Lejos de conformarse con Nicolás Otamendi y Mauro Arambarri, River sigue en la búsqueda de refuerzos. Ángel Correa, Gio Simeone y Thiago Almada están entre las prioridades, pero en Núñez son conscientes de que para que lleguen caras nuevas, deben darse salidas. A pesar de que desde Núñez les comunicaron a varios jugadores que son prescindibles para Eduardo Coudet y que deberán buscarse club, a cuatro días del inicio de la pretemporada todavía no se dieron las salidas esperadas. En este contexto, Giuliano Galoppo y Paulo Díaz fueron sondeados, aunque las situaciones son dispares.
En el caso del volante, entró en la lista permanente de reprobados y silbados por los hinchas en el Monumental y no pudo recomponer la situación. Con un nivel que tuvo un fuerte declive y a solo seis meses de haber acordado un nuevo vínculo, esta vez recibió un nuevo llamado desde el club, pero para ser anoticiado de que deberá encontrar un nuevo destino. En este contexto, Atlanta United ya pidió condiciones.
Si bien el préstamo desde San Pablo incluía una opción de compra de 3M de dólares, en Núñez llegaron a un nuevo acuerdo y abrocharon oficialmente la continuidad del volante mediante la compra del 50% de su ficha, una negociación que incluyó las salidas de dos jugadores: el club brasileño se quedó con el 60% del pase de Enzo Díaz (el club paulista debía abonar dos millones de dólares por la totalidad de su ficha tras cumplir los objetivos) y también adquirió el 60% del pase del chileno Gonzalo Tapia, quien se había sumado a préstamo hasta junio de 2026.
Con contrato hasta diciembre de 2028, si el equipo que dirige Gerardo Martino decide acelerar por Galoppo deberá sentarse a negociar con River, que tiene la intención de recuperar parte de la inversión y a la vez se mostrará predispuesto a negociar una salida. Sin embargo, con el chileno la situación luce más compleja.
Chile…no
Jorge Sampaoli lo conoce de la selección de Chile y, tras firmar con Talleres de Córdoba, lo incluyó en la lista de posibles refuerzos. Sin embargo, para la T se trata de un jugador inaccesible: si bien River le abrió la puerta, l a traba principal para la venta o rescisión de contrato del zaguero es el elevado monto de su contrato, uno de los más altos del plantel, que finaliza el 31 de diciembre de 2027.
Por eso, hasta el momento, el futbolista no está dispuesto a resignar dinero en pos de recuperar rodaje de competencia en otro club y los sondeos recibidos no cumplen con sus expectativas económicas para encarar el tramo final de su carrera con una lesión crónica en su rodilla izquierda que le cierra puertas en las ligas más importantes del mundo. De hecho, agradeció el ofrecimiento de la Universidad de Chile.
Pese a que el defensor cuenta con una cláusula de rescisión de 10 millones de dólares, la dirigencia de River está dispuesta a aceptar una cifra menor con tal de concretar su partida. Tal es así que no se descarta la opción de negociar o forzar una rescisión de contrato si no llega una oferta en el mercado.



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