Los equipos tendrán un motor extra en 2027 y 2028 por los cambios reglamentarios

El reglamento 2027 esconde varias novedades que analizaremos en profundidad en las próximas semanas. Ya hemos visto cómo, para limitar las modificaciones a los chasis de los equipos que pretenden destinar sus recursos a otros aspectos, el próximo año algunas carreras podrán acortarse un máximo de cuatro vueltas respecto a la distancia original, reduciendo también el número de vueltas previas a la parrilla.

Una decisión que permitirá a los equipos evitar la ampliación del depósito de combustible en las carreras en las que el aumento de gasolina requerido para incrementar el caudalímetro, al menos sobre el papel, no habría permitido concluir la carrera con la misma cantidad de combustible. Pero de cara a 2027 hay muchas otras novedades, y una de ellas se refiere al número de motores.

Inicialmente, ya este año estaba previsto que solo se pudieran utilizar tres motores térmicos y tres turbos, mientras que la centralita, el MGU‑K y la batería debían quedar limitados a dos unidades. Sin embargo, con un apéndice al reglamento finalmente se había optado por conceder, solo para esta temporada, la posibilidad de utilizar una unidad adicional para cada componente, llegando por ejemplo a cuatro motores.

Sin embargo, con el último borrador reglamentario se ha decidido extender esta posibilidad también a 2027 y 2028, años en los que se introducirán modificaciones en las unidades de potencia. Precisamente por ello, y teniendo en cuenta que estamos solo al inicio del ciclo reglamentario, se ha optado por conceder también para las próximas dos temporadas la posibilidad de utilizar un elemento adicional para cada componente.

Los equipos tendrán por tanto a disposición cuatro motores térmicos, cuatro turbos y cuatro sistemas de escape, mientras que podrán contar con tres baterías, tres centralitas y tres MGU‑K. Una decisión que garantizará mayor libertad a lo largo de la temporada, sobre todo en el frente de las rotaciones. También hay que tener en cuenta que los nuevos reglamentos impondrán un mayor estrés a los motores térmicos, aunque limitado por el hecho de que se trate de un proceso gradual para llegar a la relación 60/40 en 2028.

Esta flexibilidad también tendrá un impacto directo en la estrategia de la temporada: los equipos que prevean una evolución más agresiva de la unidad de potencia podrán programar rotaciones específicas, introduciendo pasos de actualización en momentos clave del campeonato sin tener que sacrificar posiciones en parrilla. En un contexto en el que la fiabilidad sigue siendo un factor decisivo, como se viene viendo este año, poder contar con una unidad más para cada componente se convierte en una ventaja concreta en la gestión de los riesgos.


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