
«Pasamos momentos de dificultad, aún no haciendo un mal partido, tuvimos muchas situaciones. Pero el fútbol tiene estas cosas, para eso me hice entrenador: quería tener estas emociones. Sufro igual que todos ustedes, pero las emociones que te da un partido de fútbol, es inigualable. Recrear esas emociones es increíble, por eso soy entrenador. No estábamos en una final, pero la magnitud de lo de hoy es comparable con lo grande que hemos vivido. Es un equipo que, pase lo que pase, no deja de ir para adelante y jugar con la suya. La táctica y la estrategia es importante, pero si no tenés esto, hubiéramos quedado eliminados. La gente que siga igual. No los vamos a dejar tirados, como dijo Leo en Qatar».
» El partido siempre fue nuestro, más allá de que ellos tuvieron dos o tres ráfagas. Ellos son un gran equipo, pero más allá del penal, en el primer tiempo tuvimos dos o tres claras, si iba 2-1 ó 3-1, nadie decía nada. Y después, cuando la pelota no entra, te hacen el segundo y ellos están cómodos, hay que seguir intentando, que fue lo que dije en el cooling break del segundo tiempo, no dar ninguna por perdida hasta el final. Y se dio, podría no haberse dado. Si tenía que perder, prefería perder así, sin duda. No pasa nada, se pierde de esa manera, si pasa, me encantaría que fuera así».
«Siempre me emociono, a veces salen las lágrimas, esta vez salieron… En el vestuario me dicen La Llorona, no paro de emocionarme. Volver a sentir lo que sentimos hoy fue increíble. En el vestuario les hablé sobre todo del futuro, a los chicos del banco que lo ven a Leo y no pueden creer lo que están viendo. Es algo maravilloso, lo que ven todos. Leo podría haberse quedado con el penal errado y decir ‘ya está’ con el 0-2, pero volvía a pedirla y a intentar… Se me pone la piel de gallina. No solo él, sus compañeros lo soportaron de una manera increíble y eso forma parte de lo que es este grupo. Ha sido una prueba increble, de las que te marcan. Más allá de lo que puede venir, esto marca, los chicos que quieren jugar con esta camiseta, somos esto: cuando va todo bien y cuando la cosa empeora, damos todo».
» No fue el que más sufrí porque siempre vi que el partido estaba de nuestro lado, no creía que el equipo estuviera jugando mal. Uno como entrenador sufre cuando ve que no hay herramientas: con Cabo Verde, que todo el mundo pensaba que era fácil, fue peor a nivel de que realmente nos vimos complicados. Es verdad que acá al 70 y pico íbamos 0-2, pero podíamos tener una y que lo podíamos dar vuelta. Cuando ves que tu equipo está bien y toca el partido, estás tranquilo. Cuando no se da, es cuando estás preocupado, que fue lo del otro día, que fue más carácter».
«No sé similar a qué puedo poner este partido. No estoy en la cabeza de Messi, pero supongo que él juega al fútbol para esto. Es un amante de la pelota, de jugar a la pelota. Darle emoción a esta altura de su carrera es algo difícil de explicar. Nosotros siempre decimos que disfruten hasta el último momento, cuando no jugás más te arrepentís de por vida de no haber disfrutado más. Eso les entra en la cabeza, jugar para tu país… Creo que fue un momento inolvidable, de los mejores, más allá de lo que pase a partir de ahora. Es un equipo que pocas veces tuve la sensación de que bajara los brazos, incluso con todo en contra».
«Siendo sincero, hay momentos en los que la táctica y la estrategia queda de lado y es por inercia. Cuando ves que va todo para tu lado, ves que vas a romper, decís ‘vamos, vamos, seguimos’, y ellos van. Hay equipos que parece que cuando les hacen un gol, en el arco hay una aspiradora que te chupa la pelota y va a entrar, que te hacés el segundo en contra. Y en el 2-2, la sensación era de inercia positiva, no mirabas dónde estaban los rivales, era vamos y vamos. Después está bueno ver quién va con el cinco y el ocho, pero si no tenés esto… No tuve que decir que siguiéramos, se dieron cuenta que el partido estaba«, le respondió a Olé.

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