Entre los dos suman 77 goles en River. Conocen cada rincón del Monumental, saben a la perfección lo que representa defender la banda roja y pegaron la vuelta para darle un salto de calidad a la ofensiva. Rafael Santos Borré y Lucas Beltrán están preparados para iniciar un nuevo ciclo en el Millonario y a una semana del arranque del semestre oficial, ante Aldosivi por Copa Argentina, los atacantes ya saben que números lucirán en sus espaldas.
Uno, fue el máximo killer de la era dorada de Marcelo Gallardo. El otro, tuvo su prime en la Liga Profesional que ganó Martín Demichelis. Con esos recuerdos auspiciosos y con la ilusión de repetir esas actuaciones, mantendrán las mismas cifras: el colombiano ya se entrena con el 19 en su pantalón mientras que el cordobés mantendrá el 18 (lo dejó libre Matías Viña) de su primera etapa.
Mientras que el ex Inter de Porto Alegre venía realizando la pretemporada con el club brasileño y llegó a punto físicamente, el argentino se entrenó por su cuenta a la espera de definir su futuro tras el último paso por Valencia (cedido desde la Fiorentina) y como llegó sobre el cierre de la pretemporada en Alicante no sumó minutos en el amistoso contra Flamengo. Sin embargo, de no mediar imponderables, el Chacho espera contar con ambos el 17 de julio en el Padre Martearena de Salta.
En lo que respecta al resto de los refuerzos, Mauro Arambarri se quedará con la #8 que lució en Portugal frente a los brasileños, número que el primer semestre fue propiedad de Maximiliano Meza, ya presentado por Independiente. Mientras que Giovanni González jugó con la #20 (era de Germán Pezzella), aunque resta saber si lo mantendrá. En tanto, se espera que una vez finalizada su participación en el Mundial con la Selección Argentina, Nicolás Otamendi use su histórico #30.
La Federación de Básquet de Entre Ríos (FBER) llevará adelante este viernes 10 de julio una jornada de entrenamiento de la Preselección Entrerriana Femenina U13, en el marco del proceso de preparación y seguimiento de las jugadoras de la categoría Infantil, de cara a lo que será la participación en el Campeonato Argentino.
La actividad se desarrollará en las instalaciones del Club Huracán de Villaguay (Rivadavia 560) y contará con la participación de las jugadoras convocadas por el cuerpo técnico de la FBER, conducido por Fernanda Joannás, junto al staff de asistentes y colaboradores que integran el programa de selecciones provinciales.
La jornada de trabajo estará dividida en dos turnos. El primero se realizará de 10:00 a 12:00 horas, mientras que por la tarde los entrenamientos continuarán de 15:00 a 17:00, con un receso al mediodía destinado al almuerzo y al descanso de las deportistas.
“Messi es como el vino, el tiempo lo mejora, increíble”. La frase viral de Marcelo Gallardo, en el debut de Argentina en el Mundial, se realza cada día, cada partido. Esa sensación que tuvo el Muñeco, es la que también expresarongrandes glorias de este deporte ( Rivaldo, Ibrahimovic, Henry y muchos más) que no entienden cómo a los 39 años puede jugar como a los 20, pero con más sabiduría.
Hay cosas que tiene Lionel Messi que vienen desde la panza de mamá Celia. Están en los genes. Porque las gambetas que hoy sigue haciendoson las mismas que realizaba en Grandoli a los cuatro años: es sólo cuestión de mirar los videos. Está en su naturaleza y en su amor por jugar a la pelota todo lo que sigue logrando.
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Ni el propio Leo imaginaba esto. “Pero voy a tener 39 años en el próximo Mundial… Es difícil”, le dijo a Olé, en enero del 2023, sentado en el living de su casa en París, después de ganar la tercera estrella. No se veía en este Mundial, creía que lo último era la vuelta olímpica en Qatar. “Se fue dando y acá estamos”, le dijo nuevamente a este diario, después de jugar con Honduras el último amistoso previo a la Copa del Mundo.
Messi vive todo con simpleza y naturalidad. Pero para estar de esta forma a los 39 años y ser el mejor en la alta competencia, no es magia. Es trabajo, dedicación, rodearse de buenos profesionales y seguir teniendo hambre de gloria (eso no se compra en ningún supermercado). Ahí está el secreto del pibe de casi 40.
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Porque cuando Leo observó que el Mundial estaba a la vuelta de la esquina y que lo iba a terminar jugando, decidió reforzar su físico. No quería venir acá a la concentración en Kansas City y ser un capitán testimonial, él quería seguir luchando en el campo. Y por eso, arrancó con el comienzo del 2026 un trabajo físico a conciencia junto a su amigo Rodrigo De Paul. Más allá de los entrenamientos en Inter Miami, él reforzó con laburos particulares con preparadores físicos y kinesiólogos.
También hay una base que tiene que ver con la alimentación, algo que Leo modificó sustancialmente después del Mundial 2014, cuando consultó al Giuliano Poser, doctor italiano especializado en nutrición en el deporte. En aquel momento su físico se transformó: perdió algunos kilos y ganó en masa muscular. Algo que lo llevó a tener menos lesiones musculares, que eran su principal trauma cuando comenzó.
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Rutinas ordenadas, alimentación saludable (por supuesto, con permitidos), el acondicionamiento de su cuerpo y contención familiar (los que siempre están), llevaron a Leo a parámetros físicos que están por encima de cualquier deportista de 39 años y que son comparables con métricas de Mundiales anteriores.
