El genial relato de Maradona sobre la mano de Dios: «Callate la boca, boludo, y abrazame» :: Olé

Con mucho sufrimiento, la Selección Argentina superó a Suiza en el alargue y se quedó con la clasificación a la semifinal de la Copa del Mundo. El rival será Inglaterra. Si, a poco más de 40 años de aquel recordado partido contra los ingleses, hay un nuevo cruce.

Aquel 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca, iban seis minutos del segundo tiempo, cuando Maradona apareció para meter un el primero de los dos goles que iban a quedar para la posteridad…

En 2020, mientras era el DT de Gimnasia, Diego Maradona viajó en el tiempo para ir a ese instante inolvidable de la historia del fútbol. En una entrevista que publicó AFA Play, el 10 recreó todos los detalles de su mano de Dios.

«Yo buscaba una pared porque los ingleses eran una roca. Fenwick, Butcher, todos en la defensa eran grandotes. Y también Sansom, que es el que me da el pase. Valdano no me da el pase. Lo anticipa a Sansom. Y Sansom la quiere haces es jugar para atrás, en ese equipo no existía jugarla para atrás, sino dársela al arquero para que él siguiera. Cuando vi que iba para arriba, dije ‘no la alcanzo nunca, bajá por favor’. Se me ocurrió una idea. meter la mano y meter la cabeza. Claro, cuando caigo, no entendía dónde estaba la pelota. ¡Miro y la pelota está en la red! Entonces, ¡empiezo a gritar ‘gol, gol!’. Y Checho, el boludo de Checho, me pregunta si lo había hecho con la mano. ‘Callate la boca, boludo, y abrazame’, le dije. Ahí me empezaron a abrazar todos. Valdano también me pregunta: ‘¿No me digas que fue con la mano?. Y le respondo lo mismo. ‘Después te cuento, Valdano, dejate de hinchar las pelotas’».

Diego también recordó que muchos años después fue a visitar al árbitro tunecino Ali Bin Nasser. «Lo visité mientras estaba en Dubai. El me dijo una cosa. Los líneas cobraron el gol, no vieron la mano, pero hubo 80 mil personas que tampoco se dieron cuenta. Yo sólo no fui el equivocado. Se equivocó toda la cancha«.

Con emoción, Maradona terminó relatando el gol más lindo de la historia de los Mundiales. El que, en ese mismo día mágico en el Estadio Azteca, Diego demostró que vino de otro planeta.

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