Una mala noticia sacudió a Austria. Y es que a semanas de que comience el Mundial (donde enfrentará a la Selección Argentina en fase de grupos) una de sus estrellas quedará marginada del evento para el que tanto se prepararon.
Se trata de Christoph Baumgartner, futbolista que milita en el RB Leipzig y sufrió una lesión en la entrada en calor antes del amistoso contra Túnez. «Esta es, sin ninguna duda, una noticia muy amarga para nosotros como equipo. Es un jugador muy importante y una personalidad capital dentro del equipo», reconoció Ralf Rangnick en conferencia de prensa.
Christoph Baumgartner en Austria. (EFE)
El parte médico con el que Austria confirmó la ausencia de Christoph Baumgartner en el Mundial por lesión
«Christoph Baumgartner le faltará al equipo nacional en el Mundial. Eso está confirmado tras la resonancia magnética de hoy. El joven de 26 años sufrió una lesión en la musculatura del muslo derecho. Te deseamos lo mejor, Baumi», comunicó el equipo.
Christoph Baumgartner llegaba al Mundial con una gran temporada sobre sus hombros
La lesión fue desafortunada por el contexto pero, también, por el gran rendimiento que mostró Christoph Baumgartner de cara al Mundial. De hecho, el volante hizo una excelente temporada en su club, donde registró 17 goles y nueve asistencias en 37 encuentros.
Tras enterarse de lo sucedido, el RB Leipzig (donde milita desde mediados de 2023) también le envió un sentido mensaje por redes sociales para desearle una pronta recuperación a su futbolista.
Christoph Baumgartner. (AP)
El fixture de Austria para el Mundial 2026
Tal como marca el calendario, Austria debutará el 17 de junio ante Jordania en el Mundial 2026. Luego, enfrentará a la Selección Argentina el 22 por la segunda fecha de la fase de grupos. Finalmente, completará el fixture ante Argelia el 27.
El comentarista principal de Sky Sports F1, David Croft, cree que Sergio Pérez está destinado a frustrarse cada vez más por las carencias operativas de Cadillac, a pesar de que el equipo estadounidense ha mostrado un ritmo sorprendente en su campaña debut de F1 de 2026.
La muy esperada entrada de Cadillac a la parrilla de F1 esta temporada ha dejado a muchos gratamente sorprendidos. Aunque el equipo todavía no ha sumado ningún punto, no está en el fondo de la clasificación de constructores, con Aston Martin enfrentando grandes problemas.
De cara a su temporada debut, Cadillac fichó a la experimentada alineación de pilotos formada por Checo Pérez y el ex piloto de Mercedes y Sauber Valtteri Bottas. Aunque Pérez mostró un buen ritmo durante el reciente Gran Premio de Canadá, la carrera del piloto mexicano terminó pronto tras un fallo de suspensión.
«Sin embargo, creo que Sergio se va a frustrar un poco», dijo Croft durante el Sky Sports F1 Show. «Hay más ritmo en ese Cadillac, y probablemente hay más que pueden hacer, pero están un poco limitados simplemente porque son un equipo tan nuevo y en sus comienzos.
«Por ejemplo, tienen a ambos pilotos con neumáticos intermedios. Deberían haber hecho una doble parada para quitárselos. No lo hicieron porque simplemente aún no están en esa fase en la que pueden empezar a hacer dobles paradas. Son cosas así las que creo que están frenando un poco a Cadillac, pero es comprensible dado que solo han disputado cinco carreras.»
Esteban Ocon, Haas F1 Team, Sergio Perez, Cadillac Racing
Photo by: Sam Bagnall / Sutton Images via Getty Images
La tricampeona de la W Series Jamie Chadwick, que apareció en el Sky Sports F1 Show junto a Croft, añadió: «De acuerdo con eso. Pérez parece más fuerte, pero no sé si es Sergio viéndose fuerte o Valtteri teniendo algunas dificultades.
«Es un poco difícil compararlos a los dos, para ser sincera. Lo único que diría es que lo que más veo de Sergio, sin criticar demasiado, es que se interpone en el camino de muchos otros pilotos en muchas ocasiones.
