El silencio sepulcral que prevalecía en ese vestuario de Racing fue el termómetro de un equipo sin respuestas. La hemorragia en la herida que había provocado la derrota ante Rosario Central, en la eliminación en el Torneo Apertura, se agudizó con el empate 2-2 ante Caracas que dejó al equipo afuera de la Copa Sudamericana a una fecha del cierre del Grupo E. En apenas ocho días, la Academia recibió dos mazazos durísimos, tanto que Gustavo Costas puso en duda su continuidad para después de junio y le mandó un fuerte mensaje a Diego Milito.
«Se vino todo abajo», le deslizaron a desde el club, una frase que resume la actualidad de un equipo que apenas ganó uno de sus últimos diez partidos. Inmerso en este laberinto oscuro, ahora con la Copa Argentina como única competencia que le queda por delante (el 31 ante Defensa y Justicia, por los 16avos), el propio técnico sembró el interrogante sobre su futuro y le metió presión al presidente de la Academia.
Si bien no fue directo, el DT dio a entender que su continuidad estará supeditada a lo que suceda en el próximo mercado de pases. Escuchará la postura de la dirigencia para la conformación del plantel, entre salidas y llegadas, y tomará una determinación.
Las palabras de Costas en Racing
Mientras tanto, muy abatido, en la conferencia de prensa del jueves, le pasó la pelota a la CD en una clara señal de que pedirá mejorar a su plantel. «No quiero tomar una decisión en caliente… Quiero analizarlo cuando me enfríe un poco. No sé cuándo va a ser, pero… Tenemos que ver y hablar para ver las cosas que se vienen. Ahí nos vamos a plantear y después veremos. En estos momentos hay que estar tranquilo, entre comillas. Y ver las cosas que se vienen para el semestre que viene», dijo el técnico.
Incluso, se metió en el aspecto económico que, según se desprendió de sus palabras, ya fue un impedimento. «Tengo que ver cuánta plata tengo. No sé si el club tiene plata para salir a traer lo que vos querés. No puedo tomar una decisión ahora. En este semestre tampoco hubo presupuesto. Y yo me quedé… El mercado está muy caro para todos», recordó Costas.
Y reforzó la incógnita acerca de su horizonte: «Todavía no arrancamos ni la pretemporada. Hay que ver si se puede gastar mucho, si hay que empezar a subir jugadores de Reserva. Tenemos que hablarlo».
Un panorama muy difícil
Costas siente que hay ciclo cumplido para varios jugadores, que ya no le responden con el hambre que tenían antes y que otros no y que varios de los que se sumaron en las últimas ventanas de transferencias no están a la altura. A partir de esto, considera necesario un reconstrucción del plantel con llegada de futbolistas que le den una mayor calidad. Por eso esperará saber qué planea la dirigencia para lo que viene.
«El semestre fue malo», reconoció el DT de un Racing que, entre otras decepciones, perdió el clásico de Avellaneda y ante River. Y perdió, sobre todo, el fuego sagrado. Ya no le alcanza al conductor con su capacidad motivacional.
Hoy afuera de Copas internacionales de 2027 por la tabla anual, los hinchas responsabilizan a todos. A la comisión directiva por la merma de categoría que se produjo en el plantel en los flojos mercados de pases; a los jugadores que cometieron errores groseros en lo individual, carentes de actitud en algunos casos; y a Costas porque en el semestre no logró darle un buen juego al equipo, nunca encontró un 11 ni le brindó herramientas tácticas necesarias para suplir otras deficiencias futbolísticas.
Costas nunca fue hombre que se ajustara al perfil de DT pretendido por Milito y el entrenador siempre lo supo. El ex delantero lo heredó de la gestión encabezada por Víctor Blanco y se sintió presionado a sostenerlo tras la conquista de la Sudamericana 2024. Posteriormente le extendió un contrato hasta fin de 2028 en un movimiento netamente político por tratarse de un entrenador con consenso y muy querido por los hinchas.
¿Cómo seguirá esta historia? A Costas le costó mucho regresar a la Academia y, si fuera por él, se quedaría de por vida en el club. Milito no piensa despedirlo porque sería un costo político alto para su gestión, peor de todos modos será decisivo el nuevo encuentro entre el presidente y el técnico, una vez que finalice el semestre.



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