Carlos Alcaraz ha encontrado en París un nuevo escenario para agrandar su palmarés. El tenista murciano se proclamó campeón del Masters 1000 de la capital francesa después de derrotar a Ben Shelton en dos desempates (7-6, 7-6). Una victoria que tiene un valor añadido por el adversario que tenía al otro lado de la pista. El estadounidense le había privado de la victoria en el US Open apenas dos meses antes y ahora el español ha conseguido devolverle el golpe. Además, el triunfo le permite convertirse en el segundo representante español que conquista este torneo, después de David Ferrer.
La victoria también deja una imagen para el recuerdo en La Défense. En el interior del recinto parisino hay un árbol de bronce que representa el camino hacia el título. Sus ramas simbolizan las rondas que deben superarse para alcanzar la final y en el tronco se van incorporando los nombres de los campeones de cada edición. El de Alcaraz ya forma parte de esa historia. El murciano ha conseguido hacerse un hueco entre los vencedores de un torneo que hasta ahora solo había tenido a otro español como campeón.
La expectación alrededor del encuentro era evidente incluso antes de que comenzara a rodar la pelota. Boris Becker, una de las voces autorizadas del tenis, había advertido sobre la influencia de los aficionados en la capital francesa: «Jugar en París es increíble si tienes el público de lado, de lo contrario, se vuelve un infierno». El español pudo comprobarlo cuando fue anunciado por megafonía. La respuesta de las gradas fue inmediata y el recinto se llenó de gritos de «¡Carlos, Carlos!». Shelton también estaba presente en la presentación, pero buena parte de los aplausos se dirigieron hacia el murciano.
Noticia en ampliación
Deja una respuesta