Los simuladores se han vuelto cada vez más centrales en el desarrollo de los equipos, porque es a través de estas herramientas como se validan y prueban las actualizaciones después de haber sido estudiadas en CFD y en el túnel de viento. El aspecto más importante sigue siendo el de la correlación: los modelos construidos en la fábrica deben coincidir con lo que ocurre en la pista; de lo contrario, todo el trabajo pierde valor.
Aunque este año los reglamentos han cambiado de forma bastante profunda, los equipos parten igualmente de una base ya conocida. Es que el trabajo de las temporadas anteriores nunca se tira. Al contrario, los equipos lo usan como referencia para entender cómo se modificará el panorama técnico y, a partir de ahí, empiezan a introducir las primeras variaciones.
Está claro que, carrera tras carrera, se intenta afinar los modelos con los datos reales de la pista, pero este proceso es mucho más complejo para quien esos datos… sencillamente no los tenía, como Cadillac. Partiendo de una hoja en blanco, la escudería estadounidense debe construir desde cero un bagaje técnico en el que basar el desarrollo, y la parte más difícil es precisamente crear esa correlación que los demás equipos ya han consolidado con el tiempo.
Valtteri Bottas, Cadillac Racing
Foto di: Manuel Eletto / Getty Images
Claramente, los pilotos oficiales no pueden estar siempre presentes, tanto por los compromisos fuera de los fines de semana de carrera como porque el calendario ya está extremadamente congestionado. Esto limita su contribución a la evaluación de las novedades más relevantes y al afinamiento del setup antes del fin de semana. Por eso cada escudería recurre a pilotos de reserva dedicados al desarrollo, sobre los que recae la mayor parte del trabajo en el simulador.
Muchas escuderías de Formula 1 tienen pilotos que compiten en el WEC o en Formula E. En Red Bull, por ejemplo, trabaja en el simulador Jake Dennis, campeón del mundo de Formula E, mientras Ferrari puede contar con Antonio Giovinazzi, campeón del mundo en el WEC, y con Norman Nato, procedente de la categoría completamente eléctrica. Es un mundo mucho más amplio de lo que parece, hecho de competencias transversales que enriquecen el trabajo en el simulador.
En el caso de Cadillac, el panorama es aún más intrincado, porque el simulador se encuentra en la base estadounidense y, desde el punto de vista logístico, no siempre es posible contar con los pilotos oficiales. Por tanto, no sorprende que el equipo haya reunido un grupo bastante amplio de pilotos de reserva y dedicados al desarrollo, compuesto por Zhou Guanyu, Colton Herta, Pietro Fittipaldi, Simon Pagenaud y Charlie Eastwood.
Sergio Pérez, Cadillac Racing
Photo by: Simon Galloway / LAT Images via Getty Images
El hecho es que una parte de estos pilotos sigue compitiendo en otras categorías, por lo que la escudería también ha mirado a otras oportunidades en el mercado estadounidense, para afinar aún más sus modelos garantizando cierta continuidad al trabajo en el simulador. Esa figura ha sido identificada en Aiden Price, joven piloto estadounidense de 16 años que en la primera parte de la semana apoya a GM en la mejora del simulador para distintas categorías, incluida la Formula 1.
Además de competir en algunas series estadounidenses, Price también tiene un simulador en casa. Los equipos a menudo involucran a pilotos jóvenes en el desarrollo, sobre todo a nivel de Formula 2 y Formula 3 para acumular experiencia, y no es ningún secreto que hay equipos que también han recurrido al mundo de los eSports, como Red Bull, con Rudy Van Buren, que durante años contribuyó al desarrollo en el simulador.
En concreto, el trabajo de Price es sobre todo apoyar a los pilotos que luego deberán ocuparse del desarrollo del monoplaza, realizando lo que podemos considerar el trabajo preparatorio. Su tarea principal es ayudar a los ingenieros en la construcción y comparación de los modelos, como los relativos a los neumáticos, rodando con tiempos no muy alejados de los de los pilotos de referencia.
Aiden Price, piloto de simulador de Cadillac F1
Es evidente que para realizar un simulador no basta con comprar una estructura y montar encima un chasis: hace falta sobre todo la parte más compleja, es decir, el desarrollo de los componentes de software que permiten hacerlo lo más cercano posible a la realidad.
Claramente, cuando se habla de preparación del setup, entran en juego pilotos con mucha más experiencia, fundamentales sobre todo durante los fines de semana para replicar en el simulador los problemas encontrados en la pista y proponer soluciones concretas. Pero lo que realmente llama la atención es cuánto mundo hay detrás de un solo simulador, cuántas figuras distintas contribuyen a hacerlo funcionar como un verdadero laboratorio técnico.

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