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  • La pareja de argentinos que convirtió al Miami Open en un ritual de vida: viajan como voluntarios desde hace más de 20 años

    La pareja de argentinos que convirtió al Miami Open en un ritual de vida: viajan como voluntarios desde hace más de 20 años

    Hay historias dentro del Miami Open que no pasan por los cuadros ni por los rankings. Que no aparecen en los highlights ni en las conferencias de prensa, pero que explican por qué el tenis -y este torneo en particular- genera algo más profundo. Historias como la de Claudia Julia Franco y Hernán Nervegna, una pareja de argentinos que, desde hace más de dos décadas, organiza su vida en función de dos semanas al año.

    Todas las temporadas, a mediados de marzo, Claudia y Hernán dejan su rutina en Banfield -donde viven- y el Club Recreativo ECA, en Temperley para convertirse en voluntarios del Masters 1000 que se disputa en Florida. “Lo que me hace venir de voluntario es la pasión por el tenis”, dice él en charla con Infobae. Y en esa frase, casi una declaración de principios, se condensa todo.

    Su historia con el torneo comenzó mucho antes de la mudanza al Hard Rock Stadium. Se remonta a los tiempos de Key Biscayne, ese rincón que muchos todavía evocan como el verdadero espíritu del certamen. “Era un lugar que amábamos todos. Se olía tenis”, recuerda, con una mezcla de nostalgia y pertenencia. Aunque reconoce que hoy las comodidades son mayores para los jugadores, no duda en marcar diferencias: “Quizás ahora haya mejores instalaciones, pero no tanto para el público en general y tampoco para los voluntarios”.

    El primer viaje fue a principios de la década del 2000. Como tantos fanáticos, Claudia y Hernán buscaban la manera de acercarse al tenis sin gastar demasiado. “Veníamos a ver las qualies, porque eran gratis y las entradas eran muy costosas”, cuentan. Hasta que, casi sin proponérselo, apareció la oportunidad: “Encontramos en una mesa unos formularios para quienes querían ser voluntarios. En esa época todo era por carta, teléfono y fax”.

    Los completaron sin expectativas, según evocan a dúo. Tiempo después, llegó una carta física a la casa que compartían: la organización los invitaban a formar parte del equipo de voluntarios. Y ahí empezó todo.

    Hace más de 20 años

    Ese recuerdo todavía tiene un lugar especial en su hogar y en sus corazones. “Cuando terminaba el torneo, te llegaba una postal agradeciéndote la participación. Eso pasó durante varios años. Después, la tecnología lo reemplazó por el email, pero era algo muy lindo”, rememora Hernán.

    Hoy, más de dos décadas después, conocen cada rincón del torneo. Saben cómo funciona, cómo se organiza y qué implica estar del otro lado, con uniforme y credencial. Porque ser voluntario no es solo ver tenis: es ser parte del engranaje.

    “Podés trabajar en distintos turnos, según la energía que tengas. Convivís con el staff y ves a los jugadores muy de cerca”, explica. Esa cercanía, sin embargo, tiene límites: “No podemos sacarnos fotos ni pedir autógrafos. Podemos saludar, interactuar brevemente, pero somos parte del personal”.

    La dinámica es exigente pero flexible: turnos de mañana, mediodía y noche, con la posibilidad de elegir días. Además, la organización les brinda uniforme, acreditación y un crédito diario para comidas. “Nos cargan 20 dólares por turno. Con eso podés almorzar y cenar”, detallan.

    Cuando se le pregunta por su turno predilecto, Hernán no duda en llevar la respuesta al terreno emocional: “El mejor es cuando juega el tenista que querés ver”. Aunque enseguida aparece la contracara: “A veces estás en el estadio principal con un gran partido, pero no te interesa tanto, y en otra cancha juega un argentino y no podés moverte”.

    Claudia y Hernán, una historia

    Por eso, la primera semana tiene un valor especial. “Es lo más lindo, porque ves muchísimos jugadores. El torneo respira tenis en cada rincón”, describe.

    En más de 20 años, los recuerdos se acumulan y la memoria devuelve postales que retratan un amor incondicional al deporte. “Me acuerdo de aquel partido entre Guillermo Cañas y el chileno Fernando González -fue en 2008, con triunfo para el argentino por 7-6 (6) y 7-5-. Le pegaban tan fuerte a la pelota que en el aire se la veía estirada. Era impresionante”, evoca Hernán.

    Otros recuerdos, en cambio, pertenecen al plano sentimental: “Me emocionó ver debutar a Martín Vassallo Argüello en el court central de Key Biscayne contra Andy Roddick. Yo conocía a su padre y les explicaba a todos quién era Martín”.

