“ Sentí que no pude ayudar a nadie, esa sensación de irme a casa sin poder ayudar nunca la tuve en la Selección. Pienso que va a llegar mi momento”. Dibu Martínez terminó el agónico 3-2 del martes con alegría, pero también con esa sensación poco habitual para él con el buzo de la Argentina. Y aunque esa Scaloneta siempre lo tuvo como héroe en los partidos históricos, ante Egipto no pudo aportar su granito de arena.
Damián Emiliano Martínez debutó grande en la Selección (tenía 28 años), pero una vez que agarró el arco no lo soltó más. Porque se convirtió en ícono y ya es el segundo arquero con más encuentros en la historia de la Selección con 64, sólo superado por Chiquito Romero que tiene 96. Dibu fue clave en las cuatro conquistas de la Argentina: penales atajados con Colombia en las semifinales del 2021, actuación top ante Países Bajos en cuartos del Mundial y papel protagónico en la eterna final con Francia. Y también fue decisivo en la Copa América 2024, en aquellos penales ante Ecuador.
En este Mundial, Dibu aún no ha tenido momentos trascendentes pero sí destacados, como esa atajada a Sindy López Cabral que hubiera significado el 3-3 de Cabo Verde. Pero después al equipo le han convertido mucho (algo raro en el ciclo) y en los últimos tres partidos no hubo valla en cero, algo que el Dibu persigue por un logro personal pero mucho más por uno colectivo: si no le marcan a la Selección, lógicamente las chances de ganar se amplían.
“Necesito ayudarlos un poco más, ellos me están salvando muchos partidos, así que me voy a mentalizar en ayudarlos yo a ellos”, dijo después del 3-2 en Atlanta. Y después de eso, el arquero siguió con la rutina de entrenamientos especiales para ganarle al tiempo, ese tiempo que perdió durante gran parte de la preparación por la fractura del dedo anular de la mano derecha.
Esa lesión que se le produjo el 20 de mayo en la final de la Europa League terminó generándole contratiempos a la hora de entrenar y de superar su nivel. En los primeros diez días tuvo una férula y sólo realizó movimientos aeróbicos. Cuando llegó a Kansas City comenzó con ejercicios distintos que le preparó Martín Tocalli, el entrenador de arqueros: claro, no podía usar la mano derecha. Si bien fue progresando, recién empezó con entrenamientos un poco más fuertes en la previa de Argelia.
Dibu no faltó en ninguno de los cinco partidos del Mundial, pero claramente su nivel de forma fue subiendo a medida que pasaban los días. Igualmente, estuvo casi un mes sin poder hacer lo que siempre hace en los trabajos de campo: volar de palo a palo, revolcarse y ejercitarse a fondo, porque había que cuidar su dedo anular.
Una vez que empezaron los mata-mata, la intensidad de las prácticas de Dibu se elevaron y mucho más después del encuentro con Egipto. En los dos entrenamientos post octavos de final, se buscó alzar las cargas para que el arquero llegue con más confianza al duelo con Suiza. Su buena onda es lo que siempre manda: en el posteo de la clasificación puso fotos de triunfos y también la de un tensiómetro. «¿La ultima foto es lo que pasamos todos no? Esto es Argentina», escribió, algo que Ángel Di María festejó respondiendo «Jajaja buenísima la última jaja hdp jajaja».
A Dibu -que el jueves recibió la visita de su familia- poco le importa lo que pasa fuera de la concentración de Kansas City. Mientras los medios hablan de un posible pase del Aston Villa a la Juventus, él sólo está mentalizado en poder ayudar a la Selección a meterse en el top cuatro del Mundial.

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