«Así que definitivamente pueden pulir un par de comunicaciones por radio en términos del tráfico en pista, particularmente en situaciones de clasificación. Pero creo que siempre va a ser así con un equipo nuevo.»
Ayao Komatsu, jefe del equipo Haas de Fórmula 1, cree que los coches del reglamento de 2026 no alterarán los desafíos a los que se enfrentan los pilotos en el Gran Premio de Mónaco. En cambio, sostiene que la carrera del domingo debe aceptarse por lo que es, mientras señala lo que la convierte en un «evento muy único».
Es famosa la dificultad de adelantar en las estrechas calles de Monte Carlo, pero el Gran Premio de Mónaco ofrece un tipo diferente de fin de semana para los aficionados.
Desde hace varios años se habla de que podrían introducirse modificaciones para hacer la carrera menos procesional, pero Komatsu explicó que también hay otras carreras que pueden ser similares y sostuvo que Mónaco aporta un tipo diferente de emoción al calendario.
«No creo que ahora se pueda adelantar el domingo. Quiero decir, mira Suzuka, incluso Miami fue bastante difícil para adelantar», explicó Komatsu durante una aparición en el podcast Essential F1.
«Así que Mónaco, creo que será igual. No creo que ahora sea suficiente para ver adelantamientos en Mónaco, pero tenemos 22 eventos en el calendario [este año], creo que Mónaco es muy, muy único. Creo que, en lugar de intentar hacer que el domingo de Mónaco funcione, esta es mi opinión personal, creo que simplemente deberíamos aceptar que el domingo de Mónaco es así.
«Pero Mónaco es un lugar increíble, con un ambiente totalmente diferente. Todo gira en torno al sábado. En sí mismo, es un evento muy único, y además, tradicionalmente en Mónaco solo hay una parada. Y como el domingo solo hay una parada, lo único que puede pasar es alrededor de esa única parada, así que eso en realidad también genera presión. Si cometes un pequeño error en torno a eso, se acabó, estás fuera, nunca puedes recuperarte.»
Desde entonces, la FIA ha introducido cambios para la carrera en Monte Carlo debido a preocupaciones de seguridad, incluida una prohibición de la aerodinámica activa.
El Gran Premio de Mónaco tendrá lugar del 5 al 7 de junio.
Cuando la gente piensa en la etapa de Michael Schumacher en Ferrari, normalmente imagina los años dominantes entre 2000 y 2004. Pero la primera temporada del alemán de rojo fue de todo menos sencilla. Después de ganar campeonatos del mundo consecutivos con Benetton en 1994 y 1995, Schumacher fue convencido por Jean Todt para unirse a Ferrari en 1996. Sin embargo, tanto el piloto como el equipo se embarcaban en un importante proyecto de reconstrucción.
Todt había sido nombrado en julio de 1993 para devolver a Ferrari su antigua gloria y supervisó cambios significativos antes de la llegada de Schumacher. Ferrari no solo se separó de Jean Alesi y Gerhard Berger después de 1995, sino que también abandonó su icónico motor V12 en favor de una nueva unidad de potencia V10.
El director técnico John Barnard diseñó un coche completamente nuevo para 1996: el F310. Impulsado por el nuevo V10 de Ferrari, inmediatamente llamó la atención.
Años más tarde, el compañero de equipo de Schumacher, Eddie Irvine, recordó su primera impresión del coche: «Recuerdo verlo por primera vez y decir: ‘Eso parece preocupantemente distinto del coche de todos los demás’. Simplemente nos habíamos equivocado. Después del Jaguar R2, fue el peor coche que conduje en competición.
«Cómo Michael logró conducir ese coche, nunca lo sabré», añadió Irvine. «Me daba miedo entrar en curva porque nunca sabías si respondería inmediatamente, medio segundo después o incluso un segundo completo después.»
Michael Schumacher en el Ferrari F310.