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«Entre 2009 y 2015, Leo tenía una velocidad pico de alrededor de 32,5-33,5 km/h y alguna medición aislada llegó a los 34km/h«, comentó en un posteo el español Ismael Galancho y se ganó una respuesta como aplauso de Antonela. “La velocidad es una cualidad física básica que se va perdiendo de forma natural en un futbolista conforme cumple años. Lo habitual es perder entre un 1% y 2% de velocidad al año entre los 30 y 35 años y, a partir de los 35, entre un 1,5% y un 3% anual. Por eso medirla refleja el estado físico de un futbolista«, describió Galacho.
«En el Mundial de Qatar, Leo tenía 35 años y tuvo un pico de 29,38 km/h. Por lo tanto, lo esperado sería que en este Mundial, ya con 39 años, su velocidad máxima fuese de entre 28,3 y 29,09 km/h. Sin embargo, no es que no haya perdido velocidad, sino que ha ganado. Hasta lo que llevamos de Mundial, Leo registró una velocidad máxima de 30,9 km/h, lo que supone un aumento del 5% con respecto a 2022. Es lo que ocurre cuando se trabaja a conciencia la preparación física, nutrición, recuperación, hidratación y gestión de cargas. Más allá del talento natural e innato de Leo, su compromiso, constancia y disciplina lo han hecho posible”, dijo el nutricionista, dando pautas claras de cómo el 10 llegó hasta acá.
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Sus ocho goles en este Mundial (es el torneo que más marcó en su historia), haber disputado 420 minutos (sólo no fue titular con Jordania) y que su mejor versión en la Selección haya sido de grande (sus títulos en la Mayor llegaron después de cumplir 34 años) habla de un compromiso que no tiene que ver con el talento.
Messi está acá. Sigue soñando. Ya no corre tanto como antes, elige cuándo: diferentes informes técnicos muestran que su velocidad de gambeta casi no se ha modificado con el paso del tiempo, pero la enorme diferencia es que antes lo intentaba 20 veces y ahora quizás lo hace en la mitad. Esa es la sabiduría de regular los esfuerzos y, principalmente, de tener el partido en la cabeza. Y qué mejor ejemplo que lo que ocurrió ante Egipto, cuando observó que el centro estaba congestionado, se fue a la derecha: “Estaba difícil en el medio, habían acumulado gente, habían puesto un medio más y estaba difícil encontrar espacios entrelíneas. Al tener dos nueves ya había demasiada gente por el medio e intenté ir a buscar por el costado. Así llegó el descuento de Cuti«, explicó con sencillez, una movida táctica clave para que Argentina esté en cuartos.
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Leo no se conforma. Sus compañeros tampoco. Lo más difícil en el fútbol (y en la vida) no es llegar a la cima, sino mantenerse. Ahí va la Selección, mostrando resiliencia, dejando un ejemplo claro de superación y de que no hay que rendirse nunca. Y Messi es la bandera desde el juego, desde lo emocional, pero también desde la planificación. Si hoy está fino y con el sueño intacto del bicampeonato es porque se preparó para que su última imagen en un Mundial sea acorde al mejor jugador de la historia.
El capitán de la Selección Argentina dialogó con @hernanclaus sobre lo que fue la agónica remontada ante Egipto para clasificar a los cuartos de final de la Copa del Mundo.
Franco Armani no sólo es una leyenda del arco de River, con números impresionantes bajo los tres palos en cuanto a rendimiento y títulos y dueño de la medalla de campeón de la Libertadores 2018 en el Santiago Bernabéu. En la Selección Argentina también dejó su huella y en sus últimas horas en Núñez ante la decisión de volver a Atlético Nacional, los clips con sus mejores atajadas que inundaron las redes trajeron también a la memoria un penal clave que tapó con la Albiceleste en la Copa América 2019 y que sostuvo a la Scaloneta en un momento difícil.
Con el paso del tiempo, disfrutando del inmejorable momento que atraviesa el ciclo de Lionel Scaloni, aquella tapada del Pulpo desde los 12 fue elevando su importancia, a tal punto que hoy en día representa un punto de inflexión que le permitió a la Argentina consolidar un ciclo que ya es dorado pase lo que pase en las instancias decisivas del Mundial.
El 19 de junio de aquel año, Argentina comenzó perdiendo frente a Paraguayy lo empató Leo. Sin embargo, al toque Nicolás Otamendi le cometió un penal tonto a Derlis González y el propio 10 de la Albirroja se hizo cargo de la ejecución en el Mineirao de Belo Horizonte. A pesar de las críticas que supo recibir por su baja eficacia en los penales, el Pulpo se hizo gigante como en el arco: recostándose sobre su izquierda, desvió el remate.
Armani tapó un penal clave ante Paraguay en la Copa América 2019. AFP.
Ni bien se levantó, Armani se llevó su dedo índice a la boca y tuvo un gran desahogo ante el abrazo de Germán Pezzella. Una tapada con sed de revancha que silenció a Paraguay y que le permitió a la Selección sumar un punto fundamental para evitar una eliminación temprana en la fase de grupos tras el 0-2 en el estreno frente a Colombia. Figura para Olé con un 7.5 a pesar de un blooper sobre el cierre del primer tiempo, el propio Pulpo explicó su reacción: » Me saqué la bronca. Las pocas oportunidades que nos crea el rival es gol. Me descargué porque era un momento decisivo«.
