Todos los focos tras el debut de Argentina en el Mundial están, lógicamente, puestos en Lionel Messi y su hat-trick en una noche en la que volvió a confirmar que es el mejor del mundo. Pero mientras las cámaras perseguían al 10, hubo otra historia que se escribió sin tantos reflectores pero que es digna de ser contada. Se trata de la de Facundo Medina, quien tuvo en el 3-0 ante Argelia su estreno en la Copa del Mundo.
Su mera presencia en la lista ya había sido una sorpresa. La ausencia de Marcos Acuña le abrió las puertas de la convocatoria y, ya en el Mundial, Lionel Scaloni lo eligió para ocupar el lateral izquierdo ante la ausencia de Nicolás Tagliafico por lesión. Así, pasó de ser una de las sorpresas de la nómina a arrancar como titular en el estreno de la Albiceleste.
Pero detrás de su buen presente hay un recorrido que parecía muy lejano para aquel chico de Villa Fiorito. Hoy consolidado en el Olympique de Marsella y atravesando el mejor momento de su carrera, Medina resume en su llegada a la Selección una historia de sacrificio, esfuerzo y perseverancia que lo llevó desde las calles de su barrio hasta el escenario más grande del fútbol.
De Villa Fiorito como Diego Maradona
Nacido en las tierras que vieron crecer a Diego Armando Maradona: Medina comenzó su historia en Villa Fiorito. Su infancia estuvo lejos de las comodidades, mientras algunos crecían enfocados únicamente en la pelota, la rutina de Facu también incluía trabajar para ayudar a su familia. «Tuve que salir a agarrar un carrito y a laburar como todos. En el barrio de algo hay que sobrevivir», recordó tiempo después.
«Íbamos a cartonear de lunes a viernes entre las 4 de la tarde y las 10 de la noche con mi familia para llevar unos mangos a casa. Por suerte teníamos para comer, pero había que mover el lomo», reveló el defensor. Años después, aquel chico que recorría las calles de su barrio ve cómo tanto esfuerzo encuentra su recompensa. Entre el trabajo, la escuela y los entrenamientos transcurrían sus días, hasta que River posó sus ojos en él.
La negativa de Gallardo y su consagración en Talleres
A los 11 años, fue seleccionado por un ojeador de River que lo observo jugando un partido cerca de su barrio y le abrió las puertas de uno de los clubes más importantes del país. Tras su llegada al Millonario, el defensor se mudó a la pensión en Núñez, una decisión que estuvo marcada por la inseguridad que sufría cada vez que regresaba a Villa Fiorito tras los entrenamientos. “Siempre voy a estar agradecido con River porque me sacó de la villa y me formó como jugador y como persona» reconoció tiempo después.
En el Millonario recorrió todo el camino de las Inferiores hasta llegar a la Reserva, aunque nunca logró dar el salto a Primera División. Con Marcelo Gallardo en el banco de suplentes, Medina nunca fue tomado en cuenta: fue suplente en cuatro encuentros oficiales y en ninguno sumó minutos, aunque disputó tres amistosos entre 2016 y 2017. «La verdad es que no le guardo ningún rencor a Gallardo. Tuve una charla con el antes de irme, que fue corta y simple, sin pelos en la lengua”, recordó el meses después de su salida del club de Núñez.
Tras no encontrar un lugar en River, Medina buscó nuevos horizontes. El destino elegido fue Talleres, una apuesta que terminaría cambiando su carrera: llegó al conjunto cordobés en 2018 y disputó 39 encuentros. Su buen rendimiento y ls polifuncionalidad que le permitió destacarse tanto como central como de lateral despertaron el interés del Lens de Francia. En medio de la pandemia, la T concretó su venta al conjunto francés: “Soy un agradecido con Talleres por la oportunidad que me dio, porque confió en mí y me hizo crecer como futbolista y persona”.
Quedó a las puertas en 2022
Cuando Lionel Scaloni comenzó a armar el equipo de cara al Mundial de Qatar, 2022 Facundo Medina ya aparecía en el radar de la Selección. Sus buenos rendimientos en el Lens, donde se consolidó como una pieza clave con más de 160 partidos en cinco temporadas, lo llevaron a ser citado para las Eliminatorias y a debutar con la Albiceleste en la victoria por 2-1 ante Bolivia en la altura en octubre de 2020. Desde entonces, acumuló nueve partidos con la camiseta nacional.
Previamente también había construido un recorrido en las selecciones juveniles. Bajo la conducción de Fernando Batista fue subcampeón del Sudamericano Sub-20 de 2019, disputó el Mundial Sub-20 de Polonia de ese mismo año y se consagró campeón tanto en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 como en el Preolímpico de Colombia 2020. Incluso integró el grupo de sparrings de la Selección durante Rusia 2018,entrenándose cerca a los referentes que más tarde serían sus compañeros.
Sin embargo, en 2022 quedó a las puertas del sueño mundialista: formó parte de la prelista de 36 futbolistas de Scaloni, pero finalmente no logró meterse entre los 26 convocados para Qatar. Pero el fútbol siempre da revancha. Tras seguir creciendo en Francia, en 2025 dio un nuevo salto en su carrera al incorporarse al Olympique de Marsella, donde comparte la zaga central con Leonardo Balerdi -quien también formó parte de la nómina aunque luego fue desafectado por una lesión- y se afianzó en una de las ligas más exigentes de Europa.
Cuatro años después de haber quedado al borde, Medina tuvo la oportunidad que se le había escapado en Qatar. Convocado para el Mundial 2026, no solo logró meterse en la lista definitiva, sino que la lesión de Tagliafico le abrió las puertas de la titularidad en el debut ante Argelia. «Estoy muy contento y la verdad que estoy muy emocionado. Siempre es un orgullo usar esta camiseta y representar al país entero y a mi familia», expresó tras el encuentro.
A los 27 años, el defensor que de chico cartoneaba en Fiorito, que no encontró lugar en River y que debió reinventarse en Talleres para hacerse un nombre, finalmente tuvo su estreno mundialista. Una historia de perseverancia que encontró recompensa en el escenario más importante del fútbol internacional.








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