La sorpresa de un medio de Austria sobre la pasión argentina por el fútbol :: Olé

Mientras Austria afina los últimos detalles para enfrentar a la Selección en el Mundial, en Viena intentan descifrar un fenómeno que para los argentinos parece imposible de explicar porque simplemente se vive. El diario Der Standard publicó desde Dallas un extenso informe sobre el impacto social del fútbol en la Argentina: en las tierras de Franz Schubert están atentos a cuál es el fenómeno argento con el fútbol. Según ellos, una forma de entender la vida.

Observadores de la tracklist de tribuna, el diario austríaco halló en un hit que trasciende generaciones un punto de partida para comprender nuestra pasión. “ Soy argentino, es un sentimiento, no puedo parar”. Para el periodista Andreas Hagenauer, esa letra resume una relación que va mucho más allá de los 90 minutos. De hecho, define a la Argentina como un país donde el fútbol está “más arraigado en la vida cotidiana que en casi cualquier otro lugar”.

La voz principal del informe es la del historiador argentino Esteban Bekerman. Y acaso la frase más potente de toda la investigación sea una que explica por qué un partido puede alterar el humor colectivo de millones de personas. “El fútbol es el lugar donde siempre nos sentimos como niños de diez años”, sostiene. Una definición que atraviesa generaciones y que ayuda a entender por qué un Mundial paraliza oficinas, escuelas, bares y hogares.

El banderazo de hinchas argentinos en Kansas el parque Mill Creek (Juano Tesone/ Enviado especial).El banderazo de hinchas argentinos en Kansas el parque Mill Creek (Juano Tesone/ Enviado especial).

Der Standard se detiene especialmente en algo que para los argentinos resulta natural. “El fútbol siempre es tema de conversación en Argentina: en las familias, en los bares, en el trabajo, en las mansiones de los ricos y en los barrios más humildes”. La comparación con Austria es inevitable. Allí, según el artículo, hace falta un gran acontecimiento para que el tema gane espacio. Acá alcanza con un lunes cualquiera.

El trabajo también desmonta algunas ideas instaladas sobre los orígenes del deporte. Bekerman acepta que los británicos trajeron la pelota, pero aclara que la verdadera transformación llegó cuando el juego ingresó a las escuelas públicas. “ Sólo entonces el deporte comenzó a desarrollar una vida local”. Y agrega que desde allí se expandió “a los barrios, a los primeros clubes propios y finalmente a las historias que contaba la gente”.

Justamente las historias ocupan un lugar central en la mirada austríaca ya que “el fútbol es una gran fábrica de narrativas”, según Bekerman. Una frase que parece escrita para describir las páginas deportivas argentinas. Un universo en el que aparecen los grandes personajes. Maradona y Messi.

El banderazo de hinchas argentinos en Kansas el parque Mill Creek (Juano Tesone/ Enviado especial).El banderazo de hinchas argentinos en Kansas el parque Mill Creek (Juano Tesone/ Enviado especial).

Der Standard recuerda que Diego se convirtió en algo superior a un crack. Bekerman lo define como “un héroe de los pobres”, “más que un simple jugador” y “casi una figura mitológica”. Messi, en cambio, debió cargar durante años con una exigencia distinta. “No sólo ser grande, sino ser Maradona”. Una mochila que se ha quedado en Qatar.

Hay otra cita que revela mucho sobre la identidad futbolera argentina. Al analizar las derrotas históricas, Bekerman explica que los golpes también construyeron la cultura futbolística nacional. “La derrota no puso fin a la historia; abrió una nueva”. Una frase que ayuda a comprender por qué la Selección fue capaz de reinventarse después de cada caída importante.

Y quizás la observación más provocadora para el orgullo argentino aparece cuando le preguntan por el impacto social del título de 2022. “La euforia fue inmensa, las imágenes icónicas, la alegría genuina”, reconoce. Pero inmediatamente agrega que “el país suele aprender más de las derrotas que de las victorias”.

Por eso el artículo termina lejos del resultado que pueda darse este lunes en Dallas. “Vemos los grandes momentos, los íconos, los triunfos, pero fácilmente pasamos por alto el tiempo intermedio”, advierte Bekerman sobre la mirada europea. Y acaso ahí esté la mejor definición de lo que encontraron los austríacos: un país donde el fútbol no aparece solamente cuando juega Messi.

KANSAS CITY (ENVIADO ESPECIAL).

El banderazo de hinchas argentinos en Kansas el parque Mill Creek (Juano Tesone/ Enviado especial)El banderazo de hinchas argentinos en Kansas el parque Mill Creek (Juano Tesone/ Enviado especial)

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