Un gran Francisco Cerúndolo levantó un 0-2 contra Fritz para pasar a octavos del US Open :: Olé

Otra vez Francisco Cerúndolo tuvo que ir hasta el límite. Otra vez jugó cinco sets. Y otra vez encontró la manera de levantarse, cambiar el rumbo del partido y terminar festejando un triunfo enorme.

El porteño, 25° del ranking mundial, derrotó al estadounidense Taylor Fritz (10°), uno de los favoritos del público local, por 3-6, 4-6, 6-3, 6-4 y 6-4, en un partidazo de 3h41m en el estadio Arthur Ashe. Así, después de haber eliminado a Jan-Lennard Struff también en cinco sets, Cerúndolo se metió por primera vez en los octavos de final del US Open.

Y lo hizo a su manera: con momentos de tenis extraordinario, una derecha que cuando entra en ritmo es dificilísima de contener, un saque que apareció en los momentos más delicados y también esos pasajes de desconexión que suelen hacerlo pelearse con él mismo. Pero esta vez, cuando el partido parecía escapársele, apareció la mejor versión de Fran.

Su próximo rival saldrá del duelo entre el italiano Flavio Cobolli (6°) y el belga Alexander Blockx (36°).

De la desconexión al sufrimiento

El comienzo mostró justamente las dos caras de Cerúndolo. Cuando logró conectar el saque y la derecha, Fritz tuvo enormes dificultades para sostener los intercambios. Pero el argentino también atravesó momentos de desconexión y errores que le permitieron al estadounidense tomar ventaja.

Fritz consiguió el primer quiebre para ponerse 2-0 después de tres errores no forzados del argentino, que cedió su saque en cero. Cerúndolo reaccionó, peleó cada pelota y, después de levantar varias oportunidades, consiguió quebrar por primera vez en el noveno break point que tuvo en el partido —contra apenas tres del local— para quedar 4-3.

Fritz volvió a quebrar, sacó para 5-3 y terminó llevándose el primer set en 51 minutos con un ace. El estadounidense se sostuvo mucho desde el servicio: consiguió 28 puntos con su saque contra 13 del argentino, además de una ventaja de 5-1 en aces.

En el segundo set apareció otra vez el Cerúndolo irregular. Fritz quebró para 2-1 después de otros tres errores no forzados del argentino y volvió a hacerlo para adelantarse 4-1, en un game que incluyó una doble falta.

Fran no se entregó. Recuperó uno de los quiebres para el 4-2, confirmó con autoridad y se puso 4-3. Pero Fritz volvió a jugar mejor los puntos importantes y cerró el set 6-4.

El partido parecía encaminarse hacia una victoria local.

Pero Cerúndolo tenía otra historia para contar.

El porteño arrancó el tercer set de la peor manera, con un quiebre que incluyó dos dobles faltas. Sin embargo, Fritz tampoco pudo sostener la ventaja y entregó rápidamente su saque para el 1-1.

Y ahí comenzó a cambiar todo.

Cerúndolo aceleró. Fritz empezó a retroceder, a frustrarse y a discutir con su banco. Con el estadounidense 2-3 y 15-40, el argentino volvió a presionar, consiguió el quiebre y esta vez no dejó escapar la oportunidad.

Fran empezó a mandar con su derecha, encontró profundidad y, sobre todo, recuperó la intensidad que había mostrado por momentos en los dos primeros sets.

Se llevó el tercero por 6-3.

De repente, el partido volvía a estar abierto.

En el cuarto set se vio a otro Cerúndolo: más enchufado, menos impreciso y mucho más conectado con lo que estaba sucediendo en el Arthur Ashe.

Después del 2-2, apareció su primera oportunidad de quiebre. Fritz cometió su error no forzado número 43 del partido y Cerúndolo aprovechó para adelantarse 3-2 y saque.

Esta vez no hubo reacción del local.

El argentino sostuvo con regularidad, siguió haciendo daño con la derecha y cerró el set nuevamente por 6-3. Habían pasado tres horas y el partido estaba otra vez igualado.

La diferencia de desgaste podía ser un factor.

Fritz había llegado a esta tercera ronda después de ganar sus dos primeros partidos en sets corridos. Cerúndolo, en cambio, ya había tenido que disputar cinco sets en su segunda presentación. Pero a esa altura poco importaba.

El quinto set empezaba prácticamente como un partido nuevo.

Fritz pareció recuperar la energía. Con sus winners de derecha volvió a meterse en el partido, festejó los puntos y buscó contagiarse con un Arthur Ashe completamente volcado a su favor.

Pero Cerúndolo ya no era el jugador de los primeros dos sets.

El game del 4-3 fue clave. El argentino parecía al borde del derrumbe después de cometer tres errores que terminaron en la red. Fritz tenía la chance de ponerse nuevamente al frente, empujado por un público que hacía ruido en cada pelota.

Y ahí apareció el saque.

Tres servicios ganadores de Cerúndolo le permitieron salvar la situación. Después metió dos puntos más contundentes y pasó de estar contra las cuerdas a igualar 4-4.

Fritz no lo podía creer. Protestó, se mostró frustrado y sintió que había dejado pasar una oportunidad enorme.

El quiebre que lo puso al borde de la gloria

Cerúndolo sostuvo su saque y llegó al 5-4 con una enorme dosis de confianza. Fritz debía mantenerse en partido y ahí apareció otra vez la presión.

En el 15-40, el estadounidense cometió su primera doble falta del set. Incluso frenó unos segundos para atarse los cordones, como buscando cortar la dinámica de un partido que empezaba a escapársele.

La fortuna también estuvo del lado argentino: una pelota de Cerúndolo tocó la red y pasó al otro lado. Poco después, Fritz mandó otra a la red y descargó toda su frustración contra la raqueta, que terminó volando al piso.

Fran estaba 6-5 y tenía el partido en su mano.

El último game arrancó 0-30 para Fritz. Parecía que todavía quedaba una vuelta más de tuerca.

Pero Cerúndolo volvió a sacar bien. Metió la pelota adentro, jugó profundo y dio vuelta el game hasta quedar 40-30.

Entonces llegó el error de Fritz.

3h41m después del primer saque, Francisco Cerúndolo había completado otra remontada de dos sets.

Otra noche inolvidable en Nueva York

Cerúndolo vuelve a demostrar que tiene algo especial en los partidos largos. Como contra Struff, estuvo dos sets abajo y terminó encontrando el camino.

La diferencia esta vez es todavía mayor: del otro lado estaba el 10° del mundo, jugando en su casa y con todo un estadio empujándolo.

Fran resistió sus propios momentos de desconexión, soportó la presión, levantó situaciones límite y terminó imponiendo su tenis cuando más lo necesitaba.

Su derecha volvió a ser un arma extraordinaria. Su saque apareció en los momentos decisivos. Y su capacidad para competir cuando el partido parecía perdido terminó haciendo el resto.

Ahora, por primera vez en su carrera, Francisco Cerúndolo está entre los 16 mejores del US Open.

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