del 20D de 2022. De la pasión hecha carne luego del campeonato del mundo, del hito en Lusail. ¿Cómo no replicarlo acá? Los Chiefs generan atracción, los Royals mueven multitudes, sí. Pero acá la cosa es diferente.
Cada vez falta menos para el primer partido – @hernanclaus.
Como en Buenos Aires
Por eso desde los coches la gente baja la ventanilla para ver cómo la plaza king size del Área de Plaza, de construcciones españolas y algunos locales que hacen match con el apetito de los fanas por la indumentaria económica, se transforma en una especie de Libertador y Udaondo, de Irala y Aristóbulo del Valle, de San Juan y Boedo.
El banderazo argentino en Kansas City une generaciones, leyendas e íconos de la Selección Argentina – @nicberardo – enviado especial Olé.
Hay hits. Suena el «Brasil, decime qué se siente» que copó las calles de Copacabana hace más de una década. También el «Muchachos» tan glorioso que hizo estragos en el Lusail y después. Suena que «Somos locales otra vez», porque parece que es así. Hay trapos, gigantes, de Diego y de Messi.
Hay bombos y redoblantes. Hay coches que frenan en doble fila y generan embotellamientos (posiblemente el primero en años en Kansas City). Hay banderas, arlequines mundialistas, miles de Messis: las camisetas se multiplican como los panes bíblicos -y se consiguen a precio módico, aunque de dudosa calidad, en los puestos ambulantes.
El nuevo tema de la selección en el banderazo – @hernanclaus.
La magia de Kansas y Messi
“Tener a sus hinchas, celebrando y alentando al equipo. Los ojos del mundo estarán en Kansas este martes. Nos genera mucho entusiasmo. La magia de Kansas City y la de Leo Messi juntas pueden ser una buena combinación. Se pueden ver a los fans de Messi en la calle. Han llegado de distintos lugares. Vamos a ver a nuestra gente viendo esa pasión y participando del banderazo. Estamos listos para eso”, le decía horas antes del banderazo a Olé Pam Kramer, directora ejecutiva de KC2026. Acertó: en la masa de miles de personas no sólo hay gente de San Juan, Buenos Aires, Mendoza, Villa María, Salta, Entre Ríos…
También hay estadounidenses con acento local y camiseta alternativa de la Selección siguiendo el ritmo del hitazo de Gilda reversionado al rock. “Soy hincha de la Selección, la aliento con el corazón, ganamos la tercera con Lionel, queremos ser campeones otra vez…”.




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