Armani tapó un penal clave ante Paraguay en la Copa América 2019. AFP.
Finalmente, con el posterior 2-0 a Qatar, la Scaloneta avanzó y si bien cayó en semifinales contra Brasil se metió en el podio al ganarle a Chile en el partido por el tercer puesto. Una medalla de bronce de importante valor simbólico para superar un presente adverso post decepción en Rusia 2018 y que terminó siendo un punto de partida. Porque tras aquel certamen el equipo de Scaloni empezó a aparecer y llegó la gloria con las consagraciones en la Copa América 2021 y 2024 y en el Mundial de Qatar. Sí, una atajada de Armani para la historia…
El penal clave que tapó Armani en la Copa América 2019
Argentina 1 – Paraguay 1. Grupo B. Copa América Brasil 2019. Video: TV Pública.
No está claro si fue Confucio hace 2500 años, si lo teorizó el periodista Arthur Brisbane en 1911 o si se le ocurrió al publicista Fred R. Barnard en 1921. Pero la realidad es que la teoría de que una imagen vale más que mil palabras. La postal de Giuliano Simeone entrenando en el Compass Minerals Center de Kansas City es un ejemplo de ello: la lente de los fotógrafos de la Selección retrataron a la perfección la potencia y la digitalizaron en JPG.
En la intimidad reconocen que Giuliano tiene un rendimiento físico envidiable. Que su respuesta a los ejercicios más intensos siempre es óptima. Que su capacidad para el despliegue es una virtud que lo destaca tanto como su buena vibra, el profesionalismo que demuestra a sus 23 años y su permanente optimismo. Algo que vale quizás tanto o más que su talento futbolístico.
Una característica que ya definía a su viejo, Diego Pablo, que sufrió como loco con la #17 de su hijo cuando las cosas no salían ante Egipto. Y que con el gol de Enzo Fernández gritó como si estuviera con su histórico dorsal 14 adentro del campo.
La foto viral de la potencia
Giuliano Simeone entrenando en Kansas (Prensa AFA).
El Cholito tiene cosas de su viejo. El profesionalismo y su empuje como un toro para poner al grupo por encima de lo individual: en su primer Mundialtodavía no ha logrado establecerse como titular pero eso no lo ha bajoneado. Él va para adelante. Como cuando sufrió aquella grave lesión en 2023 y les advirtió que no había que caerse porque iba a estar acá, en los Estados Unidos, cuando ni siquiera había sido citado por Lionel Scaloni. Con esa esperanza a cuestas, el pibe va para adelante. Y cuando juega, responde.
Giuliano aprovechó su única titularidad para ofrecer una prestación que respondió exactamente al perfil que busca LS en los extremos: jugó 71 minutos ante Jordania, recorrió 8.279 metros y sostuvo 40 presiones directas, una cifra altísima para no haber completado el partido. En ese rubro quedó apenas por debajo de Paredes y Otamendi e igualó a Julián Álvarez. Su aporte fue más de desgaste, persecución y activación de la presión que de peso ofensivo.
Giuliano ante Jordania (Juano Tesone/Enviado especial).
También fue importante sin pelota en fase ofensiva: realizó 38 ofrecimientos para recibir y fue encontrado 19 veces, con un 50% de efectividad. De esos movimientos, 13 fueron “in to out” y 13 en ruptura “in behind”, señal de un extremo que no se quedó fijo: atacó espacios, estiró la defensa y le dio profundidad al equipo. Con pelota tuvo baja intervención —6 pases, 5 completos, 83%—, pero su valor estuvo en correr, presionar y abrir caminos.
Siempre va para adelante, Giuliano. Como cuando entró contra Brasil y marcó un golazo. Como cuando le tocó retroceder por izquierda en los testeos ante Mauritania y Zambia. Como en la previa a la Copa del Mundo, aprovechando la asistencia de taco de Lautaro Martínez para meterle un gol a Islandia y demostrar que es picante. Una gacela que espera su chance, sabiendo que el camino recién comienza y hay que dar cada paso firme.
El director del equipo, Toto Wolff, afirma que Mercedes está investigando el problema de velocidad máxima que frenó a George Russell en la sesión de clasificación del Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1 .
Russell se clasificó casi cuatro décimas por detrás de su compañero de equipo, Kimi Antonelli, en Silverstone, perdiendo la mayor parte de ese tiempo en la recta del Hangar, ya que Antonelli fue, de media, unos 6 km/h más rápido. Ambos pilotos de Mercedes parecían utilizar técnicas similares de recuperación de energía en el tramo anterior de Maggotts-Becketts, por lo que la telemetría no apuntaba a una diferencia evidente en esa zona. El déficit de velocidad máxima también fue evidente en la clasificación de sprint, aunque en menor medida, mientras que en la carrera la diferencia fue mucho menor, de entre 3 y 4 km/h.
Tras la carrera, Wolff afirmó que el equipo tendría que llevar a cabo una investigación más exhaustiva sobre el tema, ya que no se apreciaba ninguna diferencia a nivel de la unidad de potencia.
«Tuvo un problema en las rectas durante todo el fin de semana», explicó Wolff. «No pudimos detectar nada en la potencia del motor. Debió de deberse a algún tipo de problema mecánico, ya fuera el arrastre o cualquier otra cosa. Pero, sin duda, los datos confirmaron que perdía velocidad, aunque era muy difícil identificarlo.
«Eso mejoró mucho [durante la carrera]. Ya no lo volvimos a ver. Pero, aun así, es algo que tenemos que entender».
