Por desarrollarse a la par del Mundial y por el estilo de jugadores que River tiene en el radar, el mercado de pases en Núñez no es sencillo. La decisión de apuntar a refuerzos puntuales y de élite se mantiene firme, pero las negociaciones se vuelven complejas y, a horas de arrancar la pretemporada, la danza de nombres aún no se traduce en firmas. Un panorama repleto de expectativa que indica que, con Nicolás Otamendi en la Copa del Mundo, Eduardo Coudet comenzará a trabajar con una única cara nueva y es Mauro Arambarri, quien se espera que este martes por la noche llegue a la Argentina para sumarse al plantel millonario.
Después de algunas pocas horas de sueño que mezclarán cansancio por el largo viaje desde Europa y una enorme expectativa por este nuevo paso en su carrera, el uruguayo tendrá un miércoles intenso, que incluirá revisión médica en la Clínica Rossi de Belgrano, firma del contrato en el Monumental hasta diciembre de 2029, presentación oficial y el primer entrenamiento con sus nuevos compañeros bajo el mando del Chacho, al que conoce sólo de vista después de haberlo enfrentado en LaLiga y de transformarse en verdugo en varios encuentros.
Después de una negociación que llevó a cabo en persona el director deportivo Pablo Longoria desde España, River llegó a un acuerdo con Getafe para adquirir la totalidad del pase del jugador de 30 años por aproximadamente 6 millones de euros: el 50% pertenecía al club español, el 30% lo conservaba Boston River de Uruguay y el 20% restante era del propio Arambarri y su representación.
Tras la llegada del campeón del mundo para reforzar la zaga y al margen de la búsqueda imperiosa del #9 (Gio Simeone) y de un revulsivo en el último tercio de la cancha (Angel Correa), Coudet consideró que sumarle competencia a Aníbal Moreno y Fausto Vera potenciará al plantel y el apuntado fue el charrúa, que en total sumó 268 partidos en los Azulones, club al que llegó cuando tenía 21 años, y donde se transformó en leyenda absoluta por estar dentro del top four de futbolistas con más encuentros en Getafe.
¿Por qué Arambarri?
El charrúa ha demostrado ser un mediocampista box to box en una de las mejores ligas del planeta, con un importante despliegue físico y la virtud de poder ser sostén del círculo central en soledad, sin la necesidad de un ladero a su lado. Sin embargo, a pesar de la garra charrúa que recorre su sangre, no tiene sólo un rol defensivo fundamental en Getafe.
Con el correr de los partidos y del roce internacional se transformó en un jugador más completo que pisa el área rival: suma 19 goles -anotó varios de cabeza a pesar de su 1.75m de altura- y 11 asistencias en su carrera, estadísticas importantes para un jugador que en sus inicios se caracterizó más por cortar el juego rival que por generar el propio.
Con 37 partidos jugados sobre 38 en la última temporada de LaLiga, de los cuales completó 31, el nacido en 1995 en la ciudad de Salto, además de su experiencia internacional y esa intensidad para ir a quitar que no poseen los otros volantes del actual plantel del CARP, el hecho de manejar la pelota parada tanto en tiros libres como en penales (dos de los tres goles que festejó ante el Alavés de Coudet fueron por esta vía) es otro aspecto que destaca su inminente llegada a Núñez.
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