Llora Leo, llora. Pero de alegría. Es increíble todo lo que estás consiguiendo. Por eso tus compañeros te tiran por el aire, por esa la gente hace reverencias, por eso el mundo está rendido a tus pies. Los Cristianos y lo que son ateos. Tu religión es el fútbol, es el deporte. No te retires nunca Leo.
Gracias por elegirnos. Otra vez. La gente lloraba en la tribuna, la cara de ese nene no entendiendo cómo el súper heroe de 39 años esta vez no podía. El 2-0 de Egipto era una daga que parecía clavarse en el corazón, pero a los tipos que son elegidos no hay que darlos muertos nunca. Aunque parezca que es imposible.
Porque Messi sabe de imposibles, de situaciones que son inverosímiles. Porque el partido de hoy no pudo ser parte de la realidad. Pareció casi de IA. Y Messi parece que sabe todo, que puede todo, aún en partidos que las cosas venían esquivas, con ese penal malogrado (el segundo en el torneo), cuando el tiro libre pegaba en el palo o cuando las gambetas cortas quedaban guardadas en la muralla roja.
Algunos ya hacían las valijas, pero vos sabías que podía ser tu último baile y no te rendiste. Y desde tu resiliencia infinita, lograste que un partido que estaba acabado terminara en una fiesta inolvidable, para que Atlanta se anote como una cancha con aura. Como ese aura que tiene el 10, que inventó la asistencia para que Cuti reviviera al equipo con el cabeza, y al ratito para decir acá estoy yo, el mejor de la histora. Jugada sucia, sí. Pase atrás de Montiel y le reventó las manos al arquero que no paraba de atajar. 2-2. Gol 21 en Mundiales para que lo sigan persiguiendo.
Leo no quiere que ningún argentino llore. Y fue por más, por mucho más. En la etapa que la Copa del Mundo se quedó sin muchas atracciones (Cristiano Ronaldo y también con Neymar y Vinicius), él se queda acá. Porque Lautaro tuvo su momento top con la asistencia y porque Enzo cabeceó como Bati. Para un triunfo épico, para que Messi no para de llorar, de ser revoleado por sus compañeros como si esto fuera su casamiento.
Entonces, el estadio explota, la gente delira y Leo se emociona a más no poder. Él sabe todo lo que sufrió por jugar en la Selección y quizás el de arriba le tiene guardada alguna sorpresa más. Manifestemos.

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