Nerviosismo. Ansiedad. Enojo. Son algunos de los sentimientos que deben sentir los hinchas de Gimnasia con este momento: perdieron los últimos tres partidos, fueron goleados por Huracán con un contundente 3-0 y se despertaron con la noticia de que Fernando Zaniratto no seguiría como entrenador del Lobo.
En un presente así, no es fácil hacerse cargo de un desafío tan grande y menos en un club de la importancia de Gimnasia. Es una presión que no todos pueden aguantar. Por eso, mientras la CD busca un nuevo entrenador, el encargado de llevar adelante el duelo por Copa Argentina ante Camioneros será Ariel Pereyra, alguien que conoce muy bien al club.
Un pasado como jugador y un presente como entrenador
El Pata, tal como lo apodan, es un hombre de la casa. En su espalda pesan 168 partidos con la camiseta Tripera y más de diez años en la institución que lo formo como jugador. Antes de que esta noticia lo derivará como él, por ahora, entrenador del equipo principal, estaba al mando de la reserva del Lobo.
Esta no será su primera experiencia como entrenador principal. A principios de 2025 se hizo cargo de Colón en su vuelta a la Primera Nacional. En el Sabalero disputó doce encuentros: cuatro triunfos, dos empates y seis derrotas.
Ayudante de campo en el cuerpo técnico de Guillermo Barros Schelloto
Una joven carrera como entrenador, pero una más que experimentada como ayudante. Durante once años fue la mano derecha de Guillermo y Gustavo Barros Schelotto. Con los mellizos trabajó en Lanús, donde fue campeón de la Copa Sudamericana. Además, los acompaño en el Palermo de Italia, en Boca, Los Ángeles Galaxy y hasta en la Selección de Paraguay.
Todo esto termina en el presente. Encargado de no quedar marcado por una eliminación en Copa Argentina. Su futuro depende de la CD, si no se encuentra un entrenador lo antes posible, Ariel se hará cargo del equipo ante Sarmiento el lunes 13/4.
Los posibles remplazos de Zaniratto empiezan a aparecer. Omar De Felippe sería por ahora el objetivo principal de la directiva. Pero con nada concreto y solo intenciones, la realidad del Lobo hoy pasa por Ariel Pereyra.



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