El cielo le metió suspenso a la previa de la final. Cuando Argentina y España tenían previsto realizar sus últimos ensayos antes del partido que este domingo definirá al campeón del mundo en el MetLife Stadium, un mini temporal dijo presente y obligó a cambiar todos los planes. No hubo táctica, ni pelota, ni trabajos sobre el césped para uno. Y sí para otro, por beneficios del cambio de viento.
El sábado amaneció con un frente de lluvias que cubrió Nueva Jersey y buena parte del área de Nueva York. Y cuando llegó la hora en la que la Selección de Lionel Scaloni debía salir al campo para completar su última práctica, el aguacero se volvió intenso y estuvo acompañado por actividad eléctrica. Imposible pisar el campo inicialmente. El entrenamiento se trasladó al gimnasio y allí el plantel realizó tareas bajo techo hasta que las gotas dejaran de caer y que fuera seguro trabajar.
Eso ocurrió cerca del mediodía de NY: los futbolistas y Scaloni pudieron saltar a la cancha ya para preparar el encuentro decisivo de este Mundial. Del que estará pendiente todo el país para soñar con la Cuarta.
Y en ese último golpe de vista, hubo señales de pruebas ante el reparto de pecheras: las hubo para Gonzalo Montiel, Cuti Romero, Lisandro Martínez, Nico Tagliafico, Rodrigo De Paul, Leandro Paredes, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández, Lionel Messi, Julián Álvarez, Thiago Almada, Giovani Lo Celso y Giuliano Simeone. Indicios de que está evaluando no sólo el cambio de Montiel por Molina, sino ver qué ocurrirá con De Paul (¿vuelve él o sigue Simeone?) y la opción de sumar un volante externo (Almada). Por primera vez, también, hubo pechera para Lo Celso.
España tuvo, en esa línea, menos suerte. El equipo de Luis de la Fuente directamente suspendió su sesión de entrenamiento. Todo quedó pospuesto para activaciones en el hotel, ya pensando en lo que será la definición. «El entrenamiento de la selección española sobre los campos de las instalaciones de Melanie Lane Training Ground de New Jersey se ha suspendido siguiendo el Protocolo de seguridad sobre tormentas de Estados Unidos. Los jugadores están tenido una sesión de activación en las instalaciones interiores», comunicó la RFEF.
Baja el humo, ¿y la temperatura también?
Aunque no todas fueron malas noticias en el cielo estadounidense. Si durante los primeros días de la semana la preocupación había sido el humo que llegaba desde los incendios forestales en Minnesota y el sur de Canadá, ese problema empezó a quedar atrás. El cambio de los vientos desplazó la nube que cubría Nueva York y las lluvias de este sábado, además, ayudarán a limpiar todavía más el aire.
Y el pronóstico invita al alivio. Porque todo indica que el mal tiempo será apenas un recuerdo cuando ruede la pelota. Para este domingo se espera una jornada completamente soleada sobre el MetLife, con una máxima cercana a los 27 grados y una mínima de 18°C, un clima mucho más amable que el de los días agobiantes de calor que marcaron el comienzo del verano estadounidense. Después de un sábado en el que la lluvia ganó por goleada, la final promete jugarse con el sol como espectador de lujo.





Deja una respuesta