Hay historias que necesitan tiempo. Que se escriben despacio, entre golpes, ascensos, noches de frustraciones y algún festejo que devuelve la ilusión. Equipos que se forjan en el barrio, en los tablones gastados, en las viejas glorias que vuelven a la cancha y en las familias que generación tras generación mantienen viva una misma pasión. Clubes que se construyen lejos de las grandes luces, pero nunca lejos de su gente. Platense es uno de ellos.
Durante años, el Calamar tuvo que atravesar un camino plagado de obstáculos. En 2010 tocó fondo en la B Metropolitana y quedó lejos de las hazañas, obligado a transitar categorías que por su historia sentía ajenas. El regreso fue lento, cargado de golpes y frustraciones. Pero insistió. Volvió a Primera, se le animó a los grandes, llegó a una final y, después de tantos intentos, finalmente consiguió bordar esa estrella que durante tanto tiempo había parecido demasiado lejana.
Hoy, el mismo club que hace poco más de una década jugaba en la tercera categoría del fútbol argentino está entre los ocho mejores de América. Y mientras el Calamar se prepara para enfrentar a Fluminense este martes desde las 19, vale la pena volver al principio para entender cómo se construyó este presente.
Volver a empezar desde el fondo
“Todos nos llaman el fantasma del descenso, pero Platense de Primera no se va, todos los años aparece un pichi nuevo y al descenso lo tenemos que mandar…” sonaba por la década del 90 en Vicente López, un cántico que representaba al Marrón, un equipo que, hasta entonces, había vivido 73 de sus 94 años de existencia en la máxima categoría y no vislumbraba un futuro lejos de ella. Pero en 1999, después de 23 temporadas consecutivas en Primera División, el descenso finalmente llegó y el Calamar tuvo que despedirse de un lugar que había sentido propio durante buena parte de su historia.
Aquel descenso fue el inicio de una etapa de enorme irregularidad, con muchas piedras en el camino de regreso. En 2002, Platense sufrió un durísimo mazazo con la caída por primera vez a la B Metropolitana, pero la ilusión volvió a encenderse en 2005/06, cuando consiguió regresar al Nacional. El ascenso renovó las esperanzas y, con ese envión, al año siguiente llegó hasta la final del Reducido, a un paso de volver a Primera. Pero cayó ante Tigre y aquel golpe, que más bien pareció un nocaut que terminó siendo el principio de una nueva caída. La frustración se hizo sentir y, en la temporada 2009/10, Platense regresó al tercer escalón del fútbol argentino. Esta vez sí, había tocado fondo.
Esperar, insistir y volver a intentar, no quedaba otra. Y bien que le llevó tiempo. Tuvieron que pasar ocho años hasta que finalmente llegó el gran grito: el 2 de mayo de 2018, el Marrón venció 1-0 a Estudiantes de Caseros en la final del Reducido. Después de tanta espera, volvía a la segunda categoría y el festejo en la cancha de Lanús fue el desahogo de una hinchada que había aprendido a convivir con las frustraciones, pero que nunca había dejado de esperar ese momento. Aquella noche, Platense volvía a subir y l a reconstrucción que había comenzado desde el fondo empezaba, por fin, a tomar forma.
El regreso a Primera y la primera estrella
Tres años después, llegaría la ansiada vuelta a Primera: el 31 de enero de 2021 venció por penales a Estudiantes de Río Cuarto y regresó a la máxima categoría después de 22 años. El equipo volvía al lugar que tanto había buscado y, aunque todavía quedaba camino por recorrer, empezaba a demostrar que estaba para más. En 2023 dirigido por Martín Palermo llegó a la final de la Copa de la Liga, donde cayó 1-0 ante Rosario Central. Quedó a las puertas de la gloria, pero aquella derrota estuvo lejos de ser el final, porque dos años después, tendría su revancha.
En el Apertura 2025, el equipo de Orsi y Gómez eliminó a Racing en Avellaneda, a River en el Monumental y a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro. Tres gigantes quedaron en el camino antes de la final ante Huracán. Y esta vez, el Calamar no dejó escapar la oportunidad: ganó la definición y gritó campeón en la primera categoría por primera vez en su historia. El trofeo que había esperado durante décadas finalmente estaba en Vicente López.
El presente en la Copa Libertadores
Después de aquella consagración y las salidas de la dupla técnica conformada por Orsi y Gómez y de Walter Zunino, Martín Palermo, el mismo entrenador que lo llevó a la final de 2023, regresó al banco y rápidamente le dio un nuevo impulso al equipo: se metió por primera vez en los cuartos de la Copa Argentina, está en zona de playoffs en el Clausura y llegó hasta los cuartos de la Libertadores tras dejar en el camino a Coquimbo Unido. Ahora, el próximo desafío es nada menos que el gigante brasileño.
El Maracaná será el escenario del primer capítulo de una serie que se definirá el 15 de septiembre en Vicente López. Probablemente, ni el hincha más optimista de Platense imaginaba este presente. Pero lo que parecía imposible tiempo atrás hoy es una realidad: aquel Calamar que merodeaba las últimas categorías del fútbol argentino, ahora tiene la posibilidad de seguir haciendo historia en el máximo escenario del fútbol del continente.








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