    La pandemia también dejó su huella. “En 2020 no pudimos venir. Después volvimos cuando se jugó sin público. Estábamos solo nosotros, los jugadores y los entrenadores. Fue algo muy raro”, recuerdan.

    Con el paso del tiempo, Miami se volvió más cara y exigente. Sin embargo, Claudia y Hernán encontraron la manera de sostener la tradición. “Tenemos muchos amigos acá. Los voluntarios somos como una gran familia”, cuentan. “A veces nos alojamos en casas de amigos y eso ayuda a reducir costos. Uno ahorra durante el año para estas dos semanas. Son nuestras vacaciones”, agregan.

    Los recuerdos materiales también ocupan un lugar importante: muñequeras, pelotas, raquetas, gorras firmadas por figuras como Novak Djokovic o Rafael Nadal. “Tengo mi propio museo en casa”, dice. Pero enseguida vuelve a lo esencial: “Lo más lindo es reencontrarte con la gente, con los amigos que te dicen ‘otra vez acá’”.

    Claudia y Hernán con el

    La experiencia también se extendió a otros torneos: fueron voluntarios en Cincinnati y en Madrid, donde vivieron un momento inolvidable en la Caja Mágica. “Tuvimos la oportunidad de representar a los voluntarios en la entrega del trofeo a Djokovic. Fue un orgullo enorme”, recuerda.

    Para sostener esta pasión, Hernán tuvo que adaptar su vida laboral en Argentina. Hoy, ya jubilado, sigue vinculado a la venta de autos de manera independiente. “Ahora lo manejo online. Antes era más difícil, pero me escapaba igual. Ponía el cartel de ‘Cerrado por vacaciones’. El tenis siempre fue más fuerte”.

    Nada en esta historia es improvisado. “Siempre lo planificamos así”, asegura. Incluso, el propio torneo marca el ritmo: “Cinco o seis meses antes te llega el mail preguntando si vas a venir. Y ahí empieza todo otra vez”.

    Cuando mira hacia atrás, no dudan en recomendar la experiencia: “Es única. El que lo hace una vez, quiere volver”.

    En esa reedición permanente parece estar la clave. Para Claudia y Hernán, el Miami Open no es solo un torneo: es un ritual. Una excusa para volver. Volver al tenis, a los amigos, a una pasión que empezó hace más de 20 años con un formulario sobre una mesa, y que sigue intacta.

  • La Universidad Politécnica de Madrid inviste este martes doctor honoris causa a Rafa Nadal

    La Universidad Politécnica de Madrid inviste este martes doctor honoris causa a Rafa Nadal

    El acto académico organizado por la Universidad Politécnica de Madrid contará con la intervención de Javier Durán, profesor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF), quien ejercerá como padrino y será responsable de la laudatio dedicada al extenista Rafael Nadal. La ceremonia, que tendrá lugar este martes 24 de marzo a las 17:00 horas en el Rectorado de la propia universidad, será presidida por el rector Óscar García Suárez. Según informó la Universidad Politécnica de Madrid, el evento marca el otorgamiento de la distinción de doctor honoris causa al deportista balear, la máxima distinción que puede conceder esta institución académica.

    De acuerdo con información publicada por la Universidad Politécnica de Madrid, la propuesta de investidura fue impulsada desde la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. La universidad enfatizó que este reconocimiento a Rafael Nadal responde tanto a su extensa y exitosa trayectoria deportiva, como a la proyección de valores humanos que considera ejemplares. Nadal cuenta con 22 títulos de ‘Grand Slam’, ha logrado ocupar la primera posición en la clasificación mundial de tenis y ha obtenido dos medallas de oro olímpicas a lo largo de su carrera, detalló la UPM.

    La institución señaló que Nadal no solo se ha destacado como una figura relevante dentro del deporte, sino que también ha proyectado valores como el esfuerzo y la perseverancia en su vida personal y profesional. Dichos valores, recalcó la universidad madrileña, están en consonancia con los principios de excelencia, integridad, trabajo y solidaridad que la Politécnica busca transmitir entre sus estudiantes y hacia la sociedad en general, según remarcó el comunicado oficial difundido por la UPM.

    El acto reunirá a miembros destacados de la comunidad universitaria y del ámbito deportivo, en una jornada que, según consignó la Universidad Politécnica de Madrid, rinde homenaje a la trayectoria del tenista español, quien ya había sido investido doctor honoris causa en 2023 por la Universidad de Salamanca. Con este nuevo nombramiento, Nadal suma otro reconocimiento académico a su historial de distinciones, reflejando la relevancia de su figura más allá de los logros estrictamente deportivos.