Tras la clasificación del sábado, Russell declaró: «Llevamos todo el fin de semana teniendo problemas con la velocidad en recta, no sabemos por qué. En comparación con el resto de Mercedes, que pierden 6 km/h en el último sector y 3 km/h en el sector central, nosotros perdemos un par de décimas en la vuelta respecto a ellos, así que realmente no sé a qué se debe».
Foto de: Andy Hone/LAT Images vía Getty Images
«El equipo está trabajando muy duro para intentar entenderlo. Esta mañana pensábamos que habíamos encontrado el problema, porque ayer estaba ahí, pero no era ese el motivo, así que eso no facilita las cosas. Si pierdo 5 km/h en la recta, ya sabes que no puedes luchar».
El domingo por la noche, después de que Russell lograra recuperarse de una parada en boxes e e en el o por un pinchazo lento para terminar segundo por detrás de Charles Leclerc, de Ferrari, el británico admitió que su propio rendimiento también tenía que mejorar un poco para plantar cara al líder del campeonato, Antonelli.
«Las sensaciones eran buenas, pero los tiempos por vuelta eran lentos. Y, como he dicho, hubo factores ajenos a mi control que contribuyeron en gran medida a ello, y otros que sí dependían de mí», afirmó, de cara al Gran Premio de Bélgica de la próxima semana, al que llega a 25 puntos de Antonelli.
«Sigo teniendo dificultades para entender este coche. Probablemente me iré de este fin de semana, aunque muy agradecido por haber subido al podio, menos satisfecho que, seguramente, en Canadá, cuando sufrí una avería cuando iba en cabeza.
«Si quiero luchar por el campeonato, el rendimiento tiene que mejorar. Tengo que mejorar yo. Tengo que trabajar mejor con mi equipo. Tenemos que maximizar todo. Ahora estamos en una lucha reñida con Ferrari, así que no somos solo Kimi y yo; Lewis sigue muy cerca. Hay que mejorar».
Las tradiciones las llevamos en la sangre. Y en la carne. La Selección Argentina no cambia sus costumbres: tres días antes de jugar hay que cenar algo distinto. Bien argento. Un asadazo que volvió el miércoles a Kansas City, búnker elegido desde la previa del Mundial, para cumplir con el paso obligado que únicamente se salteó antes del cruce con Egipto.
Y si se cumple, se cumple. Con Diego Iacovone que se pone la #10 frente a las brasas, con Antonia Farías como coequiper en la cocción para el complemento de las carnes. Con el filo del cuchillo se cortaron cubos para los sommeliers de vacío que nunca faltan en un buen asado. De esos que convidan mate y se bancan el calor de la parrilla para hacer más amena la espera, musicalizan y aprovechan que tienen el ticket en primera fila para anticipar algún bocado.
Postales del asado de la Selección Argentina.
Postales del asado de la Selección Argentina.
El que organizó esa distribución de mini porciones fue Dibu Martínez. El hombre que filmó en las primeras ediciones y que en la nochecita previa a la Independencia argentina cazó la tabla y el tenedor y fue convidando uno a uno a sus compañeros. El momento top: en la boca a Giuliano Simeone, que evitó tentarse en plena sonrisa.
La terracita del Origin Hotel da al Riverside, la coqueta costanera del río Missouri -el más grande de los Estados Unidos, desemboca en el Mississippi al sureste. Y ahí mismo se preparó esta nueva tanda de manjares, con costillar y vacío. Con todo bien variado.
Lautaro Martínez, por caso, metió el pivot en la música: en el clip subido por AFA es el que arranca con la Cumbia de Los Trapos de Yerba Brava. El hit que suena cuando los futbolistas salen al campo para hacer la entrada en calor. Hitazo del 2000 que sigue rompiéndola, ahora en los Estados Unidos, y que el Toro pone en su smartphone para darle arranque al video que es parte de esa tradición de Selección.
Y sí. Hay que soñar. Si hasta la meteorología jugó para nosotros: si en el primer partido hubo alerta de tornado, vientos de 70 millas por hora y un temporal que casi inunda a todo el Midwest, y si en la previa al segundo cruce también cayó un buen chaparrón, había que sostener esa tendencia. Y así fue: no sólo se cayó el mundo durante la madrugada posterior sino que un trueno/rayo sacudió a todo Kansas City cerca de las 4 AM. Elijo creer, modo rainy.
Tal día como hoy hace un año, Christian Horner fue destituido como director del equipo Red Bull de Fórmula 1 tras 20 años al frente.
Desde entonces, Laurent Mekies asumió el cargo de nuevo jefe de equipo. El equipo experimentó un resurgimiento en 2025, año en el que Max Verstappen se quedó a dos puntos de conseguir su quinto título mundial, y el equipo inició una nueva era con Red Bull Ford Powertrains.
Ha habido altibajos en el camino, desde la degradación de Yuki Tsunoda y la llegada de Isack Hadjar al complicado segundo puesto junto a Verstappen, hasta la pérdida de personal clave a escuadrones rivales, pasando por un Verstappen descontento que reflexiona sobre su futuro tanto en el equipo como en la F1.
Entonces, ¿está Red Bull mejor o peor que hace 12 meses? Nuestros redactores tienen la opinión.