Photo by: Motorsport Images
El propio Schumacher tampoco estaba precisamente entusiasmado con el F310, al que apodó «el paracaídas» por la resistencia generada por su voluminoso diseño. El coche no solo estaba comprometido aerodinámicamente, sino que también sufría problemas de fiabilidad en la caja de cambios.
Sin embargo, cuando funcionaba, el F310 al menos podía mantenerse a una distancia razonable de los dominantes FW18 de Williams pilotados por Damon Hill y Jacques Villeneuve. Y en el día adecuado, en las condiciones adecuadas, Schumacher podía producir algo extraordinario.
El día en que todo encajó en Barcelona
Las condiciones se alinearon el 2 de junio de 1996 en Barcelona.
Hill y Villeneuve habían asegurado cómodamente la primera fila en la clasificación en seco. Schumacher se clasificó tercero, pero terminó a más de medio segundo de la pareja de Williams.
«Nunca tuve la sensación de que pudiera lograr la pole position», admitió Schumacher. «No era lo suficientemente competitivo. Creo que este resultado da una imagen clara de la situación actual desde un punto de vista técnico. Saqué el máximo absoluto del coche.»
Jacques Villeneuve lidera el GP de España delante de Jean Alesi.
Photo by: Motorsport Images
Pero el clima transformó el fin de semana de carrera de la noche a la mañana. La lluvia empezó a caer el sábado por la tarde y se intensificó hasta convertirse en condiciones torrenciales para la mañana del domingo. Incluso se habló de comenzar la carrera detrás del coche de seguridad, pero los organizadores finalmente optaron por una salida convencional desde parado.
Hill hizo una mala salida, pero la de Schumacher fue aún peor después de que problemas con el embrague lo hicieran caer del tercero al séptimo puesto. Villeneuve salió de la curva 1 en cabeza por delante del Benetton de Alesi, con Hill tercero. Berger rodaba cuarto, Rubens Barrichello quinto e Irvine sexto, justo por delante de Schumacher.
La visibilidad era prácticamente inexistente por la cortina de agua. En la segunda vuelta, Irvine hizo un trompo y quedó varado, poniendo fin prematuramente a su carrera.
Schumacher pronto subió al quinto puesto y, junto con Berger, superó a Hill, que estaba luchando por mantener su Williams bajo control. La miserable tarde del líder del campeonato terminó poco después cuando golpeó el muro del pit lane.
«Estoy principalmente contento de no haber salido herido», dijo Hill después. «Fue un día terrible.»
Michael Schumacher y Gerhard Berger.
Photo by: Motorsport Images
El ‘Maestro de la lluvia’
La carrera se convirtió entonces en una demostración de por qué Schumacher se ganó el apodo de «Regenmeister» (Maestro de la lluvia). Adelantó a Berger para colocarse tercero y rápidamente alcanzó a Villeneuve y Alesi. Ninguno de los dos pudo seguir el ritmo de Schumacher en el empeoramiento de las condiciones y para la vuelta 12 ya había tomado el liderato.
Una vez al frente, simplemente desapareció en la distancia. Su vuelta rápida fue asombrosamente 2.2 segundos más rápida que la de cualquier otro, aunque su carrera no estuvo totalmente exenta de problemas. El nuevo V10 de Ferrari empezó a fallar y en un momento dado pareció cerca de romperse.
«En la práctica estaba pilotando con un motor de ocho o nueve cilindros», explicó Schumacher después. «Tenía mucha menos potencia y estaba perdiendo alrededor de 10km/h en las rectas.»
Por suerte para Schumacher, la oposición perdió aún más tiempo en las traicioneras condiciones. Su ventaja siguió creciendo y, después de su segunda parada en boxes, lideraba sobre Alesi por más de un minuto. Ferrari entonces instó a su piloto a bajar el ritmo y centrarse en llevar el coche a meta con seguridad. Schumacher obedeció y finalmente cruzó la línea de meta con 45 segundos de ventaja sobre el resto, logrando su primera victoria para Ferrari.
Michael Schumacher gana su primera carrera con Ferrari en F1 en España 1996.