    El reconocimiento que recibe Nadal tiene como objetivo resaltar la importancia de aquellos referentes cuyos valores y logros profesionales trascienden y sirven como ejemplo para las nuevas generaciones. Según publicó la universidad, el vínculo entre el deporte de alto rendimiento y los principios de superación personal resulta fundamental para la formación integral que promueve la UPM. Este mensaje formará parte central de la intervención prevista durante la ceremonia bajo la dirección de Javier Durán.

  • “¿Vas a parar de ganar alguna vez?“: el desconocido vínculo entre Lionel Scaloni y Rafa Nadal y el ”duelo» de mensajes cruzados

    “¿Vas a parar de ganar alguna vez?“: el desconocido vínculo entre Lionel Scaloni y Rafa Nadal y el ”duelo» de mensajes cruzados

    Antes del Mundial 2022 que vio coronarse a la selección argentina, Lionel Scaloni apeló a Rafael Nadal para ilustrar la estatura de la figura de Lionel Messi. Fue luego de que el astro rosarino le anotara cinco goles a Estonia en un amistoso.

    “Es que ya no sé qué más decir. Es muy difícil. Es como hablar de Rafa Nadal, hay que dejar que hablen los periodistas… No te quedan palabras para describirlo por todo lo que genera. Es algo único, es un placer tenerlo en este grupo, es un placer entrenarlo y es un placer su comportamiento, cómo se brinda por esta camiseta. No creo que sea sólo patrimonio de Argentina, es de todo el mundo. El día que no juegue más, lo vamos a extrañar. Ojalá que todos los disfruten”, declaró en conferencia de prensa.

    La mención del tenista, ganador de 22 títulos de Grand Slam (incluyendo 14 Roland Garros) no fue azarosa. El ex lateral-volante no solo señaló a Rafa como uno de los personajes fuera del fútbol que más admira. Además, es su vecino en Mallorca, donde reside con su esposa, Elisa, y sus dos hijos, Ian y Noah.

    “A mí me parece normal tener acá en la isla a Rafa Nadal, estar cerca de él y ver alguno de sus entrenamientos. Estamos hablando de uno de los 10 mejores deportistas de la historia, no solo por lo que ha ganado, sino por cómo se sobrepuso a las lesiones, sé muy bien por todo lo que debió pasar. Y es un tipo que nunca se subió a un pedestal, que ha conservado su manera de ser, no ha dejado su casa. En ese sentido es muy parecido a Leo (Messi), muy terrenal, una persona muy cercana, es gente que te marca”, contó Scaloni en su biografía, escrita por el periodista Diego Borinsky.

    “Cada vez que lo veo, me dice: ‘¿Vas a ganarlo todo o qué?’, jaja. Antes de ir a Qatar, me largaba: ‘¿Y ahora vas a ir por el Mundial?’. A él le gustó que fuéramos campeones incluso me mandó un mensaje de felicitación, pero siempre que me ve después de ganar algo, me carga: ‘¿Vas a parar de ganar alguna vez?’. Y yo le respondo: ‘Ah, como si vos no hubieras ganado 22 Grand Slam y más de 10 Roland Garros’“, completó la anécdota, que refleja el nivel de cercanía entre ambos.

    No es el único tenista español con el que tiene un vínculo cercano. Carlos Moyá, otro mallorquín, directamente es su amigo y uno de los impulsores de su fanatismo por el ciclismo, su cable a tierra.

    “Dejé de jugar en julio de 2015 y, a los dos meses, empecé con la bicicleta porque Carlos Moyá, al que conocía porque nuestros nenes iban al mismo colegio, me dijo de ir en bicicleta. Yo veía el Tour de France y decía ‘estos locos’… Me enganchó a la segunda salida. A la primera, me cansó un montón porque pedaleaba mal y, a la segunda, descubrí un deporte maravilloso. Hoy lo necesito más que antes porque ya empezás a conocer el mundo de la bicicleta, cómo hacer el recorrido, las marchas… Cuando te metés en ese mundo, te atrapa», supo comentar.

    La Finalissima hubiese sido una gran oportunidad para que los mensajes condimentados entre Scaloni y Nadal se dirimieran en un campo de juego, con un Argentina-España con un título en juego. Sin embargo, la final se canceló por el conflicto en Medio Oriente y la falta de acuerdo entre la UEFA y la Conmebol para fijar una nueva sede. ¿Habrá oportunidad en el Mundial 2026?