Carlos Alcaraz revalida el título en Tokio tras imponerse a un combativo Lehecka

Trabaja, vuela sobre la pista, gana y se lleva la copa. Carlitos conquistó su primer título tras la lesión de muñeca. Lo hizo a base de derechazo, con potencia y toques de calidad, esos que le caracterizan y con los que más se divierte sobre la pista. Lehecka plantó cara y aguantó las embestidas todo cuanto pudo, llevando a Alcaraz a cometer errores no forzados y mandar incluso el primer set al tie-break. Ahí el de Murcia no falló, tampoco en la segunda manga, donde metió una marcha más y firmó una rotura. Suficiente para acabar con su rival. Con su servicio llegó el punto, set y partido. Y con él la conquista del título japonés.

Un mes después de su regreso a las pistas tras su lesión de muñeca, a Carlitos se le presentaba la primera oportunidad de sumar un título a su palmarés. No era uno cualquiera, sino Tokio, donde además defendía título. Enfrente, Lehecka, el verdugo de Nadal durante su último Mutua Madrid Open. Le costó al español poner el motor a funcionar. Perdió su primer servicio con errores no forzados, donde ni las dejadas sirvieron para calentar la máquina. El checo aprovechó ese gripado motor para certificar la ventaja con un juego con blanco. No tardó en ponerse a funcionar el español y devolverle el golpe para instaurar las tablas de nuevo.

Se midieron de tú a tú, a cara descubierta. Y ahí Carlitos no suele fallar. A base de derechazos llevó al checo al límite y al error. Poco necesitó esta vez Alcaraz para entonarse y volar sobre la pista como acostumbra con dejadas, subidas a la red y hasta algún ace, aunque Lehecka aguantó el arreón y firmó sus servicios. Hizo lo necesario para contener a la bestia de Murcia y mandar el primer set al tie-break. El checo se puso por delante, pero una vez más Carlitos tiró de esencia y su característica dejaba incontestable se puso por delante y se llevó la primera manga. Apretón de diente y puño arriba. El partido se empezaba a teñir de rojo y amarillo.

El segundo set comenzó con un Lehecka más metido en el partido que nunca. No estaba dispuesto a tirar la toalla tan fácilmente. Todavía tenía mucho que decir y lo mostró sobre la pista.

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