Photo by: Rainer W. Schlegelmilch / Motorsport Images
El jefe del equipo, Todt, describió la actuación como «increíble», mientras que el presidente de Ferrari, Luca di Montezemolo, calificó a Schumacher de piloto «excepcional».
Schumacher sumaría dos victorias más con el F310 más tarde esa temporada, pero muchos siguen considerando Barcelona 1996 como la actuación definitoria de su carrera en Ferrari. O, como lo expresó Irvine después: «La mejor actuación de la historia de la Fórmula 1.»
Para Lionel Scaloni, el Mundial que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá no tiene un único favorito. A la hora de proyectar la pelea por el título, el entrenador de la Selección Argentina amplió incluso una cifra que había mencionado tiempo atrás. Y dejó en claro que la Albiceleste estará dentro de ese lote que aspira a llegar hasta el final.
«¿Diez? No sé si no me quedé corto. Sí, porque en un Mundial, claro, Argentina va a estar. No sé si va a ganar, pero esos diez o doce van a pelear e intentar llegar a la final», le planteó a Olé. A partir de ahí, Scaloni comenzó a enumerar selecciones que considera con posibilidades reales de pelear por la Copa del Mundo.
«España, Francia, Portugal, Inglaterra, Brasil, Colombia, Uruguay también, Argentina, Marruecos… No sé ni cuántos nombré, ya estoy olvidándome de alguno. ¡Croacia, me olvidé de Croacia!». Entre sonrisas, el DT reconoció que incluso podrían sumarse otros equipos a una lista que considera abierta y muy competitiva.
España, una de las candidatas para Scaloni (REUTER).
Brasil, otra selección destacada por Scaloni (AP).
Sin embargo, explicó que en un Mundial no alcanza únicamente con el rendimiento futbolístico. «Al final, el Mundial, ¿qué te voy a contar? No sólo basta con jugar bien, con ser protagonista, con que sea una selección grande, después se te tienen que dar un montón de factores para que el camino se te allane«. Una reflexión basada en la experiencia reciente de Argentina.
El entrenador de la Selección Argentina habló a solas con Olé en la previa al Mundial 2026 y por el festejo de los 30 años de Olé, y reflexionó sobre la preocupación por las lesiones de cara al debut
Al recordar Qatar 2022, Scaloni remarcó las dificultades que atravesó el equipo antes de consagrarse campeón. «Nosotros creo que, de las últimas selecciones que ganaron, fuimos una de las que más piedras tuvo en el camino. Porque perdimos el primer partido, porque nos empataron en el último minuto contra Países Bajos y fuimos a penales».
La Portugal de CR7 también rankea para Scaloni (REUTER).
El entrenador también recordó lo ocurrido en la final frente a Francia. «Con Francia ganábamos 2-0 jugando bien y nos empataron. Merecidamente llegamos a la final y aun así estuvimos a nada de no ganarla». Un ejemplo que utilizó para describir la dificultad extrema del torneo.
«Pudimos quedar con Países Bajos afuera, pudimos quedar sin ganar la final y en la fase de grupos pasó lo que pasó. Imaginate lo difícil que es». Para Scaloni, ese recorrido demuestra que incluso las selecciones que terminan levantando la Copa dependen de detalles y circunstancias.
El momento de la Selección Argentina y el recuerdo de 2006
Messi en Lusail (AP).
Más allá de eso, el técnico no dudó cuando le tocó hablar del lugar histórico que ocupa Argentina en la competencia. «Al final vos sabés bien que cada vez que Argentina va a jugar un Mundial siempre es protagonista. Entonces no va a cambiar, no va a cambiar». Una condición que considera natural por la tradición futbolística del país.
«En 2006, la expectativa era enorme, un equipazo, y no se consiguió el objetivo, pero para mí fue una Selección increíble, que marcó una época, que jugó bien. Después no se ganó, pero no pasa nada. Entonces se fue como protagonista y Argentina seguirá siendo protagonista». Una mirada que trasciende el resultado final.
