El 12 de enero de 2010 ocurrió uno de los eventos naturales más mortíferos de la época moderna: el terremoto en Haití, que se llevó más de 300 mil vidas. En un orfanato, un bebé de nueve meses salió ileso: era Stephen, nacido el 3 de abril de 2009. A miles de kilómetros, en la Argentina, sus futuros padres adoptivos ya tenían los papeles en regla y estaban con los últimos trámites, pero no tenían forma de saber si estaba vivo. Un mes después, el chico pudo viajar. Acá pasó a ser, simplemente, ‘Kiki’.
Hoy, con 17 años, Kiki la rompe en la Sexta de Vélez: seis partidos seguidos haciendo goles y lo mira de reojo el deté multicampeón de la Reserva, Marcelo ‘Indio’ Bravo. Con los pies sobre la tierra, trabaja para llegar a Primera y cumplir su sueño: jugar en el José Amalfitani con la V azulada.
Es parte de una categoría 2009 del Fortín que promete muchísimo, de la que también sale Simón Escobar, el pibe que fue a la gira de amistosos con la Selección Mayor de Lionel Scaloni previa al Mundial 2026. Y en pleno ascenso le llegó otra alegría: mientras estaba en una clase de Matemática, se enteró de que iba a cumplir el sueño de entrenar en el Predio Lionel Andrés Messi con la Selección Argentina Sub 17.
Hincha del 10 de Brasil, admirador de Messi y con la Sub 17 todavía fresca en el cuerpo, Kiki se sentó a charlar con Olé. Acá, su historia.
—¿Por qué te dicen Kiki?
—Porque de chiquito decía mucho «Kiki, Kiki, Kiki» y mis papás me empezaron a decir así.
—Recién estuviste entrenando con la Selección Sub 17. ¿Cómo fueron esos días y qué sentiste al entrar al predio de Ezeiza?
—La verdad que muy lindo todo lo de la Selección. Todo fue hermoso: el predio, las canchas, el grupo, el cuerpo técnico. Al principio estaba nervioso, pero todos te ayudan a integrarte muy bien. Es una locura. Ya estar ahí era un sueño para mí. Representar a Argentina es algo muy lindo y el predio es impresionante.
—¿Cómo te enteraste de la convocatoria?
—Estaba en una clase virtual de Matemática. Me llegó un mensaje de mi preparador físico que decía «felicitaciones». Me llamó la atención porque no entendía por qué. Después empezaron a escribirme mis amigos felicitándome. Entré al mensaje y vi que decía AFA. Al principio leí mal el apellido y pensé que se habían equivocado. Cuando lo leí bien no lo podía creer. Paré la clase, fui corriendo a contarles a mis papás y nos abrazamos. Fue un momento muy hermoso.
—Y seguís en el colegio.
—Sí, estoy en el último año del secundario. Hay que estudiar.
—Sos argentino, pero naciste en Haití. ¿Cómo fue tu llegada al país?
—Yo no me acuerdo porque tenía nueve meses cuando vine. Por lo que me cuentan mis papás, antes del terremoto ya habían hecho todos los papeles para adoptarme. Ellos habían venido a Argentina para terminar unos trámites y, mientras estaban acá, ocurrió el terremoto. Como no podían comunicarse, no sabían cómo estaba yo. Por suerte fui uno de los pocos chicos del orfanato a los que no les pasó nada. Un mes después pude venir para Argentina.
—¿Alguna vez quisiste averiguar más sobre tu pasado? ¿Te sentís totalmente argentino?
—La verdad que nunca demasiado. Al estar tan bien acá nunca pensé mucho en volver o investigar mi pasado. Pero sí me gustaría saber un poco más. Y sí, me siento totalmente argentino.
—¿Cómo se llaman tus papás y qué significan para vos?
—Francisco y Astrid. Son todo para mí. En el deporte siempre estuvieron atrás mío. Cuando no tenía con quién entrenar o estaba mal anímicamente, ellos siempre estaban ahí. Me cuesta mucho contar las cosas, pero ellos se dan cuenta cuando estoy mal y siempre me ayudan. Los amo.
Stephen ‘Kiki’ Ramos, pibe de la Sexta de Vélez y de la Selección Argentina sub 17, habló con Olé sobre la importancia de la figura de Lionel Messi.
—¿Cómo llegaste a Vélez y qué significa el club para vos?
—Tenía un vecino que me consiguió una prueba. Fui y, por suerte, pude quedar. Siempre digo que Vélez es mi segunda casa, estoy desde muy chico ahí. Hasta el año pasado también iba al colegio dentro del club, así que pasaba todo el día en la Villa Olímpica. Siempre me trataron muy bien. Mis amigos de toda la vida son de Vélez, así que realmente siento que es una segunda familia.
—¿Cómo te definís como jugador?
—Primero, por la velocidad. Después me gusta mucho el uno contra uno y ahora mejoré bastante la definición.
—¿Quién es tu ídolo?
—¿Estás siguiendo el Mundial?
—Sí. No miro absolutamente todos los partidos, pero trato de ver los más importantes. Y los de Argentina, obviamente.
—¿Qué te pasa cuando ves jugar a Messi?
Stephen Ramos es haitiano de nacimiento, se crió en Argentina y se forma futbolísitcamente en Vélez. Diego Placente lo convocó para entrenar con la Sub 17.
—Es una locura. Compartir el mismo deporte que él y verlo jugar es increíble. Es el mejor del mundo y poder disfrutarlo es algo hermoso.
—Vos naciste después de que Messi debutó. ¿Qué representa para un chico de tu edad?
—Primero me encanta la humildad que transmite. Intento copiar mucho eso. Y después verlo jugar es increíble. También me pone muy contento representar a Argentina sabiendo que él también lo hace.
—Un compañero tuyo, como Simón Escobar, entrenó hace poco con Messi. ¿Soñás con eso?
—Sí, claro. No creo que esté cerca, pero es un sueño. Es a lo que aspiro.
—¿Cuál es tu gran sueño?
—Siempre soñé con debutar en la Primera de Vélez. Después, poder jugar en Europa y representar a la Selección Argentina.
—Esta semana te hiciste muy viral por ser el primer haitiano en vestir la celeste y blanca. ¿Cómo te llevás con las redes?
—Bien, me gusta. Entrar a Instagram y verme ahí es algo muy lindo. También leo comentarios. A los negativos no les doy importancia porque desde chico nunca me afectó que me insultaran por mi color de piel o por mi mamá. Siempre me lo tomé con humor. Sí me gusta leer los comentarios positivos, cuando la gente me banca o me defiende.
La historia de Kiki Ramos, juvenil de Vélez que sobrevivió a la catástrofe en 2009, vive en Argentina y fue convocado a la Sub 17.






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