Perlitas del entrenamiento de Messi el día después de la épica y las lágrimas :: Olé

El ruidito de los aspersores refresca . Tan sólo con escucharlo o con observar el arcoiris, los 91°F -unos 33°C, sin viento- la cabeza acepta la mentira y el cuerpo se alivia. Una calma casi zen que la Selección Argentina necesitaba en el Compass Minerals Center al que volvió después de una semana a puro vértigo y vuelo chárter. El estrés de Miami ante Cabo Verde. El corazón haciendo pogo en el tórax después del gol de Enzo Fernández ante Egipto en Atlanta. Sensaciones difíciles de procesar, como le admitió Rodrigo De Paul a Olé. Y que requerían de un stop.

El “chif, chif” de los regadores es lo único que se oye. Al menos hasta que la puerta del gimnasio se entreabre y Leandro Paredes aparece en patas y otea la zona de prensa. Julián Álvarez, prolijamente vestido con zapatillas tipo running blancas impolutas, ya está charlando con el nutricionista Luciano Spena; Enzo Fernández, descansando sobre la heladerita azul, en chancletas y medias. Elegante sport: el que hace el gol agónico se viste como quiere.

La presencia de Messi en la práctica (Juano Tesone/Enviado especial)La presencia de Messi en la práctica (Juano Tesone/Enviado especial)

De fondo se oyen órdenes. Los que no tuvieron acción -más Dibu, con la bandera fosforeciendo en su cabellera mientras hace jueguito con sus compañeros- ya trabajan con el profe Luis Martín. El #5 ve todo eso, reingresa al gym y pinta el cuadro vespertino: Lionel Messi en chancletas marca el rumbo. Siguen detrás de él Rodrigo De Paul a pie limpio, Licha Martínez, Nahuel Molina, Cuti. Todos se suman a Julián en un banquito de aluminio que a la sombra está fresquito (al sol, a punto de cocción aun a las 6.20 PM de la zona Centro yanqui).

La secuencia se da con charlas inaudibles. Las ráfagas de las cámaras tapan todo. Leo sonríe, asoma la cabeza inclinándose hacia adelante, pero se deja ver poco. Elige escuchar a sus compañeros, los que lo tiraron para arriba 24 horas antes y en otro estado después de la épica cardíaca que significó una clasificación a cuartos de final. Y el ticket otra vez a Kansas City, el búnker elegido para toda la previa y la fase de grupos. La sede del partido ante Suiza, siguiente objetivo para el que se irán subiendo las cargas al compás de la adrenalina. Aunque primero, lo primero: relajarse y disfrutar de lo hecho. Luego se pensará en lo que vendrá.

Los jugadores mirando la práctica (Juano Tesone/Enviado especial).Los jugadores mirando la práctica (Juano Tesone/Enviado especial).
Los jugadores sonriendo y mirando la práctica (Juano Tesone/Enviado especial).Los jugadores sonriendo y mirando la práctica (Juano Tesone/Enviado especial).

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