El entrenador de la Selección se refirió a lo difícil que es ganar un Mundial y puso como ejemplo al plantel que le tocó integrar en Alemania 06 con José Pekerman.
Sobre el cierre, Scaloni insistió en cuál debe ser el objetivo de cara al próximo desafío. «El tema es saber a lo que vamos, saber respetar nuestra tradición, respetar nuestra cultura y después la cancha dirá lo que tenga que decir. Pero que Argentina siempre es una de las que anima el Mundial, eso es más que evidente».
El último partido de Scaloni frente a México en el Mundial 2006.
Mirá la entrevista completa de Lionel Scaloni con Olé
Cada designación tiene un secreto. Si la lista de Argentina para el Mundial mantiene a 17 de los 26 futbolistas que levantaron la Copa en Qatar 2022, para Lionel Scaloni la explicación es simple. No se trata de nostalgia ni de una decisión tomada por lo que hicieron hace cuatro años.
«Los que siguen es porque han demostrado querer estar, no porque no lo hayamos intentado», aseguró el entrenador en diálogo exclusivo con Olé al explicar por qué buena parte de la base campeona continúa vigente.
Scaloni remarcó que durante este proceso evaluó alternativas. «Hemos intentado traer un montón de jugadores y al final los que siguen estando es porque lo merecen y están vigentes». En la misma línea, el entrenador también se refirió a quienes ya no forman parte del plantel. «Y los que no están, por diferentes motivos, no están», dijo antes de comenzar a enumerar.
El técnico de la Seleción hizo un análisis de la lista y comentó por qué es difícil reemplazar a futbolistas con importancia dentro de la estructura histórica de la Scaloneta.
El ejemplo de Angelito y Ota
«Fideo (Di María) merecidamente dejó de venir porque su carrera ha sido un cuento de hadas», describió el tránsito de Angelito por la Mayor. En ese sentido, consideró que las salidas de referentes históricos responden al paso natural del tiempo, y que no será fácil reemplazar a símbolos de este ciclo por el peso específico que han tenido y algunos tienen.
Di María festejando en Lusail (EFE).
Pensando en el futuro, Scaloni admitió que habrá ausencias difíciles de absorber. «Ota ya dijo que después del Mundial se va. ¿Cómo hacés para reemplazar a Di María? ¿Cómo hacés para reemplazar a Otamendi cuando no esté? Imposible». Para el DT, no existen sustitutos idénticos para futbolistas que marcaron una época dentro de la Selección y que fueron protagonistas de los mayores éxitos recientes.
Otamendi festejando en Qatar.
Por eso, explicó que el desafío será encontrar nuevas respuestas. «Tenés que intentar, bueno, desde otro aspecto, buscar otro tipo de jugadores, otra manera de jugar, pero es imposible reemplazarlos y eso es algo que habrá que hacer en un futuro». Una tarea que llegará más adelante, mientras el presente sigue sosteniéndose sobre una base que conserva gran parte de los nombres que conquistaron Qatar.
A la hora de resumir los motivos de esa continuidad, Scaloni volvió al concepto central. «Pero yo creo que los que están están porque lo merecen, sinceramente». Una definición que explica por qué el 65% de la convocatoria mantiene el sello campeón del mundo con la Selección Argentina.
Hay respuestas que explican una manera de conducir. Y también una forma de sentir. En la entrevista exclusiva con Olé, Lionel Scaloni habló de su costado más íntimo y reconoció que las emociones suelen ganarle en los momentos más importantes de su recorrido al frente de la Selección Argentina.
“Soy de lágrima fácil, es verdad. Soy bastante emocional. Si le sumás a eso gente que conocés, que querés, que apreciás, eso es una bomba de tiempo. En algún momento explotás”, admitió el entrenador al explicar por qué suele quebrarse en charlas técnicas como le ocurrió, por ejemplo, en la final ante Francia en 2022.
Scaloni reveló que incluso hubo ocasiones en las que no pudo terminar de hablar frente al plantel. “ No he podido seguir un montón de charlas técnicas porque no me daba el alma para seguir. Al final, lo que siempre les decimos es que somos uno más de ellos, no nos diferenciamos”, explicó.
