Tiene 19 años, corta el pelo hace tres para viajar al Mundial y ya atendió a la familia de Dibu Martínez :: Olé

El río Missouri recorre 4.090 kilómetros entre las Montañas Rocosas de Montana y su desembocadura en el Mississippi, al norte de Saint Louis. Unas serpenteantes 25 millas bañan la Riverside de Kansas City, una costanera con pasarela de cemento que recorren los runners, locales de comida, parking prepago y -desde hace 25 días- también historias argentinas. Porque el Mundial está atravesado por miles de pequeñas tramas personificadas en fanáticos con (o sin) entrada para los partidos de la Selección.

Joaquín, lookeado con camisa estilo bowling y una banda presidencial de cotillón, es el protagonista de una de esas tantas narraciones extraordinarias que cada cuatro años irrumpen como sueños cumplidos. Tiene 19 años y está solo en el Midwest de los Estados Unidos, concretando a diario el plan que trazó cuando estaba cursando el tercer año de la secundaria en Villa Pueyrredón: ir al Mundial. Como fuera.

El “como sea” fue con una tijera en la mano, una cortadora de cabello en su maletín negro y un set de barbero que fue paulatinamente nutriendo. Todo en pos de poder, peso a peso -convertidos a dólar-poder viajar a los Estados Unidos para vivir desde adentro la cita más importante a nivel deportivo. Al menos para los futboleros.

Joaquín trabaja en el hostel donde se hospeda (Juano Tesone/Enviado especial).Joaquín trabaja en el hostel donde se hospeda (Juano Tesone/Enviado especial).

“Hace tres años y medio que estoy cortando el pelo. El objetivo era estar acá. Conseguimos un hostel barato, estoy solo: no lo conoce nadie”, bromea. De fondo, el Origin Hotel funciona como background.

La gigantografía de Lionel Messi transformada en banner colgante flamea al ritmo de la brisa ribereña. Un vientito que no alcanza para aflojar el calor de Kansas City, que está por encima de los 26°C que marca el termómetro. Está pesado pero a Joaco no le interesa ningún factor meteorológico: sólo disfrutar de la Selección.

“Para verla viajé a Uruguay y ahora estoy acá… No lo puedo creer”, resume quien, ya en territorio yanqui, continuó con su trabajo aunque ad-honorem. “Estuve cortándole el pelo al papá del Dibu, también al hermano e incluso a los periodistas, que son a los que veo en las redes sociales”, explica mientras otea las cortinas del Origin: cualquier movimiento puede ser una oportunidad para ver a algún futbolista, saludarlo.

Joaquín trabaja en el hostel donde se hospeda (Juano Tesone/Enviado especial).Joaquín trabaja en el hostel donde se hospeda (Juano Tesone/Enviado especial).

“Empecé con los cortes de pelo a los 15, pero la locura viene de los 8 años. Soy fanático, y eso que a mis viejos no les gusta el fútbol. Salí único, ja”, cuenta Joaco, quien viajó y tuvo la fortuna de hacer migas con una familia a la que, por un cambio de planes, le sobraban entradas que le vendieron al costo los tickets hasta 16avos.

Un golazo para el pibe argentino. El que “por muchos años padecí la derrota en la final del 2014”. El que sufrió en 2018 por la caída en octavos ante Francia. El que llegó al éxtasis, como muchos integrantes de su generación, en un 2022 inolvidable. Épico. Con un Messi apoteósico bien posicionado en su ranking: “Está mi viejo, mi vieja, mi familia y Leo”.

Aún así, pese al idilio, Joaquín se animaría a retocarle la cabellera. “¿A quién me gustaría cortarle el pelo? Con que juegue en la Selección y esté, alcanza… Si es Leo, a Leo; si no, a De Paul, a Paredes, al cocinero, al utilero, ja…”, bromea, soñando con poder pasarles la maquinita a sus ídolos. “El mejor look lo tiene Enzo Fernández, o Nico Paz con los flecos largos”.

Se maquina, Joaquín, quien no viajará a Dallas aprovechando la clasificación asegurada: lo vivirá seguramente desde el Fan Fest de Kansas City, el del corazón gigante que representa al Heartland de los Estados Unidos. Guardará unos dólares extra para estar en Miami, en la siguiente instancia. Para seguir transitando ese sueño que, espera, sea tan largo como el río que tiene a sus espaldas…

Joaquín trabaja en el hostel donde se hospeda (Juano Tesone/Enviado especial).Joaquín trabaja en el hostel donde se hospeda (Juano Tesone/Enviado especial).

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