Los problemas iniciales bajo una nueva dirección deberían dar sus frutos – Jake Boxall-Legge
Cuando hay un cambio de dirección en un equipo de Fórmula 1, el nuevo director suele querer modificar la forma en que opera el equipo. Dado que Red Bull estuvo 20 años bajo la dirección de Christian Horner, su estilo de liderazgo y sus expectativas sobre las prácticas de trabajo del equipo se han arraigado profundamente en la fábrica de Milton Keynes durante mucho tiempo. Cambiar esos hábitos lleva mucho tiempo.
Tras el despido de Horner, posteriormente sustituido por Laurent Mekies, no fue sorprendente que Mekies quisiera adoptar un enfoque diferente. Quizás un coche de F1 sea la mejor alegoría para esto; puede estar diseñado para funcionar de una manera determinada, basándose en la retroalimentación de un piloto anterior para sacar el máximo provecho de sus atributos y habilidades. Si se pone al volante a otro piloto, con un estilo de conducción muy diferente, puede que tenga dificultades para rendir al máximo.
Durante más de 20 años, Red Bull se ha diseñado para funcionar bajo un estilo de liderazgo específico; cuando se le pide al equipo que opere con un enfoque diferente, se exponen fallas y redundancias en el sistema. Esto no es necesariamente malo, ni tampoco lo es que algunos de los jugadores más importantes de Red Bull hayan abandonado la compañía durante el último año. Un equipo no puede pretender retener a su personal clave indefinidamente. Red Bull está experimentando una dolorosa metamorfosis, sin duda, pero era algo que tenía que suceder en algún momento. ¿Dolor ahora o dolor mañana? Esa es la elección, y Red Bull optó por asumir el golpe en el presente.
Laurent Mekies, Red Bull Racing Team Principal
Photo by: Mark Thompson / Getty Images
Red Bull se mantuvo en un estado muy similar durante años; cuando eso les permitía ganar un coche, era genial, pero el declive en el rendimiento durante 2024 y 2025 acentuó sus defectos, los cuales podrían quedar al descubierto cuando McLaren —que había pasado por los mismos problemas durante la década de 2010— finalmente encontrara la fórmula correcta en Woking. Ganar demuestra lo que un equipo hace bien; perder demuestra lo que hace mal.
Y esta es la situación: el antiguo túnel de viento de Red Bull ya no era adecuado, el equipo dependía demasiado de ciertos miembros del personal y sigue dependiendo de Max Verstappen para superar las deficiencias de la maquinaria. Ha tenido que desprenderse de muchos de los aspectos que ocultaban sus debilidades.
Entonces, ¿está mejor Red Bull sin Horner? A largo plazo, probablemente sí. Si hubiera conservado a su antiguo jefe, el equipo habría seguido funcionando prácticamente igual que en las dos décadas anteriores, y quizás se habría mantenido lo suficientemente cómodo como para pasar por alto sus defectos. Siguiendo la visión de Mekies, el equipo debe adoptar un nuevo enfoque. Puede resultar incómodo y podría conllevar una disminución del rendimiento mientras los jugadores se adaptan al nuevo entorno, pero todo es por asegurar su futuro.
Puede que ahora mismo parezca que Red Bull no va a ninguna parte, dado que los seguidores de la F1 exigen éxito inmediato. Pero los equipos de F1 que han perdurado han pasado por innumerables reconstrucciones, y ahora le toca a Red Bull remendar sus errores.
Es como esto: si un pájaro defeca en tu parabrisas y no te molestas en limpiarlo, tu cerebro acaba por ignorar la mancha. Hace falta que alguien más te señale que, efectivamente, hay excremento de pájaro en tu coche…
Red Bull se encuentra en una posición más difícil, pero no por el cambio de liderazgo – Ronald Vording
Ante la situación actual, los desafíos que enfrenta Red Bull son mayores que hace un año. Max Verstappen también estaba descontento con el rendimiento del coche entonces, pero el equipo aun así logró una remontada espectacular. Este año, sin embargo, una recuperación similar parece muy improbable, algo que el propio Verstappen reconoció en Silverstone.
En cuanto al chasis, el equipo tiene margen de mejora tras las importantes actualizaciones en Miami y Spielberg, mientras que en la unidad de potencia, Red Bull parece tener carencias en el aspecto eléctrico. Mekies admitió abiertamente el domingo que Red Bull tiene problemas en circuitos con poca energía, lo que significa que, después de Silverstone, Spa y Monza podrían resultar igual de complicados.
Max Verstappen, Red Bull Racing
Photo by: Alastair Staley / LAT Images via Getty Images
No existe una solución a corto plazo, ya que Red Bull lidera actualmente la clasificación de motores de combustión interna de la FIA. Esto significa que el fabricante no puede optar a un token ADUO y, por lo tanto, no puede modificar el hardware de su unidad de potencia. En conjunto, estos factores dificultan enormemente que Red Bull logre remontar la temporada como lo hizo el año pasado.
Sin embargo, estos problemas no son responsabilidad exclusiva de Mekies. La inestabilidad política del año pasado obligó a un cambio, y Christian Horner finalmente tuvo que dimitir si Red Bull quería conservar a los Verstappen. Dado este cambio de liderazgo y la situación política del momento —con Verstappen hablando positivamente de Mekies—, era lógico que permaneciera en el equipo para 2026, aunque esta decisión haya complicado su posición en el mercado de pilotos.
