Neymar volvió a la Argentina. Por primera vez con Santos. Con la necesidad de mostrar buenas versiones para convencer al técnico de Brasil, Carlo Ancelotti, que merece un lugar entre los 26 mundialistas, el delantero expuso su calidad en forma discontinua. Pero cuando agarró la pelota ratificó que puede ser un futbolista desequilibrante. Su participación en el gol, al saber encarar y buscar a Benja Rollheiser, quien le metió un taco extralujo a Gabigol en la asistencia, fue una demostración.
Se bancó algunos golpes, uno de Insaurralde al principio, y también tuvo un choque con el arquero Guil, por el que cayó al piso. Se animó en el cuerpo a cuerpo con su conocidísima calidad en el manejo de pelota.
Durante el segundo tiempo se sintió un poco menos en el juego. También, le apuntaron con un láser desde una de las tribunas del Bidegain.
Ney completó todo el partido, con 40 pases correctos sobre 54 y un intento de remate al arco. Se notó en algunos movimientos que es un futbolista distinto, aunque lejos de sus mejores versiones. Al final, cambió la camiseta con Ezequiel Herrera, titular del Ciclón.



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