El entrenador de la Selección Argentina habló a solas con Olé en la previa al Mundial 2026 y por el festejo de los 30 años de Olé, confesó que es «muy emocional» y que han tenido que reemplazarlo en charlas técnicas porque esto le dificultaba hablar.
Para el DT, esos momentos tienen una carga emocional difícil de controlar. “Se te vienen millones de recuerdos a la cabeza. La mayoría se emocionaría, porque estamos en una situación muy privilegiada. Y poderles contar a ellos que van a jugar un partido que han soñado toda la vida, ¿cómo no te va a emocionar eso?”.
Lejos de intentar corregirlo, el pujatense entiende que forma parte de su esencia. “Lo seguiré haciendo porque es imposible controlar eso. Por más que venga alguien y te diga: ‘Lo tenés que hacer de esta manera, respirá así o así…’. Es imposible. Dejaría de ser natural”, aseguró.
Scaloni llorando en conferencia de prensa en 2025.
Y agregó que el impacto de ver a los jugadores reunidos antes de un partido importante es algo que todavía lo conmueve. “Aparte, ver la cara de todos los jugadores ahí… Eso no hay quién te lo pueda enseñar a controlar, porque ese momento sólo se vive ahí. A mí la verdad me gusta”.
La escena más gráfica se produjo antes de la definición del Mundial de Qatar. Allí, según relató, la emoción terminó contagiando a todos. “Creo que le dije a Pablo (Aimar): ‘Seguí vos’. Al Ratón (Ayala), a Walter (Samuel). Y todos empezaron a pucherear, porque era lógico, y los chicos se reían. Era una sensación un poco extraña”.
Ahora bien: al responder sobre si esa sensibilidad también forma parte de su manera de liderar, Scaloni sostuvo que la autenticidad es una de las bases del grupo. “Hay maneras de liderar un grupo, de llevar adelante un grupo. La nuestra es ser como uno es”, afirmó.
A la vez, remarcó que el concepto colectivo es innegociable dentro de la Selección. “Por delante está el equipo. Más allá de cualquier cosa que uno pueda pensar. El equipo, el equipo, el equipo por delante”, enfatizó.
Scaloni llorando luego de la consagración.
Cuando intentó encontrar el origen de esa sensibilidad, reconoció que no tiene una explicación definitiva. “Ganamos la Liga con el Depor y creo que no lloré. Ganamos después la Copa del Rey también y no lloré. Gané el Mundial de Malasia y no lloré”, recordó.
Aunque enseguida admitió que con el paso de los años percibe las cosas de otra manera. “Puede ser que con el paso del tiempo seas más consciente de todo. El hecho de que esté tu familia en el estadio, de que representes a tu país, eso te juega, lógicamente”.
Y cerró con uno de los recuerdos más personales de toda la charla: el día de su retiro como futbolista. “Estaba mi papá y yo creo que ahí sí, ahí sí me emocioné. Pero sí, mi papá y yo lloramos. Estaba mi esposa e Ian, que en ese momento era chiquito, en la cancha”.
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“Toda la vida fui fierrero…”. Lionel Scaloni sonríe cuando Olé de repente maniobra y lo saca del tópico transversal del Mundial y la consulta pasa de las canchas a las pistas. Porque el deté de la Selección Argentina, además de ser fanático del ciclismo, también tiene como una de sus pasiones el automovilismo. Un fanatismo que hace match con la revolución que ha generado Franco Colapinto en el deporte nacional.
“Es muy bueno. Tener un piloto en la Fórmula 1 para nosotros es algo increíble. Mi hijo es fanático: me manda mensajes, me avisa a veces por los horarios», confesó el técnico. «Es terrible: se compró todo de Colapinto, el equipo… Está enamorado. Y para nosotros que somos un país fierrero, imaginate”, reflexionó Scaloni sobre el pilarense de Alpine, que se prepara para correr en el GP de Mónaco.