Mekies llegó con un enfoque innovador y fue ampliamente elogiado por aplicar sus conocimientos de ingeniería, lo que se tradujo en una respuesta mayoritariamente positiva dentro del equipo durante sus primeros meses al mando. La vida en la Fórmula 1, sin embargo, tiene sus altibajos —incluso para los directores de equipo más exitosos del paddock— y esta es probablemente la primera crisis que Mekies ha tenido que afrontar en Red Bull.
El rendimiento no está a la altura, no parecen existir soluciones rápidas y, además, está la frustración de Verstappen, que no ha ocultado públicamente. Verstappen siempre ha sido directo con los medios —algo que la prensa internacional valora de él— y en Canadá y Austria declaró abiertamente que el equipo no le había escuchado. Esto es significativo, dado que Mekies ha descrito repetidamente a Verstappen como «el sensor más importante» del coche.
Si bien el decepcionante rendimiento en 2026 y las escasas oportunidades para revertir la situación rápidamente no deberían culpar a Mekies, será fascinante ver cómo el nuevo liderazgo de Red Bull gestiona la situación actual. En muchos sentidos, este parece ser el periodo más difícil que ha afrontado el equipo con sede en Milton Keynes desde que el francés asumió el cargo hace 12 meses.
El factor Max Verstappen definirá la historia – Filip Cleeren
Depende de a quién se le pregunte, pero a pesar de todas las soluciones técnicas que Laurent Mekies aportó al equipo, también hay quienes echarán de menos la influencia de Horner. A Mekies se le atribuyó el mérito de haber infundido una mentalidad abierta al equipo, un enfoque centrado en la ingeniería que permitió resolver algunos de los mayores problemas del coche de Red Bull de 2025. También restableció cierta calma tras una turbulenta lucha de poder que dividió al equipo directivo.
Al mismo tiempo, Horner aportó un liderazgo sólido, y su libertad para dirigir Milton Keynes a su antojo, lo que acabó contribuyendo a su caída, también protegió al equipo del escrutinio de Red Bull Austria. Todavía no estoy convencido de que su sustituto, Mekies, goce de la misma libertad, ni de que el inflexible CEO de Red Bull, Oliver Mintzlaff, permita que el equipo siga trabajando como lo hacía Red Bull antes.
Oliver Mintzlaff, Managing director Red Bull GmbH, Christian Horner, Team Principal, Red Bull Racing
Photo by: Red Bull Content Pool
Un comienzo decepcionante en 2026, que coincide con los mismos viejos rumores sobre el futuro de Max Verstappen, sin duda no está aliviando la presión sobre el equipo directivo de Red Bull.
Se ha generado una narrativa de fuga de cerebros en torno al equipo, con muchos nombres clave que lo abandonan o están a punto de hacerlo. El equipo lo ha desmentido, alardeando de su enorme profundidad de plantilla. Es cierto que el equipo de F1 de Red Bull emplea a más de mil personas en Milton Keynes, y que los líderes que se marchan, como Gianpiero Lambiase y Paul Monaghan, son nombres de gran renombre que los medios y el público conocen, mientras que sus indudablemente talentosos sustitutos, si provienen de la propia escudería, no lo son.
Pero incluso si el equipo tiene razón al afirmar que cuenta con una gran profundidad de plantilla y que sigue recibiendo numerosos currículos de alto nivel de talento que desean trabajar para la escudería, quizás exista al menos un problema de percepción. Lograr algunos fichajes importantes en el mercado de transferencias ayudaría a solucionarlo.
La mayor ventaja de Red Bull ha sido el rendimiento de su primera unidad de potencia de fabricación propia, al menos el motor de combustión interna, que se ha considerado el más potente de la parrilla. Esto ha tenido importantes repercusiones en el programa de mejoras ADUO, del que Red Bull parece haber quedado excluido. ¿Cometió la FIA un error? ¿O Red Bull ha sufrido las consecuencias de no haber jugado bien sus cartas políticas, a diferencia de Mercedes y, sobre todo, Ferrari? Si uno pregunta en el paddock de la F1, encontrará ambas opiniones. Si la segunda es cierta, sería una dura lección para el sucesor de Horner.
Cabe recordar que transformar una empresa tan grande como un equipo de primera línea de la F1 lleva tiempo. Fred Vasseur se hizo cargo de Ferrari a principios de 2023 y tardó hasta 2025 en conseguir fichajes clave, y hasta esta temporada para que esos cambios surtieran efecto. Mekies también necesitará tiempo para apropiarse de Red Bull Racing.
En definitiva, lo que fue cierto para Horner también lo es para Mekies. La forma en que el equipo afronte el factor Max Verstappen y gestione su posible marcha cambiará la percepción que se tiene de su liderazgo.
En este momento, no es ninguno – Oleg Karpov
Max Verstappen, Red Bull Racing
Photo by: Alastair Staley / LAT Images via Getty Images
Incluso si recordamos dónde estaba Red Bull hace un año, la diferencia no es abismal. El resurgimiento se produjo en la segunda mitad de la temporada pasada, cuando Red Bull finalmente le dio a Max Verstappen las herramientas para plantar cara a los pilotos de McLaren en la lucha por el campeonato, pero la parte central del año tampoco fue especialmente buena.
Esta temporada ha sido mucho más complicada, y Red Bull necesitará un milagro para mantenerse en la lucha por el título. Tal como están las cosas, el equipo de Verstappen no está en la pelea. Pero, ¿es suficiente para declarar que la organización está en crisis? No necesariamente.
