Hay madres y padres que pasan buena parte de los meses de gestación definiendo cómo se llamará su hijo. Las disputas suelen ser exigentes, largas, tediosas. Y también inútiles: el tiempo hace lo suyo y los Albertos, los Pablos, los Juan Manueles, terminan transformándose en Cachitos, en Cabezones, en Pochos. O en Trezeguet, uno de los rivales de Argentina en los octavos de final del Mundial.
Mahmoud Ahmed Ibrahim Hassan jugó 99 partidos para Egipto, metió 24 goles. Jugó un Mundial (2018) y sufrió el no haber clasificado a otro (2022). Lleva 12 años en la selección. Fadia y Ahmed coincidieron en que esos nombres eran los adecuados para el bebé que nació el 1° de octubre de 1994 en Kafr El Sheikh, en el norte de Egipto. Sin embargo, desde los ocho años que aquella decisión quedó sólo para figurar en el pasaporte: desde que Badr Ragab lo dirigió en las Inferiores de Al Ahly, pasó a llamarse Trezeguet.
«Cuando tenía 9 años y jugaba en las categorías juveniles solía cortarme el pelo al estilo de la estrella francesa David Trezeguet, que por aquel entonces jugaba de delantero y marcaba muchos goles. Fue por eso que mi entrenador me dijo que me parecía a Trezeguet y me puso ese nombre«, le contaba al medio turco TLT en julio de 22, cuando llevaba días como futbolista del Trabzonspor.
Ex compañero de Dibu Martínez en Aston Villa, el marplatense conoce bien a Trezeguet: coincidieron en 1.177 minutos ( 2 goles y 1 asistencia para el egipcio) repartidos en 22 partidos. Otros tantos lo enfrentaron: Lionel Messi se lo cruzó en el Mundial de Clubes (0-0 entre Inter Miami y Al Ahly), Nicolás Otamendi lo hizo con el City, en una goleada 6-1 y Alexis Mac Allister fue su adversario con la camiseta del Brighton (0-0).
Pocos compañeros o adversarios, sin embargo, supieron exactamente cuál era su apellido real. Para todos era Trezeguet. Como les ocurrió también a sus compañeros en la Sub 20 y la Sub 23. Como todavía les ocurre a los novatos que se suman a los Faraones. Que seguramente también desconocen el origen de su actual posición.
Mahmoud Hassan siempre fue un killer con facilidad para convertir al igual que David Sergio, campeón del mundo con Francia en 1998 y ahora integrante del staff de relaciones institucionales de River. Su velocidad, desborde y uno contra uno llevaron a este delantero de 31 años a destacarse en el área. Pero también en las bandas: Ali Maher, otro de sus entrenadores, lo rebautizó tácticamente como un extremo. Y le encontró su lugar.
El dueño de la camiseta #7, que ya marcó un gol ante Nueva Zelanda (3-1) y dio una asistencia frente a Irán (1-1), se perfila como una alternativa para su entrenador, Hossam Hassan, pensando en el martes, como compañero de Mohamed Salah.
Ese crack que brilló en Liverpool y que después de nueve años hizo llorar a todos con su despedida. Juntos intentarán dar el batacazo ante Argentina. Donde ese nombre del francés de acento argento intentará grabarse a fuego en la épica mundialista.



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