“De chiquito para mí ir a ver el Turismo Carretera era espectacular”, recordó Scaloni. “Los fierros fueron toda nuestra pasión. Y tener a un piloto, en este caso a Franco, y que encima le esté yendo bien…”, añadió en su mirada antes de demostrar que tiene algo de conocimiento en el rubro.
La visita de Lionel Scaloni a los boxes de Alpine. (FOTO: Alpine)
“Sin entender mucho, creo que el coche hoy lo está ayudando. Tampoco voy a hacerme el entendido. Y él lo está haciendo muy bien”, añadió el técnico de la Argentina antes de mostrarse nuevamente entusiasmado con el progreso de Colapinto en la máxima categoría fierrera.
“¿Sabés lo lindo que es un fin de semana de Fórmula 1 esperando verlo correr (a Franco) la clasificación? Ahora que está esta carrera sprint… Hay un montón de cosas más. Uno se levanta para verlo a él y la verdad es que es muy bueno”, expresó el entrenador de la Selección antes de contar cómo fue su encuentro con Colapinto.
“Lo conocí en Bélgica, un ratito, porque yo también sé lo que es estar ahí, antes de una clasificación… Entonces intenté no molestarlo mucho y ya está. Aunque me bastó para ver que es un buen pibe, espectacular. Ojalá le vaya bien”, concluyó en relación a otra de las grandes pasiones de los argentinos. Y del deté también.
El entrenador de la Selección Argentina habló en exclusiva con Olé y se refirió tanto al nivel del pilarense en la Fórmula 1 como al fanatismo de uno de sus hijos por el piloto de Alpine.
Mirá la entrevista completa de Olé con Lionel Scaloni
Cae Messi con De Paul a Kansas. Marito, el utilero, lo abraza en plena pista de aterrizaje y lo sube por los aires, tal como el propio Leo hizo en Lusail con la Copa del Mundo. Sonríen. La Flia vuelve a reunirse. Cuando cae el domingo, a casi 9000 kilómetros de ahí, en el porteño Parque Rivadavia -y en todo el país- dos pibes random negocian por un autoadhesivo Panini de 6,5 x 5 centímetros. A uno le falta el 4 de Irán; el otro no tiene al arquero suplente de Cabo Verde. El arreglo resulta sencillo cuando se saben gestionar las figuritas repetidas…
El utilero de la Selección en la recepción a Messi. Fuente: D Sports.
Llenar el álbum de Scaloni habrá sido durísimo para el míster de Pujato. El DT de la tercera estrella, aprovechándose a lo mejor del inédito intervalo de tres años y medio entre Qatar y Norteamérica -y no de cuatro, como toda la vida-, logró clonar casi dos terceras partes de la lista de buena fe.
Pensar que, de Argentina 78 a España 82, un Menotti campeón pudo reiterar al 50% de sus hombres (sumó a Maradó) y que, de México 86 a Italia 90, el doctor Bilardo apenas se quedó con siete de los héroes del Azteca. El asunto toma otro color, más allá de lo numérico, cuando se trata de personas. Y más que eso: de personas muy queridas. El 10 sabe lo que pesa la Copa. Pero lo simbólico pesa más…
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No es lo mismo tener jugadores de vuelta que.. ‘jugadores de vuelta’. No es lo mismo repetir apellidos que contar con players que vienen perdiendo su lugarcito en el mapa. O que están resignificándose. El Club de los 38 (años) tiene sus particulares modos de ingreso -y egreso-. Di María se bajó a tiempo; Messi y Otamendi van por su Last Dance; y Alejandro Gómez… Papu hoy sería la figurita difícil. Como la de Barco y Nico Paz, caritas nuevas que nos rejuvenecen un poco.
“Esta vez es diferente. Ya no somos los mismos de hace cuatro años. Sepamos todos que no vamos a ir a ganar la Copa. Vamos a ir a defenderla…”, se envalentonó el entrenador en una publi. El dilema de las figuritas repetidas, sin dudas, lo tiene el hincha en la calle o el pibe en el Parque. Pero en Kansas siguen los abrazos. Elijamos creer.
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