Con los importantes cambios en la normativa, era inevitable que el orden jerárquico se viera alterado. Casualidad o no, los dos equipos que tenían más motivos para seguir desarrollando sus monoplazas de 2025 hasta bien entrada la temporada pasada son los que se han quedado atrás. No solo Red Bull está teniendo dificultades este año, sino también McLaren. Se podría argumentar que el equipo de la papaya ha retrocedido en parte debido a su condición de cliente. Pero Red Bull también ha tenido que desarrollar un programa de unidades de potencia completamente nuevo desde cero, y lo ha hecho mucho mejor de lo que casi nadie esperaba.
Durante su aparición en el paddock de Silverstone, Christian Horner quiso destacar lo orgulloso que está del trabajo realizado por Red Bull Powertrains, en cuya creación desempeñó un papel clave, y no hay razón para que no lo esté. Sin embargo, sugerir que su partida ya se está notando sería prematuro.
En gran medida, sigue siendo la misma organización, con los mismos procesos y sistemas implementados. Como cualquier organización bien estructurada, puede seguir funcionando sin depender excesivamente de una sola persona. La verdadera prueba de la solidez de Red Bull llegará en los próximos años, no ahora.
Las salidas de figuras clave, incluido Horner, requerirán que otros realicen los ajustes necesarios en los sistemas y herramientas del equipo a medida que se adaptan al entorno en constante cambio de la Fórmula 1. El bajón de este año era una posibilidad, dadas las circunstancias en las que se encontraba Red Bull: luchando por el título de pilotos hasta el final de la temporada pasada, al mismo tiempo que creaba una división de motores desde cero. Con o sin Horner, siempre iba a ser un reto.
Laurent Mekies, Red Bull Racing Team Principal
Photo by: Clive Mason / Getty Images
La tarea de Laurent Mekies ahora es asegurar que Red Bull continúe adaptándose en la dirección correcta, especialmente al entrar en una era completamente nueva como fabricante de motores. Pero el verdadero juicio sobre su liderazgo solo llegará en 2027 y más allá.
La lucha de poder persiste, ¿quizás Horner no era el problema? – Ewan Gale
Cuando se anunció la noticia bomba de que Christian Horner sería despedido por Red Bull, hubo mucha intriga sobre qué rumbo tomaría el equipo.
El cambio, al menos, dio frutos al final de la temporada con la llegada de Laurent Mekies como director del equipo y su liderazgo centrado en la ingeniería ayudó a transformar la situación, trabajando en conjunto con Max Verstappen para liderar la lucha por el título al final de la temporada.
Pero ha habido desafíos al comienzo de la nueva temporada, entre otras salidas importantes, y, si bien las preocupaciones sobre una lucha de poder contribuyeron a la salida de Horner, hay pocas señales de que esas preocupaciones hayan desaparecido.
Si bien es normal que un equipo atraviese periodos de sequía en la pista durante su trayectoria en la F1 (como Mercedes, Ferrari y McLaren), las constantes disputas internas no son propias de una entidad exitosa.
El futuro de Verstappen es objeto de constantes especulaciones: ¿dejará la F1, se unirá a McLaren, a Mercedes o a algún otro equipo? Hasta ahora, al menos, las especulaciones han estado impulsadas por su equipo personal, y dado que esto parece continuar con Mekies al mando, ¿quizás Horner no era el problema?
Isack Hadjar, Red Bull Racing
Photo by: Manuel Eletto / Getty Images
Una de las principales ventajas desde la marcha de Horner ha sido que Isack Hadjar ha podido competir en igualdad de condiciones con Verstappen, lo que le ha dado a Red Bull dos coches competitivos en lugar de uno. El francés ha disipado la maldición del segundo asiento que pesaba sobre el equipo desde que Pierre Gasly sustituyó a Daniel Ricciardo en 2019, una maldición que no parecía que fuera a desaparecer con Horner al mando.
Pero, ¿ha cambiado algo realmente en Milton Keynes? La verdad es que no.
Es demasiado pronto para decirlo, pero las primeras señales no son positivas – Haydn Cobb
Sí, estoy indeciso. A veces, un año entero es suficiente para que se produzca un cambio radical en un equipo de F1. Ejemplo positivo: Alpine. Ejemplo negativo: Aston Martin.
Pero, si analizamos la situación con detenimiento, hay miles de factores que influyen en el panorama de Red Bull un año después de la marcha de Horner. El nuevo programa de motores, uno de los legados más importantes de Horner en el equipo, ha tenido un éxito rotundo, posicionándose a la cabeza de las tablas de rendimiento y siendo superado por sus rivales en las mediciones ADUO. Sin embargo, también es justo decir que el conjunto de la unidad de potencia no puede considerarse el mejor de su clase, incluso si las mediciones tomadas de su V6 arrojan más potencia que el resto.
Más allá de este tema controvertido, el proyecto del motor ha tenido un comienzo prometedor, especialmente si se compara con los otros programas completamente nuevos de Audi y Honda. La puesta a punto en estas primeras etapas buscará mejorar la manejabilidad y los problemas de cambio de marchas de los que Max Verstappen se queja con tanta frecuencia.
El equipo sigue siendo uno de los punteros y, aunque ha descendido al cuarto puesto en la clasificación, en comparación con el segundo que ocupaba cuando Horner dejó el equipo, se mantiene cerca de McLaren, Mercedes y Ferrari y tiene potencial para remontar.
