Fue al joven que más chances le dio desde su llegada. Eduardo Coudet lo respaldó públicamente ante los murmullos de los hinchas, lo cuidó de ese clima hostil y lo incentivó para que siguiera intentando en el uno contra uno. Sin embargo, Ian Subiabre no logró asentarse y el crédito se le agotó. En medio de las vacaciones, el nacido en Comodoro Rivadavia fue informado por River de que correrá de atrás en la consideración del DT y, tal como ocurre con Lautaro Rivero, la dirigencia intentará concretar su salida mediante una transferencia que satisfaga a las partes.
La vorágine que se vive en Núñez se asemeja al apodo de Barrilete que le pusieron de chico por lo rápido que era en los potreros chubutenses. En marzo pasado -algunos meses después de una extensa y pmica renovación de contrato que incluyó la postura de la dirigencia de no dejarlo viajar al Mundial Sub 20 si no firmaba-, el juvenil puso el gancho hasta diciembre de 2028, con una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, y se perfilaba para ser una de las piezas importantes de la reconstrucción post Marcelo Gallardo.
Sin embargo, aquel vuelo alto en la ofensiva que llevó al club de Núñez a rechazar una oferta de 10 millones de euros del Trabzonspor por su ficha no perduró. El viento dejó de soplar y, más allá de aquel “me queda mucho tiempo en River” que expresó como un deseo, el pibe fue desperdiciando las oportunidades que le dio el Chacho en el transcurso del semestre. Una caída en su rendimiento que llevó a que el club en las últimas horas le diera vía libre a Claudio Paul Caniggia, su agente, para que evalúe opciones en el mercado.
A pesar de que en principio no integraría la lista de borrados que, según adelantó el presidente Stefano Di Carlo en la última reunión de CD, se entrenarán en “doble o triple turno” si no arreglan su salida antes del inicio del Clausura, comenzar por debajo de los otros delanteros del plantel es una clara señal de que no será protagonista del nuevo proyecto.
La buena llegada que demostró tener Coudet con los jóvenes no impactó en Subiabre. En cuanto a participaciones, la estadística indica que estuvo en 22 de los 27 partidos de River en el semestre. Un porcentaje que parece positivo, pero que en un análisis más exhaustivo pierde valor: aportó un gol y dos asistencias, sumó 985 minutos (menos del 50% del total) y en los juegos clave tuvo escasa acción. Jugó 2’ ante Boca, no disputó más de un tiempo en sus cuatro partidos en la Sudamericana y en los duelos eliminatorios del Apertura sólo sumó 54’ en octavos vs. San Lorenzo, sin firmar planilla en la final.
Su verticalidad encaja con lo que pretende Coudet, pero la toma de malas decisiones en los metros finales de la cancha lo transformó en resistido por el hincha, caso atípico en Núñez por el blindaje que suelen tener los pibes. A sus 19 años, tiene mucho futuro por delante, aunque todo parece indicar que no será en River.



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