Como nos pasó a los que ahora tenemos más de 50 años, lo mismo les ocurrirá a los que en este presente mágico están terminando el primario o el secundario. ¿Cómo decirle a un pibe de 8 años, de 12 ó de 15 que esto de llegar a finales no es normal? ¿Cómo explicárselo si Messi, De Paul, Paredes, Dibu y Julián no paran de lograrlo y llegan hasta el último día de la competencia?
La Selección tiene mucha historia, eso está claro. Jugará este domingo su séptima final de un Mundial y ya es el máximo ganador de Copas América, con 16. Pero estamos siendo contemporáneos de la era Messi (que nunca se termine) y un dato puede marcar la excelencia, más allá de las sensaciones individuales. Desde Brasil 2014 hasta la fecha, la Argentina jugó diez torneos oficiales y en sólo uno no jugó por el podio: en el traumático Rusia 2018.
“Normalizamos las cosas y no debería ser así, pero estamos en este trance. En esta sensación de que todo es un sueño y hay que vivirlo, hay que disfrutarlo”. Nico Tagliafico le pone palabras a un momento de la historia reciente que está bueno desmenuzar y dejar en claro todo lo bueno que se está transitando. Porque como el lapso entre 1978 y 1993 fue brillante, con dos Mundiales (y un segundo puesto en Italia 90) y dos Copas América, con tres entrenadores distintos (Menotti, Bilardo y Coco Basile), también hubo lapsos aciagos. Por algo en el Maracaná se terminaron los 28 años de sequía…
En esos casi treinta años sin vueltas olímpicas, la Selección compitió, se vieron equipos muy buenos y recordados, como el del truncado Mundial 1994 con el doping de Diego Mardona o -más acá en el tiempo- el equipazo de Pekerman en 2006 que se quedó afuera en los penales con Alemania. Pero también pasaron selecciones que no llegaron a meterse en el corazón de la gente.
La ilusión siempre estuvo, grandes jugadores también, pero muchos no llegaron ni siquiera a la orilla. Con la irrupción de Messi, las cosas empezaron a cambiar. La Selección comenzó a ser más competitiva y mucho tuvo que ver el 10, pero mucho más la gran construcción que nació en las Juveniles con José Pekerman y Hugo Tocalli, cosechas que hoy 30 años después siguen dando frutos, en jugadores y en el cuerpo técnico de la Scaloni.
Pero lo que estamos viviendo no es normal. Hay que disfrutarlo y valorarlo. La Selección (y particularmente la Scaloneta) ha hecho de algo complejo, algo habitual. Ganar la Copa América 2021, ganarle la Finalissima a Italia, dar la vuelta en Qatar, lograr la Copa América 2024 y estar ahora en una nueva final del mundo, ganándole la semifinal a Inglaterra…
Ganar después de ganar es lo más difícil. Y este grupo (11 jugadores son parte de esas cinco finales y muchos de cuatro) parece hacerlo sencillo. Estar siempre luchando por el título no es ni común ni ordinario. Y eso lo reflejan 128 años de historia. Entender toda la película puede ayudar a ser conscientes de lo que estamos viviendo.

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