Sin embargo, existe la sensación de que la capacidad de recuperación que Red Bull demostró el año pasado, que casi le permitió a Verstappen conseguir su quinto título mundial, no está presente este año bajo la nueva normativa. Un alerón trasero defectuoso que se volteaba ha puesto al equipo en el punto de mira, mientras que Verstappen no ha ocultado su descontento con el equipo y sus desacuerdos sobre las decisiones tomadas durante el fin de semana de carrera.
Max Verstappen, Red Bull Racing
Photo by: Steven Tee / LAT Images via Getty Images
Verstappen se ha convertido en el centro de atención del equipo (aunque ya lo era antes), pero con la marcha de Horner, Adrian Newey y compañía, la atención se centra aún más en el tetracampeón. Sin embargo, su paciencia para esperar a recuperarse, o incluso su disposición para continuar en la F1, serán factores clave para el futuro de Red Bull a corto y medio plazo.
El despido de Horner buscaba apaciguar las relaciones internas, pero no ha frenado la fuga de talentos a equipos rivales. En los últimos 12 meses se anunció la marcha del jefe de ingeniería de carrera, Gianpiero Lambiase, a McLaren, y la del ingeniero jefe, Paul Monaghan, a Cadillac. Red Bull también se despidió de Helmut Marko durante el invierno, aunque fue una decisión voluntaria.
Así pues, las perspectivas no son buenas este año en comparación con el año pasado, y si el equipo perdiera también a Verstappen, sería el fin de una era como equipo aspirante al título. Pero si el equipo logra convencer a Verstappen para que se quede y vuelva a mostrar signos de recuperación, entonces quizás las cosas estén mejor que hace 12 meses.
¿Jugará la joyita Suiza contra Argentina? La presencia de Johan Manzambi en el duelo de cuartos de final de este sábado es una de las grandes incógnitas de la previa. El mediocampista ofensivo de 20 años, una de las revelaciones del Mundial 2026, evoluciona favorablemente de la lesión en la rodilla que sufrió antes del cruce de octavos de final frente a Colombia y en el cuerpo técnico helvético mantienen la esperanza de poder contar con él.
Manzambi se lesionó durante el último entrenamiento previo al partido con Colombia y quedó automáticamente descartado para ese compromiso. La baja representó un duro golpe para el entrenador Murat Yakin, ya que el futbolista había sido el principal argumento ofensivo de Suiza durante la Copa del Mundo. En sus primeros cuatro encuentros (dos como titular) acumuló tres goles (dos ante Bosnia y Herzegovina y uno frente a Canadá) y dos asistencias, números que lo convirtieron en una de las grandes apariciones del torneo.
Tras la clasificación conseguida por penales frente a Colombia, Yakin evitó confirmar la presencia de su figura contra la Argentina, aunque dejó un mensaje optimista. El entrenador explicó que el jugador evoluciona bien, pero aclaró que solo será utilizado si recibe el alta médica y no existe riesgo de agravar la lesión (descartaron algo ligamentario luego de una resonancia magnética). » Tenemos esperanza, pero únicamente jugará si tiene sentido desde el punto de vista médico«, señaló el técnico suizo.
La recuperación del volante es seguida de cerca por todo el equipo. El propio Yakin reconoció que la ausencia de Manzambi se sintió durante el encuentro frente a Colombia y aseguró que perder «al mejor jugador del momento» obligó a modificar el planteo táctico. Sin su principal generador de juego, Suiza apostó por un esquema más conservador, resistió los avances colombianos y terminó sellando el pase a cuartos en la definición desde los doce pasos.}
Manzambi, con una férula en la rodilla averiada, durante al partido con Colombia.
(Peter Klaunzer/Keystone via AP)
El reemplazante
En caso de que finalmente no llegue en condiciones para enfrentar a la Argentina, el principal candidato a ocupar su lugar vuelve a ser Ardon Jashari (del Milan). El mediocampista fue el elegido por Yakin para reemplazarlo en el choque de octavos y respondió con una actuación sólida en el mediocampo, aportando equilibrio y sacrificio defensivo. Otra variante, de más equilibrio, sería Michel Aebischer (Pisar).
Jashari marca a James Rodríguez en Suiza-Colombia.
EFE/ Omar Alonso
Además, el entrenador volvió a destacar el aporte de los ingresos de Zeki Amdouni, Cedric Itten y Ruben Vargas, quienes ofrecieron variantes durante el partido ante Colombia.
De todos modos, ninguno de ellos ofrece las mismas características que Manzambi. El joven del Friburgo combina velocidad, desequilibrio, llegada al gol y capacidad para romper líneas, atributos que lo transformaron en la gran sorpresa del seleccionado suizo en este Mundial y despertaron el interés de varios clubes europeos. Su eventual regreso modificaría el potencial ofensivo de un equipo que buscará dar otro golpe frente a la campeona del mundo.
Mientras tanto, la última palabra quedará en manos del cuerpo médico. En Suiza reina el optimismo, pero también la cautela. La evolución del futbolista es positiva y las próximas horas serán decisivas para determinar si la gran joya helvética podrá estar desde el arranque frente a la Argentina o si Yakin deberá volver a reinventar su equipo para intentar seguir haciendo historia.
¿Qué equipo pondrá Yakin vs. Argentina?
EFE/EPA/PETER KLAUNZER EDITORIAL USE ONLY
El probable equipo de Suiza ante Argentina
Kobel; Zakaria, Elvedi, Akanji, Rodríguez; Freuler, Xhaka; Rieder, Jashari, Aesbicher o Manzambi, Ndoye; y Embolo.
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