Cadillac, el último equipo en entrar en el mundial de F1 esta temporada, continúa su aprendizaje en la máxima categoría intentando elevar el umbral de competitividad del equipo, que cuenta con dos pilotos experimentados como Sergio Pérez y Valtteri Bottas.
Hasta ahora la presencia en los grandes premios ha sido difícil y compleja porque el nivel de partida del MAC-26 ha resultado ser muy modesto, aunque un equipo técnico muy experimentado formado por el director técnico Mick Chester y reforzado por Pat Symonds y Rob White está intentando hacer remontar al monoplaza estadounidense.
En prestaciones puras, Cadillac ya consigue casi regularmente preceder al decepcionante Aston Martin AMR26, y está sentando las bases para dar un salto de calidad que pueda llevarlo a salir de la Q1, mientras que en carrera aún emerge una falta de fiabilidad que, hasta ahora, le ha costado seis abandonos: el mejor resultado fue el 13º puesto logrado por Valtteri Bottas en China, mientras que Sergio Perez escaló hasta el 14º puesto en Silverstone, en la última cita donde había hecho su aparición un importante paquete de actualización.
En Spa-Francorchamps la atención de los técnicos se centró en el alerón delantero. O mejor dicho, en el exterior del endplate lateral, donde se cambiaron todos los elementos en busca de un efecto out wash más marcado.
El elemento más visible es ciertamente la aparición del diveplane, es decir, el flap horizontal elevado con una fuerte inclinación hacia abajo en el borde de salida. En Silverstone había dos desviadores de flujo verticales: el primero ha desaparecido, mientras que el segundo se ha retrasado ligeramente para trabajar en sinergia con el pequeño elemento que ha ocupado su lugar al final de la acera exterior, que ha sido rediseñada.
El caudal de aire de entrada es el mismo, pero el túnel se ha agrandado, siguiendo un poco los conceptos ya interpretados por otros equipos en la temporada 2026.

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